Prologo

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En una casona hace alrededor de veinte años, donde vivían brujas herboristas, se encontraban en una habitación la matrona y la señora del hogar, concibiendo al primer hijo de la familia, la mujer sabía que era un niño, pues una de sus tías en una predicción en las hojas de té. Al principio se encontraba resiliente, pues, al ser un varón, no sería de mucha utilidad, pero mientras más tiempo tenía al pequeño en su vientre más cerca se sentía a él, y ahora estaba segura de lo mucho que lo amaría. Y cuando por fin lo tuvo entre sus manos, supo en el gran hombre que se convertiría en el fututo, ella haría lo que sea para que fuera así.

Mientras la mujer virtuosa y llena de felicidad cargaba a su hijo, había otra madre, más feroz y fuerte, para nada temerosa, pelando con sus garras y dientes para proteger a su manada de esas horripilantes bestias, llenas de salvajismo y que se creían dueños de todo lo que llegaran a pisar sus sucios pies; los humanos, pero estos eran más difíciles de enfrentar porque estos seres eran humanos malos, usaban la magia más negra y pesada que alguien se pudiera imaginar, no le tenían miedo a la muerte con tal de llenar esas manos avariciosas, la mujer lobo lo sabía, sabía que muchos morirían para proteger su tierra, lo que por derecho era suyo, y temía dentro de ella que si algo le pasaba jamás volvería a ver a sus hermosos cachorritos.

Escucho un gemido de dolor, que identifico como uno de sus cachorros, sabía que el mayor de estos estaba tratando de proteger de igual manera a los suyos. Cuando volteo su cabeza para verlo, se topó con la imagen de él con cuatro humanos usando magia negra, magia prohibida, con la intención de matarlo. Así que hizo lo que cualquier madre, y con una fuerza que ella misma desconocida mato a los tres magos oscuros delante de ella, con sus garras y dientes desgarro la piel, mordió lo más profundo que podía e incluso termino por arrancar extremidades de los magos oscuros que se enfrentaban a ella. Cuando quedo satisfecha y consiente de que quienes la enfrentaron en primer lugar se encontraban sin vida corrió a donde se encontraba su hijo y lo protegió, hasta su último respiro a él y a sus otros cachorros. Lo último que vio esa mujer, esa madre, fue a su cachorrito, su primer y preciado hijo, y a sus hermanos aullando de dolor al ver a su madre dar hasta lo último de su fuerza para así mantenerlos a salvo. La mujer sabía que su hijo mayor haría un gran trabajo para mantener a su manada segura y para mantenerse seguro el mismo, esperaba con todas sus fuerzas que fuese feliz. Y con ese ultimo deseo la mujer cerro sus ojos.

Farley: Una noche de luna llenaGeschichten, die süchtig machen. Entdecke jetzt