Un monstruo gigante salió de su escondite, la mujer ya no tenía salvación, iba a ser devorado por esa criatura.
Abrazo a su pequeño hijo, tratando de protegerlo como podía. Esperando el ataque y su fin pero eso nunca llego, abrió sus ojos y vio a un jovencito de apenas 12 años delante de ella, tenía un arma.
Con un simple movimiento mató al monstruo, el joven volteo a verlo. Su mirada, no era de este mundo.
Entonces una sonrisa inocente apareció en el rostro del joven, se acercó a ayudar a la mujer y a su hijo. La mujer agradeció al joven, quien observo al pequeño niño que tenía en el brazo de la mujer y vio un símbolo...
"Bien hecho Damien. Ven, vamos a casa."
Habló una voz grave, Damien giro sobre sus talones y se acercó a su padre. No era su padre de verdad, sino es el padre de la iglesia.
"¡Adiós señorita!"
Grito Damien despidiendo de la mujer y el pequeño niño.
En el camino de regreso a la iglesia, miro a su padre. Un silencio invadió hasta que Damien hablo.
"Tenía el símbolo... Parece que estuvo escondiéndolo durante mucho tiempo, por eso el monstruo fue atraído a esta ciudad."
El padre se quedó en silencio, luego puso su mano en la cabeza del joven, dándole cariño y sonrió felizmente.
"Eres un buen niño, seguramente que nuestro Dios te ha bendecido para salvarnos."
Eso hizo que Damien se sentía feliz y devolvió su sonrisa a su padre.
Por la noche Damien se escapó de su habitación, fue al bosque a explorar. Quería despejarse, tomar un poco de aire fresco y divertirse ya que tenía mucho trabajo por ser un agorero.
"¿Qué haces aquí?"
Una voz aguda resonó por los árboles, Damien giro la cabeza buscando donde provenía esa voz.
"¿¡Quién está allí!? ¡No te tengo miedo!"
Damien invoco su arma, listo para luchar contra quién sea.
Entonces entre la sombra apareció una chica, los ojos de Damien abrieron sorprendida. La chica es igual a él, el arma desapareció de sus manos y parpadeó incrédulo.
"Hola." Saludo la chica, quién se acercó poco a poco hacia el niño.
"¿Quién eres?"
Miro con recelo a la chica, tenía el símbolo pero su olor... Olía a aquellas criaturas, esos monstruos devoradores.
La chica ladeó la cabeza, no entendía porqué el chico estaba con ellos.
"¿Quién soy? Mmmm... Soy Lilian y ¿tú?"
"Damien..."
"¡Oh, nuestro nombre suena similar!"
Ríe y aparece de la nada delante del chico, agarrando sus manos y Damien luce sorprendido.
"¿Por qué estás con ellos? Ven conmigo, a nuestra casa."
Damien se alejó, retrocediendo de la chica y miro con enojo.
"Ya basta, dime quién eres realmente y qué quieres. Apareces de la nada en la mitad del bosque y de que te pareces a mí."
Lilian inclinó su cabeza, sonrió y se acercó a Damien.
"Soy Lilian, ya te lo dije ¿no?"
Entonces susurra en su oído.
"Hija del señor que tu Dios renegó, Satanás."
