¡Que largas se me hacen las noches del sábado…!
Recuerdo cuando con mi padre, nos quedábamos hasta trascender en día; procesando toda la emotividad de las contiendas pugilísticas de la época. Enaltecidas las mismas; por la apasionada narrativa de un Osvaldo Príncipi, con ese profesionalismo destacado en él, que lograba mantenernos absolutamente expectantes. Este personaje del periodismo deportivo, nos transmitía hasta el dolor de los golpes, con su relato.
A veces nos deleitábamos cerrando los ojos y al dejar llevarnos por la voz del animador pugilístico, vivíamos la contienda como una verdadera obra de arte. ¡El campeón era más campeón, al ser descripto su accionar por este hombre! ¡Y al vencido…! ¡Te daban ganas de zambullirte en el televisor, para correr a abrazarlo…! Siendo todo producto de esa impecable narrativa, que desde los oídos te sabía crear un mundo mágico entorno al choque de guantes.
Hoy me torturo viendo las noticias y cuando las transmisiones en vivo finalizan, relojeo las editoriales informativas de la WEB; atentos a qué los hechos mencionados en las mismas, no se encuentren dentro del radio de esparcimiento de mi hijo.
Cuando el cansancio comienza a vencerme pongo la radio bajita; con Fe de que, si la noticia responde a mis miedos, despertaré quedando atentos a ella.
El horario de las pasiones, del amor y las reconciliaciones; fue desplazado por la vigilia, ante la inseguridad y el miedo a las consecuencias de ella, para con el temerario lapso de vida por el que transita mi hijo. ¡Y esto ya era algo establecido, previo a que mi pareja resuelva su existencia, hace un par de años…!
Mi mujer; había sido paciente del Hospital Oncológico María Curi, y algunas noches cuando no puedo dormir, me escapo hasta la Avenida Patricias Argentina a sus setecientos cincuenta metros, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; para sentarme un momento, en las bancas de la sala de espera de la guardia; e imaginarme que llega ella y viene a sentarse conmigo, sólo a mirarnos y sentir todo ese fuego, que las miserias de su enfermedad y su partida, jamás pudo atenuar.
¡Era una fémina encantadora…! La fortaleza que tenía y la capacidad para mantener el buen ánimo pese a todo, nos mantuvo enteros ante los pronósticos clínicos. Al principio no entendimos su decisión, cuando en el momento que le confirmaron la existencia del cáncer, se tomó un instante para pensar y luego, con una suave sonrisa y encogiendo sus hombros con resignación dijo: “Sólo quiero calmantes para poder estar en condiciones de acompañar a mis afectos, hasta que el destino me encuentre.”
Recuerdo al doctor Guevara tratando de convencerla de que inicie el tratamiento cuanto antes le sea posible. ¡Y ella siempre tan ella…! Dándole doctrina de lo que es vivir en paz, con la vida misma…
⎯Doña Laura no puede decirme eso; con todos los métodos que hay, para prolongarle la vida y darle la posibilidad de disfrutar de sus nietos. ⎯Dijo el oncólogo; tratando de levantarle en ánimo, a quien no supo mostrarse compungida. Lo que hacía pensar al doctor, que ella aún no había caído en la realidad de su estado de salud.⎯
⎯Jamás forcé el destino y no lo voy a hacer ahora. ⎯Dijo Laura, mirando a mi hijo y prosiguió.⎯
⎯Hoy culminan mis proyectos y empieza una nueva etapa en mi vida. Quiero disfrutar de mis amores y demás afectos, de las cosas más bellas de la vida; esas que no se pueden sentir cuando somos privado de este envase, que siempre está lejos de poder escaparle al paso del tiempo y a las consecuencias de nuestras formas de vivir. ⎯Y entonces la interrumpe mi hijo.⎯
⎯¡Ma…! ¡Con el tratamiento vas a estar mejor…! ⎯Dijo mi hijo con los ojos desbordantes de angustia y dolor.⎯
⎯¡No hijo…! De aquí en más; nunca voy a estar mejor que ayer, y hay que tomarlo con valor y Fe. Todo tiene una razón. Sólo la vida sabe el verdadero motivo de las cosas que suceden en ella. ¡Y no soy quién para cambiar sus designios! Porque al hacerlo; también modifico los acontecimientos de sus vidas. ¡Y hay algo más para ustedes, detrás de Mí! ⎯Y mi hijo la abrazó y se colgó de ella como un nene chiquito y ella prosiguió con su lección de vida, para con nosotros.⎯
YOU ARE READING
El ADN De Un Objetor De Conciencia
General FictionLa ficción relata los acontecimientos de un viudo que junto a su hijo tienen muy a flor de piel el amor y la moral, que supieron incorporar a sus vidas, gracias a los cuidados y el cariño de su difunta esposa. Una mujer que hasta llegó a privarse de...
