Cambio de aires

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Narra Martina:

Mi abuela me contaba en tercera persona como nací, cuando mi madre murió en el accidente que tuvo... Eran muchos recuerdos, todos dolorosos.

Terminó la hora de visita y mi abuela se tuvo que ir, la veía dos veces al mes ya que en el centro de adopción no dejaban muchas visitas.

Vagaba por los pasillos de aquel horrible lugar del que no podía escapar. Hace 5 años me escapé del reformatorio, pero me pillaron, y 6 años después siguó aquí, ahora vivo y viviré en un centro de adopción hasta que aparezca una familia que me aguante.

Me crucé con César en el pasillo, era el único que me entendía y siempre me apoyaba.

-Hola Martina, ¿qué tal?
-Mal - me limité a responder.
-Si quieres vienes a mi habitación y hechar una partida de Uno, estas invitada.
-Gracias César- le abracé y el sonrió, nos despedimos y seguí mi camino.
Llegué a mi habitación, ¿y qué me encuentró escrito en la puerta?

"Quién nace puta, muere puta"

Odiaba que se metieran conmigo, pero lo tenía que aguantar. Nada más entrar me tumbé en la cama y me dormí.

Me desperté en una habitación rodeada de chicos y chicas que me insultaban y me pegaban, yo con la cabeza entre las rodillas mientras lloraba desconsoladamente. De repente al levantar la cabeza se esfumaron de mi vista y apareció César con su gran sonrisa diciendome "todo va a estar bien" y me acariciaba la mejilla, me encantaba tenerle cerca.

Me desperté, las 21:02 pm, ¡genial no voy a poder dormir!
Cogí mi móvil, que estaba perdido entre las sábanas y llamé a César.

Conversación telefónica:
C: ¡Hola Martina!, al final no podemos jugar al Uno en mi habitación quizá otro noche, lo siento.
M: Vale no pasa nada, te dejo que tengo cosas que hacer- mentí-.
C: Vale, adios, nos vemos mañana.
M: Vale, buenas noches.

Colgué, tenías unas ganas inmensas de verle, me levanté y me senté en la silla de mi escritorio y me puse a escribir cosas sin sentido en mi cuaderno.
Mientras hacía tonterías, llamaron a la puerta.
Me levanté sin ganas y abrí la puerta, era mi "cuidadora" por así decirlo.

-Adelante.
-Hola Martina, perdona por venir a estas horas pero es que  venía a decirte que mañana viene una familia de acogida a una entrevista para conocerte y saber cosas de ti antes de adoptarte, ¿te parece bien?
-Vale... Pero, no se...
-Venga, te van a encantar, son muy majos.
-Es que no quiero que me toqué una familia rota por el rencor como la mía, yo no quiero ser la típica hija que llega a esa familia solo para arreglarla.
-No te preocupes, de eso me encargo yo, entonces que, ¿te apetece?
-Vale....

Dicho esto se fue, ¿pero que hacía ella avisandome de eso a estas horas?

Todo era muy raro, decidí no comerme la cabeza con tonterías y seguir a lo mío.

Dibujaba líneas y escribía cosas sin sentido alguno, hasta que mi mente empezó a ordenar esos trazados hasta que tuvieran sentido. Agité mi cabeza hacía los lados y volví a mirar el dibujo, y lo ví exactamente igual que antes, ordenado y con sentido.
Empecé a dibujar cuadrados, rombos u otra figura geométrica para luego poder ordenarlo como antes.

Estaba entretenida dibujando cuando siento unas manos taparme los ojos.

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⏰ Last updated: Jul 10, 2015 ⏰

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Suffering SoulWhere stories live. Discover now