Enojo

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Enojo, te estoy escribiendo a ti, si, ese que está dentro de mi, ese que domina, castiga, observa y atrapa.

A cada rato llamas, y tratas, se que tratas de intentar evitar su mirada, pero es muy inteligente, siempre logra encontrar la falla de algún lugar, todo para encontrar y tomar a la fuerza eso que te atá.

Una vez bajo su yugo, da miedo transformarse en un monstruo de rencor, ira, codicia, venganza y por sobre todas las cosas, una de las más carentes de toda moral, el ego, ese que te ayuda a vivir y a la vez también morir, ese que hace odiar y a la vez amar cada parte de ti.

Ese es el problema, cuando esa visión de grandeza se junta con el pecado capital de la ira, simplemente explota ese mundo interno de inseguridades, voces te hablan, se hacen llamar depresión y ansiedad, otra decidia, palabra que odias, y procastinación, es un conjunto de banalidades que no cesan, que pereza da hablar con tanto que pensar, que pereza actuar con tanto que reflexionar.

Y es que, que pereza da actuar si no puedes controlar, solo desactivas esa parte de ti y cuando te vuelves a activar, simplemente se descontrola, son muy parecidas a miles de inocentes y vengativas voces que gritan por piedad, dicen que tienes que acabar con esto ya, que no hay remordimiento ante las acciones que vas a tomar, pero no puedes hacerles caso, tienes que luchar, te cuestionas: "Si no soy yo quién me pare, ¿quién me va a parar?, ya no importa lo grande que es el enemigo, lo son las ganas de ganar".

¿Y si no ganas?, ¿para qué que quieres vivir hasta la vejez?, y es que mata la creciente juventud que ya se esta transformando en adultez, te cuestionas que a esta edad ya hay gente madura, si, madura, ¿pero qué es madurar?, ¿es equivocarse a diario y solo conocer?, ¿o es también reconocer las cosas que hago mal?, esas preguntas sin respuestas te matan, y las resuelves con cada respiro lento de adicciones que un sentido le están dando a estas, alto precio se paga con cada respiración lenta, la dependencia y la abstinencia te siguen pegando duro hasta sangrar los lamentos que tan dentro tienes guardados.

Y es que no es solo que no puedas controlar, te llegas a desconocer, tienes miedo de lo que puedes llegar a ser bajo los efectos de cegar la mente y perderla por completo, no es que no respetes a nadie, respetas al mismo nivel que puedes respetarte, no es que no respetes a las autoridades, como lo pueden ser los padres, harías cualquier cosa por ellos, podrías hasta desangrarte de ser necesario por ellos, los cuidas y respetas con toda el alma, solo que cuando la ira toca la puerta, se prende esa llama dentro de ti, y si alguien esta dispuesto a darte la espalda, es igual a que te estuviera mirando a los ojos, y que con la misma espada que tienes empuñada, te apuñalen, es ahí donde aparece ese yo infantil que tanta rabia y violencia tiene guardada, esa que deformo su mirada, esa que su yo adulto, juró nunca más dejarlo tirado, ahora él se defenderá de cualquiera que quiera tocar su cara, perdónenlo, no es que no quiera parar, solo que llego a un punto en donde se activa su luchar, se proteje de aquello que lo quiere atacar, que pena, todo aquello que ama también lo ve como un mal.

Que no importe, si ahora tranquilo empiezas a sanar, tranquilo buscas a alguien a quien ayudar, ya que no quieres que te respondan, solo quieres que te escuchen, no estas victimizandote, solo estas buscando respuestas para tranquilizarte, ama quién eres, odia quién eres, siempre estaré mirando dentro de ti.

Soy el enojo, y ahora que me conoces, ¿sigues queriendo abrazarme y aguantar mi presión?, no importa si te vas, igual tendré disponible mi amor, ya sabes el precio que debes pagar, se llama dolor.

SensacionesWhere stories live. Discover now