1. Flechazo calibre 9 mm

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El día nublado y la suave capa de neblina mañanera, era perfecto para correr tranquilamente.

Bajo los imponentes árboles longevos del bosque, al que muchos visitan para ejercitarse, un joven solitario va corriendo poco menos de 10 kilómetros.

Ethan Santana, estudiante de último año de la academia de policías; realiza una prueba autoimpuesta para no perder condición fisica. Sus piernas duelen y sus pulmones estan ardiendo, pero quiere cumplir su rutina a toda costa.

De regreso a las instalaciones de la academia, Ethan observa a un grupo de estudiantes en plena clase de defensa personal y antes de ingresar al edificio comunal, nota a los pobres prospectos de primer año, sufriendo con el instructor Shelton que es un sádico total.

Despues de darse un baño y notando la hora que es, de inmediato corre hacia el panel de notas. Muchos de sus compañeros están ahí, en espera de saber las calificaciones de los últimos exámenes.

Ethan consigue hacerse paso y sin pérdida de tiempo busca su código de estudiante.

—Ethan ¿Cómo te fue en los exámenes?

Su compañera Beth, le da un puño en el brazo, sonriendo divertida al ver su mueca de dolor.

—Pues... —El dedo de Ethan se detiene en su código y puede descubrir el buen rendimiento que ha tenido.

—Oh. 9.8, no está mal —Alaga Beth. —Yo solo conseguí 8.5 en la evaluación general, solo porque fallé en las evaluaciones de psicología criminal—Se lamenta.

—Aún tienes las últimas evaluaciones para remidirte.

—Nah... ya sé mi nivel y a donde me designarán cuando nos graduemos. Estoy resignada. Pero a tí, te falta muy poco para graduarte como uno de los mejores de nuestra generación.

—No es verdad —Ethan niega con modestia.

Pero la realidad es que Ethan sería un buen policía. Se esmeró mucho para conseguirlo y aunque es verdad que su complexión física no lo beneficia mucho, no se rindió. Ethan no consiguió un cuerpo grande y robusto, como deseó, pues por mas que se ejercitaba y comía abundante carne y proteínas, simplemente no dió resultado. Pero no por ello se dejó vencer, pues optó por entrenar la mente y habilidades analiticas que tambien eran muy necesarios en el área investigativa.

Asi que cuando se gradue, Ethan quería formar parte del área investigativo criminal.

—Santana, el General Parson te requiere en su oficina —Le informó un compañero de salón.

—Uy, estas en problemas —Se burló Beth, pero le instó a avanzar con un empujón. —Nos vemos luego, suerte.

Algo nervioso, Ethan se dirigió con su superior, temiendo haber cometido algún error que le cause problemas.

—Adelante.

Ethan se sorprende cuando el General le autoriza ingresar, cuando apenas había levantado la mano para tocar a la puerta.

—Me dijeron que me requería, señor. ¿Ocurre algo? —Consulta algo nervioso.

El hombre de uniforme pulcro y zapatos negros brillantes, se aleja del archivero y regresa a su escritorio, señalando el asiento libre para Ethan.

—Felicidades por sus buenas calificaciones, oficial Santana —Alaga repentinamente.

—Gracias señor.

Ethan espera a que el hombre abra un cajon de su escritorio y saque unos archivos.

—Me dijeron...

La tensión en demasiada para Ethan que oye al hombre hablar en total tranquilidad y pausas largas.

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