Desalentador

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Una sensación extraña en el pecho, eso era lo que sentía aquel chico constantemente. Sentía como si faltara algo lo suficientemente importante como para el, sintiéndose incómodo de la falta de lo que desconocía.

Sentía los días muy similares, con una rutina que empezaba de una manera y terminaba de otra. Esa rutina le era tan repetitiva que parecía hacerla sin pensar por lo que hacía fuera de rutina le era difícil de recordar.

No le era complicado el socializar con gente de distintas edades, sus notas no eran destacables en el buen sentido ni en el malo por lo que no se preocupaba demasiado por ellas pero tampoco se esforzaba demasiado.

En la noche adoraba sentarse en la ventana de su departamento, los pies colgando desde un cuarto piso mientras miraba el cielo nocturno admirando la belleza de las estrellas y la luna. Parecía atontado de tanto que observaba las estrellas y la luna, casi siempre a un resbalón de esa gran caída.

En su hora de dormir se recostaba en su gran cama que se sentía tan vacía.

Esa era la sensación que el tanto sentía en su pecho.

Esa era la sensación que su cuerpo sentía al solo mirar a las estrellas.

Esa era la sensación que tenía al ver a los otros prosperar y el al quedarse tan atrás.

En esa cama tan grande con tanto espacio yacía un joven abrazando a su almohada con lágrimas en los ojos, y con la respiración agitada al simplemente no sentir algo que lo impulse a seguir.

En la mañana del día siguiente el chico se levantaba a cumplir su rutina. Un buen desayuno que de postre tendría su dosis de amoxapina acompañadas con agua, ya listo saldría de su departamento a seguir con su día.

Convivía con sus amigos más cercanos con normalidad, tampoco era alguien que habla mucho, era conocido por ser bueno escuchando. Las charlas más comunes con su grupo era sobre lo que ellos tenían planeado para futuro.

Pero una chica del grupo destacaba, era como si en un cielo nocturno una estrella brillará con determinación y pasión, pareciendo una persona tan alegre por si misma. Con una sonrisa encantadora y un carisma que se destacaba del resto.

Una conversación genuina fue lo que nació entre el encuentro entre aquel joven apagado y esa estrella tan brillante. Donde el chico dejó de sentir aquella incomodad en su pecho y por momentos el chico se dejaba fluir en la conversación.

La estrella le provocaba algo que le era complicado de explicar con palabras, pero tendría su atención en lo que decia y hacia aquella chica, sentía su corazón latir con fuerza a la vez que parecía ignorar lo que sucedía a su alrededor.

Conversaron y conversaron todo el tiempo que pudieron, la estrella por un momento preguntó por el futuro del chico, que era lo que le interesaba hacer.

Aunque el chico quería darle una respuesta genuina lo que pasaba es que realmente no sabía que quería, incluso sentía que estaba ahí por méritos ajenos y nada propio.

La estrella brillante le miraba un poco desconcertada pero lo que hizo fue sonreír, comprender la situación del chico y apoyar una de sus manos en su espalda para después dedicarle unas palabras

— Eso no importa, mientras busques hacer lo que te guste.

Pasado el tiempo nuevamente se encontraba en su departamento, como era costumbre se sentaría en la ventana a ver las estrellas y la luna.

Este estiraba su brazo hacia aquella estrella que brillaba tanto, estiraba y estiraba su brazo con tal de alcanzarlo con su mano.

Pero de pronto esa idea no fue más que una ilusión, por intentar llegar a tocar aquella estrella brillante habría caído por la ventana. El tiempo parecía ir más lento, su cabello se movía bruscamente por el viento mientras que el joven en ningún momento aparto la mirada de aquel cielo estrellado.

Sabía que aquella hermosa vista sería su último consuelo.

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⏰ Last updated: May 24, 2024 ⏰

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