—¿Opinas que fue demasiado evidente mi oposición a que Samwell regresara a la tierra de los ríos? —inquirió Rhaenyra a su hermano, cuyo descanso estaba en su regazo.
—¿Me estás planteando una pregunta o es una afirmación? —comentó Alexander, llevándose una uva a la boca; su hermana le propinó un zape.
—Tonto.
—Ya, ya. —rio el de cabello platinado.
—No respondiste. —suspiró la Targaryen.
—Digo que le das demasiadas vueltas a lo que haces. Lo querías a tu lado, ¿qué tiene de malo? —miró a su hermana. Esta guardó silencio por un momento.
—Sabes que Otto Higthower siempre está detrás de lo que hago o no. —mencionó.
—Bueno, yo lo empujo y tú dices que fue un accidente. Matamos dos pájaros de un tiro: la bruja verde se queda sin su papi y nosotros nos liberamos del ogro verde. —propuso con su tono característico.
—Lo malo es que no sabemos ocultar un cuerpo. —añadió la joven.
—¿Para qué ocultarlo si los dragones pueden despedirse de él? —pregunto Aexander.
—Nuestro afecto por Otto es notorio.
—Podría regalarle un pase al infierno con tanto afecto. —Aexander miró a su hermana.
—Estoy segura de que lo harías si pudieras...
—Mamá lo habría hecho. —el platinado se encogió de hombros. —Sabes muy bien que los que menos les agradaban eran los Higthower, empezando por tu amiguita.
—Aexander. —mencionó su hermana con una mirada inquisitiva.
—Vamos, Nyra, no te sigas engañando a ti misma; esa víbora tiene todas las intenciones de causarte mucho daño.
—No la creo capaz de tanta crueldad. —respondió dudosa, entrecerrando los ojos.
—¿A quién crees que escogería, a ti o a su propio hijo? —le cuestionó con firmeza, buscando que reflexionara sobre la realidad de la situación.
Rhaenyra guardó silencio ante eso, y como se suele decir, el que calla otorga.
—Lo ves, hermana.
La platinada suspiró. —Todo sería diferente si mamá estuviera aquí. —expresó con nostalgia.
—Daría mi posesión más preciada solo por tenerla aquí con nosotros. Éramos los tres, y ahora solo quedamos tú y yo. Le juré a mamá que cuidaría de ti —la abrazó, buscando consuelo en la conexión que compartían.
—Debería ser al revés, ¿no crees? —añadió con gracia.
—No arruines este momento, no siempre me encuentro tan sentimental —su hermana soltó una risa.
—Ya deberías recostarte y descansar un poco. —le sugirió con una mirada comprensiva.
—Si logro conciliar el sueño. —hizo una mueca cómica. —Si esa pequeña decide llorar de nuevo esta noche, me veré tentado a lanzarla desde el balcón. —dijo de manera más literaria.
—¡Aexander!
—No me mires así, tú también sufres con esos llantos.
—Bueno, sí. —admitió. —Los bebés son así.
—¿Es un bebé o una cabra chillona?
—¿Qué harás cuando yo tenga bebés llorones o tú tengas los tuyos? —le preguntó.
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The Golden Omega ( One Shots )
Historia CortaEl príncipe Aexander Targaryen fue el primer Omega , aquí vamos a poder conocer todo sobre el y de cómo sería su vida en diferentes escenarios
