"Beat IT Upright"

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¿Cómo llegaste a ésta situación? No lo sabes, pero lo que sí, es que el hombre de tu vida con quien soñaste tantas veces estar cerca se te había cumplido, y de todas la maneras en cómo lo habías imaginado, ésta era la que nunca se te había pasado por la cabeza. Tan sólo después del concierto, uno de los hombres de seguridad te señaló entre la multitud, a lo que tú simplemente fuiste y cuando te llevaron al camerino de Wyatt Shears, tus piernas comenzaron a temblar primero, y de ahí todo tu cuerpo, pero apenas habías podido hablar y él ya te había agarrado de la muñeca y te sacó de ese camerino. Tanta había sido su fuerza que casi te tropiezas en la salida, pero lo que sí ganaste fué un fuerte choque en la cadera en cuanto habían dado la vuelta hacia el pasillo contrario de donde entraste antes, a este punto tú ya le habías agarrado el paso un poco al menos, ya que torpemente corrías con él, seguías tan impactada por cómo estaba pasando todo que ni te diste cuenta de que su agarre ya estaba dejando marcas en tu muñeca. No mucho después sin avisar subieron las escaleras, dónde caíste esta vez, pero a Wyatt no pareció importarle y volvió a jalar, no te dió tiempo de levantarte y sólo te arrastro por lo que quedaba para subir, sólo hasta que entonces dejó libre tu muñeca y te tomó ahora del brazo, abrió la puerta de la habitación y rápidamente se lanzó dentro del lugar, habrías estrellado tu cara contra el piso sino fuera por que te había dado apenas tiempo para poner tus manos, y mientras te intentabas recuperar, la mano de Wyatt ya había agarrado un puñado de tu cabello, y como antes te levanto poniéndote de rodillas, tú sólo llevaste tus manos hacia su violento agarre y comenzaste a quejarte y llorar, ahora el miedo te empezó a invadir, ¿Quién era este hombre? Ese de ninguna manera era tu amado Wyatt, el siempre sonriente y brillante. Cuando abriste tus ojos notaste cómo tu vista estaba nublada por las lágrimas que estabas a punto de soltar, pero en cuanto se derramaron por tus mejillas, lo viste, su rostro…aún estaba pintado de blanco con líneas negras, sólo que estaba corrido por su sudor, te miraba desde su amenazante altura y con la misma mirada sombría con la que te había observado todo el concierto, pero…¿Porqué?

—¿Sabes por qué estás aquí?— Te habló al fin, mientras levantaba una de sus cejas, esperando tu respuesta, la cual nunca llegó, estabas muy asustada como para decir algo. Eso lo impacientó — ¡Te hice una pregunta! — Jaló tu cabello nuevamente, y más fuerte, lo que te hizo gritar— ¡Responde!

—Yo…yo…

—¡Cállate! — Wyatt soltó tu cabello, y te empujó al piso, donde te tiraste por la rendición. Oíste sus pasos alejarse hasta la puerta —Dios no tienes idea de cuán harto estoy de ustedes, siempre con su estúpida tecnología grabándonos como si fuéramos una clase de animal exótico o un trofeo, en cada puto concierto es la misma mierda…pero eso se acabará…—Cerró la puerta con seguro en ella. Volvió hacia a tí, poniéndose en frente, se agachó hasta ver tu rostro empapado de lágrimas y miedo— Y empezaré por ti, deberías sentirte honrada…— Su sonrisa malévola apareció marcada en sus labios. —¿no te sientes honrada? —Viste una de sus manos acercarse, y sin esperar te soltó una leve bofetada—  ¿eh?— otra bofetada— ¡Responde cuando te hablo!

Sus bofetadas empezaron a ser más y más fuertes, sólo hasta que empezaste a sollozar, fué cuando soltó la más fuerte, que hizo que cayeras al piso. Y en cuanto habías intentado moverte, él ya estaba encima de tí, con las manos en tu cuello comenzando a apretar con fuerza, la manía en sus ojos brillaba ante la luz de la luna que iluminaba la habitación oscura, aquel maquillaje arruinado había causado algo en tí, sin mencionar sus brazos desnudos mientras usaba ese chaleco de cuero que le quedaba perfectamente a su medida, él era perfecto, tan perfecto… que incluso te atreverías a decir que lo que parecía un castigo, en realidad era una de tus más oscuras fantasías siendo cumplida, tu corazón empezaba a latir fuertemente por tu creciente excitación, el miedo había desaparecido, la necesidad de tenerlo entre tus piernas era más fuerte que tu instinto de supervivencia, al menos si morías, habría sido en sus manos. Tú entonces juntaste tus muslos, y comenzaste a mover tu caderas hacia adelante y hacia atrás,  no pasó mucho hasta que Wyatt empezó a sentir tus movimientos lentos y necesitados debajo de él, volteó entonces hacia tus caderas y ante la distracción dejó de apretar tanto, pero sin soltarte, lo que te dejó subir oxígeno al cerebro, y tus manos las fuiste subiendo acariciando su piel descubierta y suave, probablemente esto era un suicidio el mostrar tu verdadera naturaleza, pero qué más daba, ibas a morir de todas maneras. Wyatt volvió su mirada, directo a tus ojos llenos de deseo, aquella sonrisa de apetito asesino cambió entonces a una hambrienta de sexo y depravación.

Wyatt S.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora