Recorro la universidad por última vez como miembro activo, estoy llena de emociones encontradas, pero principalmente de la felicidad de haberlo logrado. Desde hace algunos años he imaginado este momento, recibir mi diploma como profesional en antropología, donde mis padres se sentirán orgullosos por todo el esfuerzo. Siempre creí que con el título obtendría muchas ofertas laborales debido a mi buen desempeño como estudiante, pero ha resultado ser un poco más tedioso.
Por el momento conseguí empleo como vendedora de ropa en un almacén en el centro de la ciudad, es un lugar donde ofrecen buenos productos, su precio es para personas de estrato medio-bajo, por lo que no es un lugar estratégico para obtener contactos que me permitan acceder a ofertas de empleo relacionadas a mis estudios, la ventaja es que estoy con mi mente ocupada y obtengo ingresos para mis gastos.
Mi jornada laboral finaliza a la hora en la que todos salen de sus trabajos y hay más congestión. Por lo general regreso a casa en transporte público, pero hoy mi novio me dijo que estaba cerca y me recogerá. Me gusta cuando Andrés puede llevarme a casa porque evito esas largas filas de ingreso al metro, además hace días no compartimos porque mis horarios laborales no son muy flexibles y debo laborar los fines de semana.
Me organizo mi maquillaje y me peino un poco antes de salir, quiero que su atracción por mí siga intacta. Él me encanta, salimos desde hace unos meses, y hemos fortalecido nuestra relación.
Andrés llega en su moto de alto cilindraje, vestido de pantalón negro y saco, se ve perfecto ocultando un poco su contextura delgada, pero musculusa. Cuando me ve, me brinda una hermosa sonrisa que me derrite, me acerco a darle un beso sin dejar de ver esos ojos castaño claro, que me encantan cuando me miran con deseo, como lo está haciendo en este momento.
- Hola cielo, vamos a comer algo en la calle? yo te invito - asiento y me da el casco para llevarme a un restaurante de comida italiana que es de mis favoritos.
Llegamos en poco tiempo, el lugar es encantador, la iluminación es cálida y su música es suave, que te permite conversar y a su vez crean un ambiente alegre. Nos ubican en una mesa en el balcón, donde tenemos una hermosa vista y el mesero nos entrega las cartas. Pedimos nuestros platos y mientras nos los traen, él le pide al mesero una cerveza negra.
-¿Tú también quieres cerveza? - asiento, aunque no quiero embriagarme, pero puedo resistir unas cuantas.
Conversamos sobre nuestros empleos y las situaciones que se nos presentan en el día a día, él está laborando en un prestigioso banco como asesor, y está feliz porque ha logrado aprender bastante del sector y tiene grandes oportunidades de ascender.
Suena una canción de salsa suave, aprovecho que hace días no compartimos debido a mis horarios laborales, y teniendo en cuenta su gusto por bailar y lo invito a la pista para tenerlo más cerca. Cómo gran experto, coloca sus manos en mi cintura para guiarme, yo recuesto mi cabeza en su hombro y me dejo llevar. Su perfume es delicioso, amaderado, me encanta abrazarlo y sentirlo.
-Isa extrañaba tenerte entre mis brazos- susurra en mi oído mientras sus manos suben por mi espalda, realizando suaves círculos que me erizan y me recuerdan lo maravilloso que es compartir con él.
Aprovecho el ritmo de la música y me alejo un poco de él, moviéndome lentamente, paso mis manos por mi cuerpo mientras le digo con la mirada que lo deseo, me acerco a él, doy media vuelta y me coloco de espaldas a su pecho, él me abraza de la cintura, y aprovecha para besarme el cuello y susurrarme -Quédate hoy en mi casa, allá tienes ropa, yo te llevo mañana a tu trabajo.
Me giro, le doy un beso y asiento gustosa.
Al llegar a su casa me tiro en el sofá del apartamento, no es el más lujoso, está en un buen sector de clase media. Se independizó de su familia cuando ingresó a la universidad, pues ellos viven en otra ciudad, consiguió un buen empleo al graduarse y ha logrado ascender y obtener mejores ingresos que le permiten vivir allí.
Lo conocí en una fiesta a la que fui con unos amigos de la universidad hace 8 meses, en la que bailamos toda la noche y, por el licor en mi cabeza, al finalizar estuve dispuesta a darle más que mi número de teléfono, sin embargo él se comportó como un caballero de la vieja escuela, me llamó al día siguiente y aquí estamos.
Se sienta conmigo en el sofá y toma mis pies para quitarme los zapatos, me hace suaves masajes en las plantas de los pies y les da pequeños besos mientras sube sus manos por mis muslos hasta llegar al cierre de mi pantalón que desliza suavemente, a lo que respondo levantando mis caderas para que pueda retirarlo con facilidad, dejando aún mis bragas que las corre a un lado para llenar de suaves besos mi sexo, ocasionando miles de corrientes en mi cuerpo. Me subo sobre él, lo beso y comienzo a desabrochar su camisa dándole besos en su cuello, me sujeta de la nalga y me acerca para sentir su erección, bajo dando besos por su pecho hasta llegar a su pantalón del cual me deshago para apoderarme de su miembro con mi boca, a lo que reacciona con dulces gemidos que me prenden aún más, subo y bajo con rapidez con mi mano y beso sus testículos, lo que le encanta y se retuerce en su lugar, escupo su falo para tener más lubricación mientras lo continúo masajeando y besando.
Me toma desde las costillas y me levanta para posicionarme sobre él, donde me muevo a gusto sintiéndolo grueso dentro de mí. Cuando estoy llegando a mi mayor placer me toma de las caderas para ayudarme a moverme más rápido y profundo, lo que me hace alcanzar mi segundo orgasmo, que luego de unos segundo él también consigue.
Vamos a la habitación, donde nos acostamos en la cama desnudos a ver televisión y continuar con la segunda y tercera ronda hasta que el cansancio nos duerme.
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CHANGE
RomanceIsabella acaba de recibir su título de profesional de antropología, se le complica un poco encontrar empleo hasta que surje la oportunidad en otra ciudad. Se encuentra con Leonardo, un viejo conocido que ha cambiado bastante, ahora dirige a los jagu...
