Capítulo 2: Robin Hood

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La nave espacial de Sora, Goofy y el Pato Donald aterrizó en un mundo cubierto de exuberantes bosques y prados verdes. Era el mundo de Robin Hood, un lugar lleno de aventuras y justicia. Sora se sintió emocionado al ver el entorno familiar y sabía que esta sería una excelente oportunidad para ayudar a los necesitados.

Sora traía el atuendo de Robin Hood, inspirado en el legendario héroe. Se ajustó la capa verde y se colocó el sombrero de plumas en la cabeza, preparándose para asumir el papel del valiente arquero.

—Muy bien, chicos, es hora de hacer justicia en el bosque de Sherwood —dijo Sora con determinación—. Vamos a ayudar a los pobres y derrotar al malvado príncipe... o princesa.

Goofy se puso también su atuendo, listo para apoyar a Sora en su aventura—¡Estoy contigo, Sora! Juntos haremos de este mundo un lugar mejor.

El Pato Donald asintió, aunque parecía un poco incómodo con su atuendo de Friar Tuck—. No puedo creer que tenga que ser un fraile —murmuró—. Pero si eso es lo que se necesita para ayudar, lo haré.

Con su determinación renovada, Sora y sus amigos se adentraron en el bosque de Sherwood. Caminaron por los senderos ocultos, atentos a cualquier señal de problemas. Hasta que se oyeron a los caballeros del reino yendo hacía ellos.

—¡Ahí están! ¡vamos antes que se escapen! —gritó uno de los guardias.

Sora sintió como se le helaba la sangre y gritó—¡Chicos, corran! —salió volando de ahí, seguido por Donald y Goofy.

Sora corrió a toda velocidad a través del bosque, saltando sobre troncos caídos y esquivando ramas bajas. Podía sentir la adrenalina correr por sus venas mientras escapaba de los guardias del príncipe.

—¡No podemos dejar que nos atrapen, chicos! —gritó Sora, mirando hacia atrás para asegurarse de que Donald y Goofy estuvieran cerca—. ¡Tenemos que encontrar un lugar seguro para planear nuestro próximo movimiento!

Los tres amigos continuaron corriendo, buscando refugio entre los árboles del bosque. Finalmente, encontraron un árbol grueso y grande en su frente. Sora los guió hacia allí, esperando que los guardias no los encontraran.

Una vez arriba del árbol, Sora se apoyó contra el tronco, tratando de recuperar el aliento. La emoción y la adrenalina lo habían dejado sin aliento, pero su determinación seguía intacta.

—Parece que hemos perdido a esos guardias. —dijo Sora, tratando de controlar su respiración acelerada—Pero no podemos bajar la guardia. Tenemos que encontrar una manera de ayudar a los pobres y detener al príncipe o princesa.

Goofy asintió, tratando de recuperar el aliento también—¡Tienes razón, Sora! No podemos permitir que la injusticia continúe. Vamos a encontrar una forma de hacer justicia en este mundo.

Donald se unió al grupo, todavía un poco agitado por la carrera—Espero que tengamos un plan, porque no puedo seguir corriendo así. —dijo entre jadeos.

Sora se puso de pie, mirando a sus amigos con determinación—No te preocupes, Donald. Vamos a encontrar la manera. Somos héroes y siempre encontramos una forma de ayudar. Solo tenemos que mantenernos unidos y ser valientes.

—Ajá, un momento- Oh, oh... —murmuró Donald—Tenemos un pequeño... problema.

—¿Cuál? —preguntó Goofy.

—Sora no sabe usar el arco...

Donald y Goofy volvieron sus cabezas nerviosos, esperando una respuesta del adolescente.

Sora miró a Donald con sorpresa y luego a sus manos vacías. Se dio cuenta de que tenía razón, nunca había usado un arco antes. Sin embargo, no dejó que eso lo desanimara.

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