Conocerte fué algo que no sabía que pasaría.
Fue rápido y tan lleno de expectativas.
Luego comenzamos a pasar tiempo juntos y los nervios se sentían, nunca antes había caminado con un chico que estaba haciendo que mi corazón se acelerara un poco más.
Y luego de que dijera que sí a tu pregunta, me sentía feliz pero a la vez asustada, claro, tenía miedo de tener que hacerlo todo a escondidas, pero me quise arriesgar.
Los días pasaban y se sentía cada vez lleno de expectativas.
Cuando todo ya estaba a la luz y cuando ya no teníamos que esconder nuestras manos entrelazadas, se sentía mejor.
Fue cuando decidí que te entregaría mi alma y mi corazón.
Te quise, pero también te amé. Y aunque es doloroso lo sigo haciendo.
Siempre espere mucho de tí y si, tal vez ese fue mi error, siempre tuve que esperar, siempre tuve que ser yo la que le tocaba entender.
Tenía la tonta esperanza de que cambiarías y de que las cosas te nacieran. Así como tengo ahora la tonta esperanza de que vuelvas, de que te arrepientas y vuelvas a mi lado. Aunque se que no lo harás...
Tus palabras retumban mi cabeza y mis pensamientos. Aquellas palabras tan dolorosas, que fueron como dagas en mi corazón, corazón que te entregué y aunque parezca reproche, esperaba que lo cuidaras como un día me lo dijiste.
Tus palabras apuñalaron mi alma y mi corazón, los desvestiste y ni siquiera te ibas a quedar para calentar lo frío.
Y mientras tú de seguro continúas con tu vida, yo estoy tratando de poner en orden la mía, de recoger los pedazos que quebraste y de evitar las lágrimas que me hiciste soltar.
Y me hago tantas preguntas, tantas al día que ya ni la respuesta quiere ceder. ¿Por qué a mí? ¿Por qué no te importe? ¿Por qué me dejaste ir? ¿Por qué?... Y solo ¿Por qué?..
Me decepcionó y me dolió ver la persona que fuiste conmigo en los últimos días. Que no me dejaras abrazarte y besarte a pesar de que iba a ser la última vez.
Fuiste un completo desconocido del cuál creí que ya había conocido.
A pesar de todo, no me arrepiento de haberte tenido en mi vida, aunque ahora dueles y me lastimas.
Llámame masoquista, pero te ame y te quise con mucha sinceridad, que cuando te fuiste tontamente te llevaste una gran parte de mi vida.
Una vida que ahora me toca restaurar.
Gracias por todo.
