El Cazador de Espadas Mágicas

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Era un joven cazador de espadas Mágicas, sabía todo sobre ellas. Al culminar mi preparación me propuse conocer este nuevo lugar lejos de mi hogar con mi equipo. En él habían integrantes de varios niveles, tanto principiantes como expertos, los cuales ya habíamos trabajado juntos en varias ocasiones. Encontramos una cueva en lo profundo del bosque donde habitaban estos seres Mágicos. Nos adentramos y empezamos a ver varias espadas Mágicas flotando en el aire, distribuidas por todo el lugar. Éstas no eran espadas cualquiera utilizadas para las guerras de caballeros, si no que eran unos seres Mágicos  creados por la naturaleza oscura que tenían  forma de espadas y eran utilizadas para matar dragones. Nosotros nos dedicabamos a la caza y recolección  de éstas para su apreciación en museos o en ocaciones para venderlas a los cazadores de dragones los cuales protegían  el reino, pero eran grupos exclusivos y limitados por la realeza para evitar la extinción de la especie.

Cazarlas no era como simplemente tomarla, si no que ellas podían moverse y si no estabas preparado, podrías salir muy lastimado o perder la vida. Mis compañeros y yo procedimos con la caza adentrandonos a la cueva, que estaba un tanto oscura, con la excepción de luces de colores desprendidas de éstas revelando sus niveles de poder, función y dificultad. Atrapamos algunas en un par de horas, pero al adentrarme aún más encontré una espada muy poco común. Me emocioné y me detuve a apreciarla. Mi equipo luego me encontró y se paralizó al ver mi descubrimiento. Esta espada era de las más valiosas y raras. Tenía doble filo y una luz violeta se desprendía de su ser. Sin duda era una espada de las más poderosas. Asombrado deje a los más expertos cazarla por mi, reconociendo su peligro letal. Varios compañeros trataban de tomarla pero no podían contra ella por todos sus trucos y movimientos, incluso a varios de ellos los logro lastimar de alto grado. Finalmente reuní el valor para enfrentarla. Mi mente sólo estaba puesta para cazarla. Sin mas, me lancé impulsivamente hacia ella, con mis compañeros desde el suelo sorprendidos y aterrados trataban de detenerme con sus gritos ya que no podían moverse. Comencé a conectar con ella, acercándomele amistosamente sintiendo su energía y su poder, ésta estaba flotando muy calmada en el aire hasta que casi al tocarla empezo a vibrar y a hacer movimientos que se tornaron cada vez más rápidos y violentos. Todos me admiraban y reconocían mi destreza y mi valor. Danzando sobre ella con mucha técnica y estrategia evitaba sus ataques y lograba acercármele más. Era todo un peligro esta espada al tener dos lados filosos era casi imposible poder atraparla. Las demás que cazamos tenían un lado filoso y un lado seguro, el cual nos daba la ventaja sobre ellas. Sin armas ni guantes, tenía que luchar cuerpo a cuerpo contra ella, esquivando sus ataques y con la intención de hacer contacto físico con su navaja, y con la otra mano, sostener su mango. Una vez la espada soltaba la protección Mágica y se dejaba poseer por su amo.

Estando en la batalla para dominarla la logré tocar varias veces como ningún otro hombre en la Tierra, sin tener tan sólo un rasguño, sin embargo la pelea era de tal intensidad que caí en el suelo sintiendo un gran dolor en las costillas, tratando de levantarme para seguir luchando, deslicé mis dedos por el centro de sus bordes a todo lo largo, su punta casi cortándome la cara, esquivándola, impidiendo cortarme, pero sin poder alcanzar el mango. Ésta me volvió a atacar con más fuerza, por un hombro ocacionando un estruendo con la armadura y sonando las cademas del interior, tumbándome al suelo, lastimádome las rodillas. Dejándome caer, rodando a un lado, equivando otro ataque, me levanté de lado opuesto a ella, esta vez acercando una mano al mango.  Ésta por unos micro segundos quedando a mi merced. Lanzándome hacia ella, poniendo una mano en el mango y la otra  a punto de tocar su  esquisito metal pulido, de un elemento desconocido. Deslumbrando el éxito, con mis ojos iluminados, por un instante levitando con ella sin tocar la tierra, por los aires en movimiento a cámara lenta a punto de lograr mi victoria, ésta retrocedió inesperada y violentamente pegandome en la cabeza con el mango, tirandome al suelo dejándome casi inconciente con la vista empañada a unos cuantos pies, lejos de ella.
Volvió a su centro y a su calma brillando con intensidad victoriosa e invencible.

Me ayudaron a levantarme saliendo de esa cueva, heridos, llevándonos lo que pudimos lograr. Fuimos al pueblo, a recibir atención médica y luego de recuperar la conciencia y la fuerza levemente, nos recibieron y nos aplaudieron. Me reconocieron por ser el cazador que más cerca estuvo de dominar esa espada, mas allá que los mismos maestros. Saliendo sin un corte, pero con gran lesiones por los golpes.

Orgulloso de mí un tiempo después, recuperado y en mejor estado, reflexioné a cerca de la experiencia. Lo cerca que estuve por conectar con ella y tenerla en mis manos, lo agradecido que me sentía por salir de ahí con vida, y aunque no tuve el honor de cazarla, me fui con una gran experiencia y una gran lección de vida.

Descubrí mi valor o mi estupidez de acercarme sin tanta experiencia al peligro, a su filo letal, pensando que seria el elegido, pensando que sería quien pudiera darle a esa espada un lugar digno, para reconocer su valor y darle un gran propósito, pero aveces las cosas hay que dejarlas donde quieran estar, en la naturaleza, en la incomprendible oscuridad, la distancia y el anonimato, sin trazar para ella un destino, sin desear brindarle la gloria. Porque ella se resiste y no quiere ver al mundo, no quiere enfrentar su destino y conocer su grandeza. Ella es fuerte y perciste en quedarse irracionalmente donde esta, estancada, tal vez para toda la eternidad. Tal vez placentera con su comodidad, en armonía con su realidad, conforme, en silencio, en su misteriosa soledad.

El Cazador de Espadas Mágicas Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang