Recapacita.

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Puede que dormir con tu hermano sea por una parte buena, pero justo en este momento me odio a mí misma por haberle dicho que sí. Su brazo estaba estirado hacia mí, su mano sobre mi cara, una pierna sobre las mías, dejándome totalmente inmóvil. Suspiré bajo el dilema si moverme y despertarlo o dejarlo dormir más y aguantar el calor que estaba sintiendo por tener sus extremidades sobre mí.

No hay forma que lo soporte más, sácalo. ¡YA!

Tomé su brazo y con cuidado lo moví dejándolo a su costado. Me apoyé en mis manos para arrastrar mis piernas y lograr sacarlas de la encarcelación de la pierna de Nick. Logré sacarlas haciendo solamente que Nick refunfuñara y se diera la vuelta para seguir durmiendo. Solté una gran bocanada de aire, había sido suficiente deporte y eso que solo estaba recién despertando.

Floja.

Al ver mi reflejo quedé estupefacta por mi rostro, sobre todo mi cabello. Es como si hubiese ido de fiesta toda la noche, corrido una maratón, haber estado en la mitad de una tormenta con un tornado y, por último, que alguien haya pasado un globo dejando mi cabello estático. Miré el cepillo pensando en la cantidad de tiempo que me tomaría desenredarme la melena y lo mucho que me dolería. Era eso o meterme a la ducha y tratar de desenredarlo con el agua y el shampoo, pero creo que eso no serviría, es más, puede que se enrede más. Así que, creo que iré por el cepillo. Cuando iba a tomar el cepillo, Nick aparece detrás de mí frotándose los ojos y en el momento que me vio, sus ojos quedaron como dos platos, totalmente abiertos. Pero al segundo comenzó a reírse.

-¡Pero que te ha pasado! Dios, pareces un pavo real, o no, mejor aún, un león.- me apuntaba con su dedo, haciendo que me irritara más.

-¡Vete idiota, no estas ayudando!- me volteé para cerrar la puerta pero Nick interpuso su mano entre la puerta y la pared impidiendo que la cerrara.

-Coñeja, lo siento. Es que siendo eso lo primero que veo en la mañana es...Bueno, tú sabes. Déjame ayudarte, ¿sí?- levantó sus cejas de manera dulce. Le hice una seña con mi cabeza para que pasara. Si yo no podía sola, quizás con un poco de ayuda podríamos lograrlo en menos tiempo de lo que me demoraría haciéndolo por mi propia cuenta.

-Solo ten cuidado, está desastroso.- le entregué el cepillo. Yo tomé el banco que estaba a un costado y me senté para que Nick tuviera mejor ingreso a mi cabello.

-Está bien, pero no te prometo nada.- comenzó a cepillarme y de inmediatamente me arrepentí de aceptar su ayuda. ¡Parecía como si estuviese martillando mi cabeza!

-¡Auch! Idiota ten más cuidado. ¿Sabes? Solo, déjame a mí. Gracias.- me volteé y le quité el cepillo.

-Pero, ¡espera! Déjame intentarlo, enséñame, quiero ayudarte, vamos. Dime cómo hacerlo.- mantuvo su mano extendida para que le diera de vuelta el cepillo. Suspiré y se lo devolví.

-Bien, tienes que hacerlo con cuidado, ¿está bien? Comienza de abajo hacia arriba, desde las puntas empiezas a desenredar y cuando ya esté desenredado, comienzas a subir de a poco.- coloqué ambas manos sobre mis piernas y cerré los ojos conteniendo la respiración esperando el dolor. Pero para mi sorpresa, Nick hizo justamente lo que le dije que hiciera y la verdad es que no dolía, bueno, dentro de lo posible porque estaba espantoso mi cabello. Primero abrí un ojo para ver en el reflejo la cara de Nick de concentración en lo que estaba haciendo. Solté el aire y me comencé a relajar. Esto es lo que amo de Nick, que siempre esté dispuesto a ayudarme, independiendo de lo que se trate. Esto se podría decir que es algo de chicas, pero él está aquí para ayudarme, como siempre, desde que mamá no está para hacerlo ella.

¿Pasajero o eterno?Where stories live. Discover now