Ya por los años 1858 las personas se dividían en clases sociales si eras de la clase noble podías tener lujos y no tener que preocuparse de los problemas de la vida como las que tiene una persona de clase pobre que a pesar del duro trabajo de cada día no alcanzaba ni para los impuestos del mes. Pero siempre a cada año en una fecha especial se te daba la oportunidad de poder salir de esa pobreza aunque solo una persona lograría aquello, esta tradición trataba de seleccionar a dos personas una de clase noble y otra de clase pobre para destinarlos a unir sus vidas.
Dhelia una chica de clase alta que ya alcanzaba la mayoría de edad para poder entrar a la tradición, ya que esta se ingresa a la edad de 18 años, ella se consideraba como una verdadera joya debido a la belleza e inteligencia que poseía y al cumplir esta edad las cartas de compromiso llegaban de varios marques, condes y algunos de los mejores comandantes de aquel lugar.
Aunque a la chica no le interesaba ninguno, si tenia la ilusión de conocer a alguien y formar una familia pero no con aquellos que mandaran cartas, quería uno que le expresara aquellos sentimientos en persona, quería saber las verdades intenciones de la persona para no ser solo un trofeo de aquella persona con la que se comprometería, ella deseaba ser la razón de su existir y su único amor de la vida.
A su vez en otra parte se encontraba un chico de clase baja cuyo nombre era Esteban el tenia 20 años y en los dos años que estaba metido en la tradición no le toco en ninguna y sus esperanzas de sacar adelante a su hermano pequeño se iban apagando, aunque tambien lo agradecía un poco ya que pasaba tiempo con su amada la cual era de su mismo estatus, el chico tenia como tres trabajos para poder sustentarse a él y a su familia que también hacia lo posible para ganarse la vida, debido a que conseguir una moneda de oro era difícil y ellos raramente la miraban 1 vez al año. Y aunque este no poseía una gran inteligencia siempre estaría para ayudar o aconsejar ya que en un futuro quería llegar a ser uno de los mejores médicos de ese lugar y para ello se esforzaría todo lo que pudiera y darles una vida plena y sin preocupaciones, también creía que si en una ocasión le llegase a tocar su nombre en esa tradición aun seguiría trabajando pero con el gran de dolor de perder a su amada la cual también luchaba diariamente para sustentar en su familia y es por eso que la amaba, porque después de todo lo que padecían, ella seguía esforzándose.
En la actualidad...
—¿Dhelia querida ya estas lista?— hablo la madre de la chica.
—Si ya estoy— el día de hoy es el gran día de la tradición algunos están espantados otros ansiosos y como no si hoy uno de nosotros de la clase noble nos juntaremos con aquellos pobres.
—Recuerda que ante todo los modales, sin importar que estemos con esos ¡agh! no puedo ni decirlo debes comportarte— hablo asqueada.
—Esta bien madre —dijo arreglándose el maquillaje mientras que su madre le acomodaba el vestido elegante que traía ya que la apariencia dice mucho de uno.
—Solo espero que no te toque a ti mi querida hija, porque tu eres mi única hija y verte al lado con uno de esos seria tan horrible y seriamos el hazmerreír ya que con tu belleza puedes llegar a ser la persona mas importante si te juntas con las grandes personas.
Sus palabras eran comprensibles aunque mi padre no opinaba lo mismo que ella y decía que era darle una oportunidad a aquellas personas para así mejorar nuestra calidad de vida, se sentía raro, pero yo también deseaba no ser elegida, tenia un futuro brillante y no quería arruinarlo con tener un destino ya preparado al lado de alguien a quien no ame, a pesar de todo ello cuando recordaba a aquellos que les toco eran víctimas de toda clase de burla y hablaban mal a sus espaldas en algunos casos los seleccionados se divorciaban y volvían a su vida normal, pero otros quedaban juntos y estaban agradecidos de estarlo aunque fuera cosa de suerte.
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Mi promesa del alma
Teen FictionUna nueva vida, una nueva oportunidad, comenzaré de nuevo
