1. Un nuevo cápitulo

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Ser una persona que atraviesa un momento como la adolescencia es completamente ordinario pero, para cada persona es diferente y un periodo para autodescubrimiento.

Una de las muchas chicas que están experimentando este momento de la vida, es una muchacha llamada Hekima, cuyo nombre significa mujer sabia, reflexiva y paciente. Ella nació en una isla en Japón llamada Sado donde actualmente vive su abuela paterna, pero a los diez años tuvo que mudarse a Tokyo pues su padre, que es un gran empresario, manejaba de una forma más fácil su empresa desde la capital.

Hekima ya tiene 17 años y hace honor a su nombre con su actitud pues aunque igual saliera de fiesta con sus amigos, a veces cometía errores y más frecuentemente no hacía caso a sus superiores, siempre se comportaba de una forma sensata. No era la mejor en la escuela

ni mucho menos alguien a la que pudieras llamar genio o prodigio pero tampoco le iba mal.

Ella estaba volviendo a su casa después de un día de colegio lleno de exámenes que al sumar que se había quedado desvelada estudiando, la tenía completamente agotada al nivel de cancelar los planes con su amiga de salir a comer a la cafetería que queda cerca de su casa.

Cuando entró en la cocina escuchó a sus padres discutiendo de algo y noto la incomodidad en la voz de su madre pero sus papas nunca se peleaban, no al menos frente ella entonces cesaron al instante en el que entró.

--¿Cómo te fue en la escuela hoy, hija?-- Preguntó su madre con su dulce voz

--Nada emocionante. Solo estoy cansada por los exámenes– Dijo Hekima

--Bueno descansa un poco entonces– Es la respuesta que recibe por parte de su madre.

Hekima se dirigió a su habitación y se tiró encima de su cama luego de asentir a la respuesta de su madre.

Hekima sentía que su familia nunca pensaba en ella pues su padre había tomado la decisión de volver a mudarse...

Hace dos años atrás, su padre, un gran empresario, había tenido que mudarse de Sado a Tokyo para mejor rendimiento de la empresa y para Hekima fue una tortura dejar a tras toda sus relaciones que llevaba reforzando catorce años de vida en Sado pero tuvo que dejarlo todo y aunque aun se mantenía en contacto con sus amigos y Kenji ( su, en ese entonces, novio ) no era igual. La muchacha, de ahora diecisiete años, pensaba que ya había superado esa etapa hasta que hace unos días atrás cuando su mamá y papá se comportaban extraño, le informaron que la sede sería trasladada de lugar, nuevamente, por el bien de la empresa y según ellos el de la muchacha también, algo en lo que ella no estaba de acuerdo.

--¡¡Siempre se preocupan más por la empresa que por su propia hija!!!

Soltó todo lo que se reprimía, invadida por la furia de que tuviera que pasar lo mismo que pasó hace dos años que la llevó a caer en depresión. Ella no entendía porque sus padres no se daban cuenta del daño que le hacían.

—Sabes que es todo por tu bien estar, Haki— dijo su madre adoptando ese tono que siempre ponía cuando quería consolar a su pequeña hija que, lamentablemente ya no era tan pequeña.

—¿Cuando piensan mudarse?— pregunta impaciente la muchacha de cabello negro casi castaño.

— Discutiremos todas esas cosas luego. Ahora tu madre y yo debemos asistir a una cena— Dice su padre de una forma que deja claro que está irritado por la actitud de su hija. — Te lo contamos ahora para que te vayas preparando mentalmente y puedas hacer cosas que luego no podrás cuando nos vayamos de Tokyo.

Justo en este momento Hekima se encuentra paseando por una de las calles de Tokyo pensando que en menos de dos semanas tendrá que dejarlo todo, otra vez.

Hekima en CoreaStories to obsess over. Discover now