Tanto abajo como ahí arriba les dejé la canción para que la escuchen mientras lean y lean su letra, por que de verdad que se lee mejor mientras la canción suena y sabes lo que dice. Para que lo sientan mejor al leer.
Esa canción es tremenda red flag, pero también es un temazo, de verdad, y de cierto modo, es algo romántica. Ariana se lució.
Ya, espero que les guste.
*
One Last Time.
Era una mentirosa.
Elizabeth no encontraba otra forma para describirse a parte de esa; Cómo una mentirosa.
No debió entregarse al fuego, ese fuego que sentía cada vez que estaba cerca de meliodas, debió reprimirlo tal y cómo lo había hecho los primeros dos años de conocerlo. No debió dejarse llevar aquella noche en la fiesta de cumpleaños de Diane, no debió gritarle aquellas cosas mientras le recalcaba lo odioso que era con sus bromas, no debió retarlo como lo hizo a que hiciera realidad sus insinuaciones de doble sentido que solía decirle cuando estaban a solas, no debió besarlo, no debió dejar que la tocara de aquella forma, no debió llevarlo a su departamento ni tener sexo allí con él.
Diosas, había tantas cosas que Elizabeth no debió hacer aquella noche. Principalmente porque no sólo estaba metiendo a Meliodas en algo que si su padre u novia se enteraban lo iban a meter en grandes problemas, sino que también lo obligaba a mentir sobre muchas cosas por culpa de Elizabeth, por arrastrarlo a eso mientras pensaba sólo en ella, en su placer y ese sentimiento que vivía negando en su cabeza y al que no le quería dar nombre, porque en ese entonces (Ya unos nueve años atrás), Elizabeth era egoísta, sólo pensaba en ella, y ya había comenzado a mentirle, a mentir, a mentirse.
Y ese sólo fue el principio del desastre que eran ahora los dos. O bueno, un desastre que eran, pero que Elizabeth creía que era la única consiente.
(...)
Se sentía llena, diosas, tan llena. ¿Y cómo no? Meliodas entraba y salia de ella con intensidad y rapidez, la tocaba y besaba cómo si hubieran pasado años desde la última vez que habían follado y no días. Sus gemidos junto a los gruñidos bajos de Meliodas resonaban por cada esquina la habitación de su departamento, el sonido de sus caderas chocando también, y eso a Elizabeth le encantaba porque por un momento se sintió cómo si ella fuera la única con la que Meliodas lo hacia. Y la verdad, era que en los últimos siete meses ella si era la única con la que Meliodas lo hacia.
Y eso la hacia sentir satisfecha efímeramente hasta que recordaba el porqué.
Clavó sus uñas en la espalda de Meliodas sin preocuparse de dejar marcas. Ella quería dejarlas. Era una mujer de veintiséis años, pero a veces cometía actos inmaduros de adolescente de dieciséis como ese. Dejó la muy visible marca de sus uñas en la espalda de su amante cómo si fuera a servirle de algo, como si de verdad iba servir de algo.
Meliodas comenzó a bajar sus besos por su cuello, mordiendo ligeramente y chupando, pero sin llegar a dejar marcas. Elizabeth quería que él las dejara, que fuera consiente de que la estaba marcando y que eso en vez de molestarle le encantará, pero él no lo haría, claro que no. Meliodas podía ser muy rudo y apasionado en el sexo con Elizabeth, pero también era lo suficiente sensato para no dejarle marcas, al contrario de ella. En realidad, él no lo hacia para no molestarla, ella lo sabia, así como sabía que a pesar de todo Meliodas nunca le había reclamado por las marcas que ella le dejaba.
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One Last Time
Fanfiction¿Te has preguntado alguna vez por qué todas las personas mienten? "Meliodas, no me importa si la tienes a ella en tú corazón, todo lo que de verdad me importa, es que despiertes en mis brazos. Así que, una vez más, necesito ser yo quién te lleve a c...
