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Cuando Mulciber fue seleccionado a la casa de las serpientes no se sorprendió ni un poco, lo esperaba pues tenía todas las características para ser una serpiente venenosa perfecta, a pesar de su corta edad lo sabía.
Su primer año había sido tranquilo, se había metido en problemas una que otra vez por su temperamento contra ciertos Gryffindor pero nada demasiado grande.
Se podía decir que tenía una buena vida, iba de vacaciones a su casa donde su madre lo llenaba de amor y mimos, aunque sin dejar de ser la imponente mujer de siempre, sus compañeros de casa estaban bien y las clases no tanto pero soportables.
Hasta que llegó su segundo año en Hogwarts, había iniciado como siempre, nuevos estudiantes de primer año, muchos niños nuevos en su casa pero nada relevante.
Pero con el transcurso del tiempo se dio cuenta de un grupo en específico de leones que se veía que serían un gran dolor en el trasero de los maestros, aún así no les dio demasiada importancia, tenia mejores cosas que hacer hasta que ese día llegó.
Sentía como aquel líquido viscoso caía de su pelo hasta su rostro manchando también su uniforme, miró molesto a los responsables, ese grupo de niñatos lo habían llenado de baba.
—Lo pagarán caro.
Les susurró, no era demasiado alto pero sobrepasaba aunque sea por unos centímetros a los niños del grupo y utilizó eso para verse lo más intimidante posible.
El grupo corrió, lejos de él sin darle la oportunidad de hacerles nada y tampoco los siguió, estaban en el pasillo podría llegar cualquiera y verlo agrediendo a niños de 1mero, no, no permitiría eso, si se vengaba de ese grupito lo haría sin dejar rastro ni testigos.
Miró su uniforme manchado y dio un fuerte pisotón en el suelo, molesto se dio la vuelta y empezó a dirigirse a su sala común para tomar una ducha. Cuando las puertas de su sala se abrieron y estaba entrando pudo ver a un niño bajo saliendo a la par de él, cabello negro y largo como dijo era bajito y tenía la piel bastante pálida, intercambiaron una mirada que rápidamente desviaron cada uno siguiendo su propio camino.
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Tras haberse despedido de uno de sus amigos decidió dar un pequeño paseo por el lago negro, quizás podría tomar un descanso por allí antes de volver a su habitación pero algo llamó su atención casi al instante, allí estaban esos niños nuevamente, apretó los dientes al recordar lo que le hicieron, se enteró gracias a una niña que esa "broma" no era dirigida a él sino a otro pero eso le importó poco o nada, él había salido con el cuerpo todo viscoso por su culpa.
—¿Un Slytherin?
Susurró al ver a uno de su casa rodeado de leones y por las risas dirigidas al peli-negro no era una reunión de amiguitos, iba a ignorarlos ya que no era su problema, el de su casa debía saber como arreglárselas, eso pensó hasta que una idea se le vino a la cabeza y no pudo evitar sonreír emocionado.
Mientras caminaba tranquilamente hacia el grupo de niños a su cabeza llegaba la advertencia de su madre, si se metía en problemas nuevamente este mes no le compraría nada por Yule, no pensaba pasar Yule sin regalos pero si era por ayudar a un miembro de su casa no había ningún problema, sería matar dos pájaros de un solo tiro, se vengaría y de paso quedaría bien con su madre.
Sacó su varita del bolsillo de su túnica y tranquilamente hizo que el grupo de leones empezara a levitar en el aire, estos le miraron furiosos pero él no pudo evitar sonreír más grande.
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Apego
FanfictionCuando Murcibel encontró la oportunidad perfecta para vengarse de los idiotas que se apodaban "Los Merodeadores" por la broma que le jugaron no la desaprovechó. Nadie le advirtió que eso lo llevaría a tener a un pequeño gatito tras suyo los años sig...
