En una costa playera en México, una gran multitud de gente hace fila en un restaurante de mariscos, ¿la razón?, una salsa que gracias al boca en boca, se ha ganado la fama de ser la salsa más picante y aún así la más dulce del planeta.
En el restaurante atendido por varios jóvenes, una reportera graba una nota periodística sobre ésta exótica y única salsa, ella se encuentra con la dueña de éste restaurante, una señora de 40 años, de cabello café oscuro largo en una coleta, ella está más que lista para responder las preguntas.
— estoy aquí con la señora concepción, quien ha logrado una gran popularidad gracias a la llamada por todos como “salsa del diablo”, díganos, ¿Cómo ha logrado ésta única receta? — cuestiona la reportera con alegría.
— buenas tardes, señorita. — comienza concepción con una sonrisa. — ésta es una receta familiar que gracias a mi insistencia, mi abuela y mi mamá me dejaron servir ésta milenaria receta en mí restaurante, viene de una familia de antepasados incluso mi abuela afirma que la salsa es de una antigua civilización azteca.
— ¿Y sus empleados conocen la receta? — pregunta la reportera.
— no, no, no. — contesta con sorpresa. — ésta receta es solo para familia y nadie más que yo tiene la receta, ni siquiera la tengo escrita, toda la receta la sé yo y cada noche preparo la salsa suficiente para cubrir la demanda diaria.
Mientras la reportera y la dueña del lugar siguen platicando, el camarógrafo logra captar la reacción de la gente al probar ésta misteriosa salsa.
En cuánto sus lenguas tocan un poco ésta salsa, rápidamente dejan el plato por la impresión, algunos gritando, otros bebiendo muchísima agua, algunos hasta llorando por el gran ardor que ésta les produce, como si los quemara realmente.
— en nuestro menú dejamos en claro que ésta salsa no es para cualquiera. — dice la señora concepción a la cámara. — dejamos en claro que incluso hay gente que puede tener quemaduras en su boca o hasta en la garganta y queda bajo el riesgo de la gente probarla.
Al finalizar ésta entrevista, a la señora se le da un reconocimiento de un récord mundial por la salsa más picante del planeta, camaras captan el momento y aplauden el logro de ésta humilde señora.
Cae la noche, la señora despide con una sonrisa amplia a sus empleados, ellos se despiden de igual manera con una sonrisa.
— nos vemos mañana, chicos. — les dice con una sonrisa en el rostro.
Al entrar de nuevo en su restaurante, ella camina hacia un pequeño botiquín, del cual saca una jeringa y comienza a buscar una vena en su brazo, al hallarla se clava la jeringa para sacar sangre de su brazo, la cuál sirve en un pequeño tazón de metal, de a poco empieza a sacarse sangre y llenando el pequeño recipiente.
Al tener cerca de un litro de su sangre, lo toma y camina hacia los más profundo de su casa, al llegar a una puerta toma sus llave y abre dicha puerta que da hacia el sótano del lugar.
Ella baja despacio las escaleras hasta que llega al lugar, un pequeño terreno de tierra negra, como si estuviera quemada, con trozos de carbón y lava en el suelo, alrededor unos pimientos forman un círculo.
— aquí está mi ofrenda, señor. — dice la señora en voz baja mientras se arrodilla.
De pronto, la tierra empieza a abrirse, dejando ver fuego y lava, como si se tratara del fondo de un volcán, del agujero caliente sale una mano negra, con una piel como si estuviera hecha de carbón, esquelético y muy alto, al salir se deja ver ésta figura humanoide, sin ojos, orejas o nariz, solo una boca la cual se abre para decir unas palabras con una voz de ultratumba.
— un fruto rojo por otro. — dice ésta extendiendo sus manos.
La señora le entrega el recipiente con su sangre, la criatura al tomarlo comienza a beberlo.
El momento se ve interrumpido cuando un ruido en la parte de arriba llama la atención de la señora, la cual sube rápidamente para averiguar que fué ese sonido.
Al salir del lugar nota que la puerta de entrada está abierta y cierra la puerta de su sótano rápidamente.
— ¿Hola? — dice la señora temerosa.
— no te muevas o te vuelo la cabeza. — una voz masculina le dice mientras le apunta con un arma.
— ¿Quien eres o que quieres? — pregunta la señora con miedo.
— dame la receta, o te vuelo la cabeza. — le dice amenazante mientras acerca más el arma hasta restregarla en su mejilla.
— está bien, pero baja el arma. — dice suplicando.
La señora camina hacia su mostrador mientras es seguido por el asaltante.
Concepción comienza a escribir la receta en un papel hasta que un ruido llama la atención de ambos.
El asaltante rápidamente gira y se percata que una puerta está abierta.
— ¿Quien está ahí? — pregunta temeroso mientras apunta a todos lados.
Mientras busca a alguien con la mirada, se detiene al notar una silueta de cerca de dos metros de alto en una esquina del lugar.
— ¡No te acerques o disparo! — le grita mientras le apunta con su arma.
La silueta solo se queda parada mirándolo de arriba hacia abajo.
— los mataré a los dos si no te quedas ahí. — insiste.
La silueta rápidamente corre hacia el mientras que con miedo el hombre vacía el arma que tiene sobre aquella figura, en cuanto llega frente al asaltante le quita el arma y lo toma con fuerza del cuello para arrojarlo lejos de la señora.
El hombre se arrastra y grita en el suelo, mientras que la mano de la criatura toma un tono rojizo y el arma comienza a derretirse sobre su mano, fusionándose con su cuerpo.
— ¿Que mierda es eso? — pregunta temeroso el hombre.
La señora concepción solo mira con indiferencia al hombre mientras una sonrisa se pone sobre ella.
— el secreto es de familia. — comenta la señora con malicia.
La criatura toma del cuello al hombre que comienza a gritar desesperado, la mano de la criatura de nuevo se pone roja y mientras el hombre grita desesperadamente de dolor y con horror, éste monstruo comienza a derretir el cuerpo del hombre, fusionándose con el.
Tras concluido el proceso, la criatura baja de nuevo hacia el sótano, quien es seguido por la señora.
Al llegar abajo, la tierra se abre de nuevo y lentamente la criatura entra a ese poso de lava, al sumergirse por completo nuevamente sale, pero con una bola roja, con pequeños tentáculos alrededor y con un tallo sobre el.
La criatura se lo entrega a la señora, quien felizmente recibe el obsequio del monstruo.
— muchas gracias por el ingrediente secreto. — le dice a la criatura con una amplia sonrisa. — nos vemos la siguiente semana..... — dice la señora mientras el agujero se cierra de nueva cuenta con el monstruo dentro.
Concepción lleva éste extraño ingrediente a su cocina, dónde lo deja en una tabla para cortar los tentáculos y al dejarlos en un molcajete con unos cuantos chiles, comienza a molerlos despacio para hacer su famosa salsa.
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Cuentos Para (No) Dormir Del Sr. Skarcher.
RandomMonstruos, maldiciones, objetos malditos y uno que otro cuento es lo que encontrarás aquí.
