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Sabía que ser comprensivo con su esposo le estaba pasando factura. No entendía hasta cuando ese hombre se daría cuenta de semejante esposo que se cargaba y que en cualquier arrebato se iría lejos de su vida. 

Ganas no le faltaban, pero el amor que le tenía era mucho más grande que cualquier sugerencia que podrían darle en estos instantes; aunque un recuerdo vago cruzo por su mente y pensó haberlo dejado en el olvido hace unos meses atrás. 

Pero su mente traicionera le hizo evocar aquel suceso y sin más empezó a ponerse como el tomate que estaba guardando en su refrigeradora. Rojo y jugoso. 

-No lo puedo… ¡Oye mi celular!

-¡Suéltalo!

-¡No!

-¡Dejalo malditasea!

Sino fuera porque debía ir a dejar a su mejor amiga a su casa después de la fiesta de cumpleaños de Sung Min, quizás no hubiera cometido semejante estupidez con aquel ladrón en aquella pequeña calle sin mucha circulación. 

Zhan casi se ponía a llorar porque todo el día le fue muy mal, su novio no lo quería ver por una pequeña broma que hizo a su hermana, su jefe lo despide por haber llegado tarde y no entregar el trabajo a tiempo, pero para llenar más escenas trágicas a su vida le terminan quitando su medio de comunicación.

El ladrón escucho un sollozo y vio que traía en sus manos su mochila de Gucci y no lo pensó mucho para quitarselo al pobre hombre que lo miraba con una expresión de asombro mezclada con pena. Con algo de sigilo tomó un extremo y al ver que Zhan no ponía resistencia, decidió buscar entre sus bolsillos para quitarle algo más.

Pero la sorpresa se la llevó el ladrón al ver que su víctima lo jalo de su cuello solo para besarle. El beso fue un tanto inesperado para el joven ladronzuelo, pero no le pareció desagradable aquella invitación y sin más decidido llevarlo a un callejón. 

-Mmm ¡No muerdas!

☆☆☆☆☆

Casi recuerda perfectamente como si fuera ayer como por mero impulso beso al ladrón de su celular y de su dinero por puro cólera y frustración que sentía al no poder hacer bien las cosas en su vida. 

Aun recuerda esos labios carnosos y rosados apetecibles que invitaban a pecar de cualquier forma, pero su razón golpeo más duro de lo que el extraño podría darle en aquel callejón solitario. 

De aquella noche solo quedó por unos días un lindo moretón en su cuello y una rica felacion que lo dejo peor que pan en horno. Porque para su desgracia no llegaron a nada más por el inoportuno policía que rondaba la zona y la señora chismosa que no tenia nada que hacer a esa hora. 

Casi a termino de cocinarse el pan, pero se quemo en la puerta y quedó crudo. Algo así lo denominaba dicho suceso canico que ocurrió en su vida. Como soñaba con aquella escena tan erotica y ardiente pero sobre todo con aquel hombre de contextura fornida. 

Lo que más lo atormentaba era que algún día podría cruzarse con aquel hombre y no poder repetir la escena, aunque era en si el miedo de que lo reconozcan a él. A veces pensaba que casarse no era tan buena idea, pero no podia retractarse porque en su mano estaba una linda argolla. 

-Espero que todo mi esfuerzo valga la pena. -tomó la bolsa y la dejó en la cama-. Iré a bañarme, perfumarme y alistar el vino. 

Pero le daría una última oportunidad para remediarse y sin con esto no era capaz de despertar bajas pasiones en su esposo, estaba pensando seriamente en internarse en un convento ya que no era capaz de que otra persona lo tomara como tanto soñaba.

☆☆☆☆☆

Xiao Zhan impresionante a sus veintiocho años es vírgen y de los antiguos que ya no habían en la faz de la tierra. Era una especie en peligro de extinción según Cheng Xiao y un bicho raro para su amiga Bai Lu. Pero al menos no llegaba a ser rebajado como un soltero frustrado que nadie se lo cogía ni pagando una fortuna. 

Eso si era denigrante y mala leche por parte de sus mismos amigos, pero tampoco era que se ayudaba mucho Zhuo Cheng, ya que con ese maldito carácter hasta el mismo lo hubiera mandando a la mierda, pero sabía que era buen persona y por eso aún mantenían una relación de amistad de muchos años junto con Wang Meng Yao. 

Aunque siempre lo albergo la duda de saber como Meng Ziyi podría aguantar estar con él tsundere más intenso del mundo y no aburrirse en el intento. Porque por más que fueran medios hermanos a veces le daban ganas de estrangularlo. 

☆☆☆☆☆

Quien lo viera usando una linda y sexy ropa interior de encaje blanco que se le señia a su delicado y sensual cuerpo, dando una vista demasiado caliente para los simples mortales. Acompañado de un suave y bonito bálsamo en sus labios haciéndolo más apetecible y como broche de oro, sus ojos tenían un lindo delineado haciendo que se vea como una majestuosa obra de arte.

El detalle final era colocarse una camiseta de malla negra que lo hacía demasiado apetecible. La invitación la hacía hecho con antelación desde hace dos días y su esposo prometió estar temprano al ser su aniversario de bodas. Ya se había visto mucho material ilustrativo y Ji Lin le habia dado clases online sobre el uso de ciertos juguetes que tenia en la mesita de noche. 

Hasta aprendió a mover el trasero con las clases de twerk que Zhao Yi Ling le daba los fines de semana. Incluso era el estudiante favorito del profesor Cheng Feiyu por su elegancia y sensualidad que derrocha en cada movimiento sin llegar a lo vulgar. 

Con todo conocimiento necesario se sentía listo para dar el examen final. Solo esperaba que llegara a tiempo su esposo, puesto que solía llegar muy tarde, casi al amanecer todo el tiempo. Era un milagro que se encontrarán los fines de semanas para cenar y hablar de cosas triviales. 

☆☆☆☆☆

Pero al parecer no habría que ser adivinos para ver que no llegaría. El reloj marcaba las once y media y el mensaje fue leído hace tiempo. El cansancio venció al pobre Zhan y solo tiro la comida preparada, se dispuso a ir a su cama sin cambiarse. Solo se retiró el maquillaje y se colocó su antifaz de conejito para dormir. 

Solo que esta noche seria diferente a las demás, quizás no pasaría la noche solo como de costumbre. Aunque no era quien imaginaba quien estaría en su cama al día siguiente. Las luces apagadas eran un gran aliado para aquella intromisión, pero sobretodo se había servido en bandeja se plata para ser comido. 

-Tengo toda la noche para hacerte mío a mi gusto. 

Sweet nightGeschichten, die süchtig machen. Entdecke jetzt