Era un día soleado de verano y decidí dar un paseo por el parque cerca de mi casa. Mientras caminaba, disfrutando del aire fresco y el canto de los pájaros, me encontré con un hombre de color que se acercó a mí con una sonrisa en el rostro. Al principio pensé que simplemente quería pedirme direcciones o algo por el estilo, pero rápidamente me di cuenta de que tenía otras intenciones.
"¿Quieres comprar un poco de hierba, amigo?" me preguntó, sacando un pequeño paquete de su bolsillo.
Me sentí incómodo con la propuesta y educadamente le dije que no me interesaba. Sin embargo, el hombre insistió, diciendo que era de la mejor calidad y a un precio muy bajo. Rechacé nuevamente su oferta y continué mi camino, pero noté que él comenzó a seguirme.
Traté de ignorarlo y aceleré el paso, pero él seguía a mi lado, insistiendo en que le comprara la hierba. Mi incomodidad creció a medida que continuaba hablando y caminando a mi lado. No podía entender por qué estaba tan empeñado en venderme algo que claramente no quería.
Finalmente, decidí confrontarlo. "¿Por qué me sigues tanto? Te dije que no quiero comprar nada", le dije con firmeza.
El hombre sonrió de manera misteriosa y me miró a los ojos. "No solo quiero venderte la hierba, amigo. Tengo algo más que ofrecerte", dijo en tono enigmático.
Mi curiosidad se despertó y aunque inicialmente me sentí un poco nervioso por la situación, decidí escuchar lo que tenía que decir. El hombre me contó una historia increíble sobre un viaje mágico que podría realizar si accedía a comprar la hierba. Me habló de mundos paralelos, criaturas extrañas y aventuras emocionantes que me esperaban si aceptaba su oferta.
A pesar de lo absurdo que sonaba todo, algo en sus palabras resonó en mí. Sentí una especie de atracción inexplicable hacia la idea de vivir algo tan extraordinario y decidí darle una oportunidad. Compré la hierba y seguí al hombre hacia un callejón oscuro que parecía sacado de una película de ciencia ficción.
El hombre encendió un pequeño fuego y comenzó a quemar la hierba, creando un humo espeso que nos envolvió a ambos. Sentí una sensación extraña en mi cuerpo y de repente, todo a mi alrededor comenzó a distorsionarse. Los colores se mezclaron, los sonidos se volvieron irreales y mi mente se sumergió en un estado de trance.
Cuando finalmente abrí los ojos, me encontré en un lugar completamente nuevo. Era un mundo desconocido, lleno de criaturas extrañas y paisajes surreales. El hombre de color estaba a mi lado, sonriendo con satisfacción.
"¿Dónde estamos?" pregunté, asombrado por la vista que se extendía ante mí.
"Estamos en el mundo de la hierba, amigo", respondió el hombre. "Aquí todo es posible, los límites de la realidad se difuminan y las aventuras nunca terminan".
Durante días, exploramos ese mundo misterioso, enfrentando desafíos increíbles y descubriendo secretos ocultos en cada rincón. Me di cuenta de que la hierba que me vendió no era simplemente una droga, sino un portal a una realidad paralela llena de magia y maravillas.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, empecé a notar cambios en mí mismo. Mis pensamientos se volvieron confusos, mi percepción de la realidad se distorsionaba cada vez más y una sensación de desesperación se apoderaba de mí. El hombre de color se volvía cada vez más enigmático y distante, como si estuviera ocultando algo.
Finalmente, un día me desperté solo en medio de un oscuro bosque, sin rastro del hombre ni de ningún indicio de cómo regresar a mi mundo. Sentí un profundo miedo y desesperación, pero también una determinación feroz de encontrar una salida de ese laberinto de hierba y magia.
Durante lo que parecieron semanas, vagué por ese extraño mundo, enfrentando peligros inimaginables y luchando contra mis propios miedos y demonios internos. Cada paso que daba me acercaba un poco más a la verdad detrás de la hierba y su conexión con mi propia existencia.
Finalmente, después de una travesía plagada de peligros y revelaciones impactantes, encontré el camino de regreso a mi mundo. Salí de ese portal de hierba exhausto y tembloroso, con una profunda sensación de gratitud por estar vivo y una determinación renovada de nunca volver a caer en las garras de la magia oscura.
El hombre de color ya no estaba allí para despedirse de mí, pero su presencia aún se sentía en el aire, como una sombra en la memoria de un sueño. Agradecí a la vida por darme una segunda oportunidad y prometí nunca más dejarme seducir por lo desconocido y lo misterioso.
Desde ese día, he seguido adelante con una nueva apreciación por la realidad y sus límites, consciente de la fragilidad de la mente y el peligro de perderse en las profundidades del misterio. Ahora, cada vez que paseo por el parque cerca de mi casa, miro con temor y respeto a las sombras que se esconden entre los árboles, recordando la lección que aprendí en el mundo de la hierba.
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Un día paseando
Non-FictionEra un día soleado y decidí dar un paseo por el parque para despejar mi mente. Mientras caminaba, me encontré con un hombre de color que se acercó a mí ofreciéndome yerba. Yo lo rechacé educadamente y continué mi camino, pero el hombre parecía no qu...
