1. NUEVA VIDA EN EL EXTRANJERO
Se encontraba parado en el centro de la sala viendo un par de urnas con las cenizas de sus padres, estaba despidiéndose de ellos, pues no regresaría a ese lugar en mucho tiempo.
.................................................................
Parado en la fila para ingresar al avión, se encontraba Hiko Seijuro con el pequeño Kenshin dormido en sus brazos, no pesaba mucho pues era un pequeño de apenas 4 años y medio.
Entregó la documentación mientras una bella azafata le ayudaba cargando al pequeño Kenshin para el ingreso, pero al momento de abordar, éste despertó haciendo una rabieta, pues no conocía a aquella mujer, apenado Hiko se disculpó explicando que a él no le gustaban los desconocidos, lo tomó y lo sentó en el sillón de primera clase.
H. - Espero que te comportes cuando lleguemos a España, no quiero andar limpiando tus mocos por todos lados.
K. - Sí padrino!
Yo me los limpiaré sólito, ya puedo.
Llevaban alrededor de 2 horas de vuelo cuando Kenshin demandó ir al baño, pero Hiko lo hizo callar, pues tenía asuntos importantes que demandaban su atención ( ver el lindo trasero de la azafata )
Az. - Si quiere, yo lo puedo llevar?!
H. - Muchas gracias señorita, es usted una diosa.
En la entrada del baño la muchacha iba a atender al pequeño...
K. - Usted espere aquí, yo puedo solito!
Ya habían pasado 12 minutos y la azafata se decidió a abrir la puerta pues el niño no salía, ni contestaba.
Az. - Te encuentras bien?
Por qué lloras?
K. - Mojé mi pantalón, mi padrino me va a regañar.
Az. - No te preocupes, yo te ayudaré.
Ella salió del baño y buscó un pequeño Yukata de cortesía que ofrecían a los pasajeros de 1ra. clase. Regresó al baño y ayudó al pequeño a vestirse.
Cuando salió del baño ya tranquilo...
H. - No me digas que te volviste a orinar en el pantalón?
No que ya podías solo?
Se burlaba Hiko poniendo al pequeño Kenshin más rojo que su cabello.
Az. - No se preocupe Sr., su ropa estará lista en unos 10 minutos.
H. - Gracias Srita.
Kenshin!
Siéntate y trata de dormir un poco, todavía falta mucho para llegar.
K. - Pero...
Tengo hambre!
H. - Srita.!
Tendrán algo ligero para que coma mi hijo?,
No quisiera que vomitara.
La mujer agachándose para quedar a la altura del niño...
Az. - Qué te gustaría, tesoro?
K. - Chocolate!
H. - Eso nunca!
No me dejarás en paz.
Traigale un tazón de fideos no muy caliente.
Az. - Si Sr.!
K. - Padrino!
Dónde vamos hay fideos de los que me gustan?
H. - Espero que sí!
Porque estaremos allá mucho tiempo.
La muchacha llegó con el encargo y además una botella de Sake para Hiko, ayudó a comer a Kenshin.
No le disgustaba hacerlo, pues era un niño muy lindo y bien educado.
Después de dormir su siesta interrumpida gracias al descenso, Kenshin le pedía a la azafata su ropa.
K. - Srita.!
Tengo que devolverle el Yukata, no quiero que mi padrino piense que me lo robé.
