El frío invierno había envuelto la pequeña ciudad en un manto de nieve brillante, creando un ambiente mágico. karmen caminaba apresurada por las calles cubiertas de blanco y la noche oscura, con su bufanda bien ajustada y las manos metidas en los bolsillos. Las ventiscas de nieve eran tan espesas que apenas podía ver por dónde iba.
Mientras avanzaba, alguien chocó accidentalmente con ella. Karmen perdió el equilibrio y estuvo a punto de caer, pero una mano suave la sostuvo, evitando su caída.
—¡Uff! ¡Casi te llevas un buen resbalón! ¿Estás bien? — dice lucia sonriendo.
—Sí, gracias. Eso estuvo cerca. — dice karmen un poco sorprendida.
— karmen? Karmen barker? No te acuerdas de mí. — le dice con una sonrisa mientras inclina la cabeza hacia un lado.
— Bueno... es que no me acuerdo...— menciona con una sonrisa nerviosa. No es que no me acordara solo quería olvidar el pasado.
— Soy yo, lucia roja de la Cruz.
— ¡No puede ser, cambiaste mucho! Estas diferente después de lo que paso... aun lo siento mucho —dice mientras miraba hacia el suelo.
— Eh si cambie mucho y no te preocupes ya hablamos de eso antes... sabes que te perdono. —sonríe y se cubre la boca con la mano.
— Pero si fui una estúpida contigo... éramos unas niñas estúpidas, me acuerdo que por estar haciéndote bromas estuvimos casi una semana de castigo en el campamento copo de nieve. —sonríe suavemente karmen.
—No quiero recordar esos momentos humildes... ojalá volver al campamento, fue divertido.
—No creo que podemos ir... luego de lo que paso.
—Es cierto, pero, extraño ven a los chicos guapos y sus pectorales. — Las dos explotan en una gran carcajada mientras se le salían las lágrimas.
El encuentro repentino les hizo reír a ambas, y esa risa compartida fue como un rayo de sol en medio del gélido invierno. Sin darse cuenta, pasó un tiempo conversando en medio de la nieve, y karmen pronto se dio cuenta de que lucía era una persona sorprendentemente fácil de hablar y muy agradable... tal como recordaba. Recordaron momentos alegres y divertidos de su adolescencia, lucia se sentía muy feliz de volver a ver a karmen, aunque antes tuvieron un pequeño desacuerdo... ella se sentía feliz de volver a hablar con su amiga. fue alguien muy importante en su vida. Aunque se alejaron por tiempo esa amistad seguía en sus corazones.
—-Me acuerdo que estábamos patinando en el lago y el hielo se rompió; nos caímos estuvimos casi diez minutos intentando de salir. —comenta lucia entre carcajadas.
—Por suerte, no pasó nada grave, no fue increíble tener que hacer la limpieza de rutina. —Ella se ríe.
—Cuéntame de ti, ¿ya está mejor tu madre? —Pregunta karmen. Lucia y karmen caminan por las calles cubiertas de nieve, lucia señala una cafetería, entran y se sientan en una mesa cerca de la ventana.
—Bueno.... Si y no, aún está débil, pero se encuentra algo mejor.
—Debería ir a visitarla, extraño sus galletas y postres~ estaría bien volver a comer sus deliciosas. —expresar lucia mientras mira la carta de postres de la cafetería.
—¿Sabes qué? ¿Porque no hacemos una pijamada como antes? Estaría divertido y podemos hablar más y podrás come esos postres de mama.
Después de dar sus números de teléfonos y acordar un día para su pijamada, las chicas se despidieron y se fueron por sus despectivos caminos iniciales. karmen estaba nerviosa por este encuentro, ella estuvo aguantando los nervios mientras hablaba con lucia, ¡no podría creer que la volviera a ver! Pensó, karmen mientras entra a su apartamento. Sentía que estaba en una montaña rusa, su corazón latía con fuerza cuando recodaba su sonrisa, sus manos sudaban y su rostro se estaba sonrojado. Ella se encontraba en su cama con su rostro entre las almohadas mientras intentaba ordenar sus pensamientos.
—Mierda! Porque me siento así otra vez... pensé que había olvidado estos sentimientos... dios esto va a hacer difícil, ¡ni siquiera sé cómo mierda pude habla normal! —dice con frustración a su peluche con forma de gato en su cama. De repente una canción interrumpe su discusión, era su teléfono, ella corre a tomar la llamada esperanzada de que fuera lucia, aunque su mirada se vuelve de decepción cuando ve que es su madre y responde.
—Hola mamá, como sigues? —dice con un tono de voz triste.
—Por suerte, mejor y fuerte... mi niña no te escuchas feliz, ¿cuéntame que paso?
—Bueno es que... me encontré a alguien del pasado... Por cierto, mamá puedo hacer una pequeña pijamada en tu casa... es que mi apartamento no está en condiciones. —dice mientras observa su alrededor, en su habitación había ropa sucia tirando por el suelo, comida chatarra; latas de refresco y cervezas por toda la habitación.
—Sinceramente no he estado tan bien como te he dicho, en fin, ¿puedo hacerla en tu casa?
—Está bien, hablaremos cuando vengas, ¿okey?
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Copo de nieve
RomanceEn el vibrante escenario de una pequeña ciudad, dos jóvenes mujeres, karmen y lucia, se encuentran atrapadas en una compleja historia de romance que desafía las expectativas y los estereotipos tradicionales. Llena de emociones intensas y descubrimie...
