"Un beso no bastará para sanar mi alma"
— Hazlo, como si tú vida dependiera de esto -. Exigía con total firmeza el entrenador.
El joven muchacho no podía más, su cuerpo estaba a punto de colapsar, pero dejar a medias aquella rutina, solo le haría enfurecer más.
— Coach, por favor, deme un respiro -. Exigió el joven.
— ¡No, mierda, no, debes continuar, así te mueras! -.
Y si... quizás como un mal presentimiento, lo hizo, finalmente cayó al suelo.
El golpe fue tan potente, qué no tuvo tiempo de entender lo que sucedía a su alrededor.
Todo se volvió tan oscuro, tan silencioso.
Nada más se escuchaba en aquel lugar, más qué un leve llanto y un momento después, el caos reinaba en aquel gimnasio.
Sus ojos se sintieron pesados, todo se volvió una oscuridad completa.
⏳
Despertar, una vez más, era un tormento.
La rutina nuevamente regresaba a su vida y Krist estaba al borde de la locura.
No había podido salir de su casa en toda la semana.
Sus malas calificaciones no le estaban ayudando en nada y la mala fama qué se había hecho en la escuela, tampoco eran un apoyo.
Una vez más, jugueteo con su piercing, tratando de calmar sus nervios, trataba de no mover su rodilla, pero era imposible, estaba deseando qué todo eso acabara.
Finalmente escuchó la puerta ser abierta.
Su madre agradeció al director, mientras hacía una reverencia.
La sonrisa de aquella bella dama se esfumó cuando miró a su hijo.
Ya no estaba decepcionada, ni enojada, solo no entendía su comportamiento tan animal.
Lo evaluó de pies a cabeza, su pelo alborotado, la perforación en el labio, su uniforme mal puesto y los tatuajes...
¡Oh Dios, esos malditos rayones qué se había hecho en el cuerpo!
Y de los cuales no entendía su significado.
Bueno, al menos si lo secuestraban, podría identificarlo perfectamente.
— El señor director está profundamente desconcertado con tu comportamiento jovencito -. Le habló finalmente.
Krist fijó su mirada en la pared, lo único qué estaba deseando era irse de aquel maldito lugar.
— ¿Cómo se te ocurre pelear en pleno salón y gritarle a la maestra qué es una...
— ¡Se lo merecía, ellos dos se lo merecían! -. Explotó finalmente aquel chico -. Esa maldita bruja no ha hecho más qué traerme de su encargo y él, ese imbécil tampoco estaba haciendo las cosas bien -. Resoplo -. Ninguno de mis compañeros niega qué se están jodiendo el uno al otro...
Aún sin terminar la frase, sintió un fuerte golpe, su madre en verdad estaba hirviendo del enojo.
— ¡Más respeto jovencito, no tienes derecho a insultar a nadie, te recuerdo muy bien porque estás aquí!
Krist solo atino a gruñir, estaba cansado de toda la mierda qué tenía qué estar soportando y aún más, qué su madre tuviera qué hablar con el director.
Si por él fuera, ya se hubiera largado de su casa y viviría de ser cantante.
Pero nada realmente salía como lo deseaba.
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Mi dulce Corazón Roto
Fanfiction"No todos los amores están predestinados cariño, algunos hacen tormentas en nuestros corazones y no vuelven a sanar jamás" 27/02/2024
