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‎‧₊˚ ☁️⋅Capítulo 1: ELECTRICIDAD. 𓂃 ࣪ ִֶָ☾.

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ALGUNAS ACLARACIONES:
🎀 Está historia también se encuentra publicada en ao3: https://archiveofourown.org/works/53128192/chapters/134426149#workskin

🎀De más está aclarar que TODOS los sucesos de esta historia son FICTICIOS. Si bien la trama sigue momentos que sucedieron REALMENTE en la historia de Stray Kids como banda, eso NO quiere decir que nada de lo que aquí se narra sucedió en verdad. Por lo tanto las características, acciones y actitudes de los personajes son meramente, y repito, FICTICIOS.

🎀 Además, también, se tocaran temas sensibles y la historia, por momentos, se va tornar un poco oscura. Por favor atención a los siguientes warnings:

⚠️Desordenes alimenticios.
⚠️Homofobia interiorizada.
⚠️Abuso de uso de alcohol.
⚠️Uso de drogas.
⚠️Relaciones interpersonales no sanas. Dinámicas tóxicas.
⚠️Escenas explícitas.

🎀Finalmente, avisarles que esta es mi primer historia y que por ello probablemente tenga errores así que les agradezco si lo dejan en comentarios :)

Este es un proyecto que nació en mis vacaciones de verano, aburrida y en la búsqueda de una historia con características en específico que no pude encontrar, así que la comencé a escribir y publicar.

Por favor, disfrútenlo:


    La primera vez que algo sucede es en los dormitorios. Felix no sabe si lo ocurrido esa noche fue consecuencia del alcohol que bebieron como festejo tras su presentación en aquellos premios o si se debió a la opresión que sentía en el pecho al no recordar la última vez que había salido de fiesta y socializado con alguien fuera del grupo. La pandemia lo había privado de tantas cosas que, a veces, la sensación de encierro se le hacía insoportable.

Últimamente, su vida se había reducido a su carrera profesional: perfeccionar su baile y su canto, preparar comebacks cada vez más ambiciosos, y complacer a sus fans en la medida de lo posible. Lo amaba, pero en aquel momento lo asfixiaba. Necesitaba aire. Un respiro. Olvidarse por un rato de los entrenamientos, las dietas y la interminable presión. Extrañaba a su familia, extrañaba Australia.

Esa noche decide permitírselo. Se deja llevar por el efecto cálido del alcohol, se permite olvidar el peso sobre sus hombros, el hogar que tanto anhela y, por una vez, se premia con algo de diversión.

Desde que la pandemia comenzó, los miembros se las habían arreglado para organizar reuniones en los dormitorios, una alternativa a las fiestas clandestinas que antes solían frecuentar, donde se codeaban con otros idols y figuras de la industria. Ahora, cuando invitaban a colegas, lo hacían con discreción. No podían arriesgarse a escándalos, no ahora que su fama estaba en ascenso. Con el crecimiento del fandom, también aumentaban las responsabilidades.

Pero esa noche era solo para ellos. Un encuentro privado, relajado. Mucha comida grasosa que llevaban tiempo sin permitirse y una cantidad más que considerable de soju.

Felix está sentado entre Changbin y Han, formando un círculo con los demás alrededor de la mesa ratona en la sala de estar. La música resuena lo bastante fuerte como para obligarlos a levantar la voz, las carcajadas y las anécdotas de la noche llenan el aire.

Seungmin cuenta con entusiasmo el último escándalo amoroso entre celebridades que escuchó tras bambalinas. Felix sabe que todos están lo suficientemente borrachos después de tres botellas cada uno y que, en cualquier momento, llegará la hora del karaoke.

"¿Cómo haces para enterarte siempre de todo?", pregunta Jeongin con la voz arrastrada.

"No subestimes a un hombre que adora estar informado."

"Se llama ser chismoso", interviene Lee Know, provocando risas.

"De cualquier forma, siempre dices que te avergüenza hablar con desconocidos, pero eres el primero en enterarte de todo", añade Han, dando un sorbo a su botella.

"No hablé con nadie que no conozca. Solo aproveché que a cierta estilista le parezco lindo."

"A este paso, Dispatch te terminará contratando", bromea Changbin antes de levantarse para ir al baño.

Por un momento, el lugar a su lado queda vacío. Felix siente el espacio como un hueco incómodo, no le gusta estar solo, su piel siempre anhela el calor de otro cuerpo. Quizás una respuesta a la soledad constante con la que convive.

Instintivamente, se mueve a la derecha, sin mirar. Su hombro choca con el de Hyunjin. Se miran por un segundo, sorprendidos, y luego se sonríen.

Hyunjin, como si fuera lo más natural, posa su mano en el muslo de Felix y la deja ahí, inmóvil. Ese es el problema. Antes, Felix no habría pensado demasiado en ello; el contacto entre ellos siempre había sido algo habitual. Pero últimamente, algo había cambiado. Una corriente eléctrica le recorre el cuerpo cada vez que ocurre, y se ve obligado a apretar los puños con fuerza para contener el impulso de buscar más contacto.

No sabe si es la falta de interacción con personas fuera del grupo, si su cuerpo está cobrándole factura después de tanto tiempo sin intimidad, o si es el perfume de Hyunjin—ese que él mismo le regaló y que ahora lo envuelve por completo—lo que lo desarma así.

El alcohol, el ruido, los pensamientos intrusivos... todo lo aturde. No puede permitirse esto. No cuando ni la soledad de la fama, ni sus necesidades físicas, ni el aroma de Hyunjin deberían afectarlo de esa manera.

Así que se levanta bruscamente. Algunos lo miran, extrañados. Murmura algo sobre ir a buscar agua porque no se siente bien y recibe una ronda de burlas sobre su baja tolerancia al alcohol después de meses de dieta.

En la cocina, toma una botella de agua fría del refrigerador y bebe con ansias. Necesita despejarse. Necesita volver a contactar a la chica con la que solía tener algo casual. Confiaba en ella, era discreta. Su manager incluso había hecho que firmara un acuerdo de confidencialidad. Lo necesita, necesita hacer algo para que su cuerpo deje de reaccionar así.

Pero entonces, justo cuando termina de beber, Hyunjin entra en la cocina.

"Ey, Lix. Creo que también necesito un poco de agua." Su voz suena más arrastrada de lo habitual. Felix se da cuenta de que está más borracho de lo que pensó y le pasa una botella.

Cuando sus dedos se rozan, ahí está de nuevo esa maldita electricidad.

Frustrado, Felix gira sobre sus talones y se dispone a salir de la cocina, a escapar a su habitación o, en realidad, a su litera porque el cuarto lo comparta con Minho y Seungmin. Pero Hyunjin lo detiene sujetándolo del brazo.

"¿Estás enojado conmigo o algo así, Lix?"

Felix traga saliva. Odia esa pregunta. Odia que Hyunjin lo note, que lo vea con tanta claridad.

"¿Por qué estaría enojado, Hyunjinnie?"

"No lo sé... últimamente me evitas."

"No es así", miente. Pero sabe que sí. Hyunjin tiene razón. Ha estado alejándose, esquivando cada roce, cada mirada sostenida, cada excusa para quedarse a solas. Porque su estúpido cuerpo le está jugando en contra y él no quiere eso, no con su compañero de grupo.

"Entonces...", murmura Hyunjin con una sonrisa ladeada. "Si no me evitas, eso significa que te quedarás conmigo mientras bebo agua y me despejo, ¿verdad, Lixie?"

El puchero en su rostro es casi infantil. Felix siente un nudo en el estómago. Quiere huir, pero no puede. No cuando Hyunjin lo mira con esos ojos suplicantes.

Así que, en silencio, se sienta en una de las banquetas de la isla de la cocina.

Y ahí comienza todo.

Felix realmente debería haberse ido cuando tuvo la oportunidad, haberse ahorrado el desastre en el que estaba a punto de meterse.

Si alguien le hubiese dicho que, dos semanas después, Hyunjin no solo lo evitaría, sino que dejaría de mirarlo y de hablarle—excepto por lo estrictamente necesario para el trabajo—, entonces lo habría hecho. Se habría dado la vuelta y habría corrido a su litera sin pensarlo dos veces.

...Stories to obsess over. Discover now