one-shot inspirado en: cult of the lamb

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"... No crean que sus acciones no se convertirán en consecuencias si sus metas solo son para complacer sus propios deseos mundanos, abrasen a la idea de vivir la vida conformes con lo que ya tienen y esfuércense para mantener esos tesoros "comunes" en su hogar y nuestra comunidad, deseen lo que podría ayudarte a ti como al que tienes al lado, esa es la palabra del cordero".

Después de aquellas palabras hubo algunos bitores de aprobación a aquel sermón del día, el ser que se mantenía en aquel altar cerro el libro que tenia en sus patas mirando la portada de este manteniéndose en silencio mientras los demás presentes hablaban un poco de las palabras que avía dicho aquel ser, un felino de pelaje negro mantenía su mirada en aquel libro con detenimiento, no era especialmente  bonito y ni siquiera lo que contenían sus paginas era tan importante como para siquiera tomarse el momento de mirarlo o siquiera leerlo, aun así se tomo su tiempo de verlo tomando uno o talvez dos minutos, después hablo acallando el pequeño bullicio del lugar.

-Bien ahora daré algunas herramientas a un grupo selecto de animales para que me acompañen a hacer una expansión del terreno del culto, también asignare un nuevo cocinero para evitar que vuelva a quemarse la comida y desperdiciar los alimentos del culto, también el grupo de limpieza vendrá conmigo a ayudar en la expansión y los granjeros junto a los ancianos serán los únicos que se mantendrán al margen, además que como no han entendido una simple orden de "no cagarse en donde se les salga de la cola" se pondrán castigos muy severos a aquellos que dejen sus eses en los arbusto dentro del terreno del culto- resaltando sus ultimas palabras con rabia y veneno en su vos miro a la multitud que mantenían barias expresiones de desaprobación, molestia o confusión.

Entonces alguien alzo la vos -¿desde cuando tenemos que seguir tus ordenes?- tras esas palabras los murmullos se escucharon asiendo que se notaran entre la multitud.

Respondió aquel felino con su vos de ultra-tumba -¿desde cuando cuestionan a su líder?- las voces callaron escuchando aquella respuesta mientras continuaba -Fui nombrado sacerdote del templo y cuando no esta el líder mis decisiones son las mas competentes, si digo que el culto necesita expandir sus fronteras es porque ya el líder lo sabe, sabe de esta idea, y el fue el que me dio permiso de ejecutarla, yo no hago ni digo si no es con su permiso, por eso yo soy quien esta aquí parado siendo lo que ustedes no, entonces pregunto ¿alguien mas cree que el líder a tomado una mala decisión al ponerme en este puesto?-.

Entonces callo la calma y el silencio, estaba mas que claro que aquel conocido como Narinder "aquel que espera" era alguien recto y fuerte tanto a si que con su altura y compostura cualquiera creería que es un guerrero de mucha experiencia, no un... sacerdote... Al mando de un simple cordero lindo y adorable como era aquel tan importante líder.

todos los presentes reprendidos se movieron hacia afuera del templo ya con sus respectivos trabajos asignados, mientras el gato se mantenía en el altar volviendo a mirar el libro en el atril apreciando su cubierta tan desgastada... ese libreo se lo dio su antigua vasija ya no hace mucho tiempo y con este una responsabilidad clara: cuidar del culto, mantener bien alimentados a los adeptos, atender sus necesidades si es posible, dar sermones todos los días y un par de cosas mas, responsabilidades de las cuales no se negó pues desde ase tiempo que ya a aceptado su realidad como mortal.

Paso toda una generación para que la furia que le consumía desde sus entrañas se apaciguara, otra generación para verdaderamente adaptarse a vivir como un mortal frágil y dependiente de protección, Narinder se adapto a su entorno aceptándolo con calma, todo el tiempo parecía molesto por su expresión acecina constante que asta al cordero le asía sentir incomodo, pero el cordero, el líder, se esforzó asta el hartazgo enseñándole todo volviéndolo alguien importante de la comunidad.

Narinder cultivo y las granjas se llenaban de alimentos, los cultivos crecían tan rápido que no se podía explicar de otra forma mas que era una intervención divina, el antiguo dios de la muerte traía su divinidad a la granja y esta respondía con abundancia.

Narinder trabajo en la cantera del culto y se demostró su mortalidad en todo su esplendor, el cansancio y la fatiga eran tal que cayo desmayado varias bese, pero era tan testarudo que cuando se recuperaba volvía al mismo lugar y volvía a picar y destruir piedra, semanas, meses de picar y destruir piedra, nadie termino creyendo en lo que se convirtió pues con todo ese esfuerzo su cuerpo evoluciono y gano tanto fuerza como tamaño, Narinder avía alcanzado mas altura, su cuerpo creció y su resistencia avía mejorado tanto que ya podía pasar mas de un día picando y destruyendo piedra sin detenerse.

Narinder dejo en evidencia su claro deseo de no ser dependiente de nadie pues incluso en tiempos de descanso el entrenaba frente a un muñeco que el mismo hizo, apuñalando y asiendo múltiples movimientos que claramente eran para pelear y defenderse.

el cordero, el líder, lo avía estado observando desde un principio, todos sus movimientos y logros fueron presenciados por este, el cordero lo avía estado instruyendo para que tuviera una viva digna en su culto para que así almenas no terminara en el olvido, despreciado por su culto por querer matar a lo que fue la vasija de la muerte, esta vasija, este cordero tenia la idea de crear un lugar donde el mismo pudiera vivir en paz, disfrutando de mañanas cálidas, tardes divertidas y noches mágicas, venció alas deidades mas poderosas de esas tierras no solo por su propia venganza, lo hiso para mantener un lugar verdaderamente mas seguro, donde no se exterminara una especie entera solo por una profecía, que al final termina cumpliéndose.

...

Llegada la tarde un gran grupo de personas se encontraba deforestando un gran espacio fuera delos muros del culto empezando a delimitar una zona para construir un muro nuevo y con este un culto nuevo, en medio de todo se encontraba el gato negro Narinder, su altura delataban que era alguien importante y su contextura verdadera estaba oculta por una vestimenta digna de un sacerdote, era conveniente mantenerse tapado pues todos aquellos que no le temen o sienten rencor por su pasado babean por todo lo demás, su cuerpo físico es algo que siempre llama la atención de adeptos jóvenes y no tan jóvenes siendo una clara distracción del trabajo que se esta haciendo.

-Apresuraos todos que el almuerzo esta casi listo y no pienso darle comida a los vagos, como por ejemplo a los dos tortolos que se escaparon al rio cercano, no han vuelto, no han trabajado, si creen que no los veos si lo hago y no tolero a los que tratan de verme la cara de tonto ¿¡me ven la cara de tonto!?- grito Narinder con su vos profunda y limpia haciendo estruendo en todos, no se notaba molesto, tampoco su tono era molesto pero pedía respeto y respeto era lo que conseguía -si creen que soy un vago por no a verme movido de aquí y no haber ayudado con el transporte de materiales, con gusto les puedo subir la moral y demostrarles como es que se trabaja enserió, incluso yo solo abría podido terminar los campamentos mas rápido que ustedes- se escuchaban sus ordenes por todo el lugar y todos tenían sus opiniones respecto a esa actitud tan molesta y mandona, Narinder lo hacia no por que buscara algo en especifico, alguna reacción o algo, solo estaba aburrido y tenia ganas de fastidiar asta el hartazgo, después de todo lo hacia teniendo en cuenta que sus palabras las podía respaldar.

llego la hora del almuerzo anunciado por una pequeña campana, todos pararon lo que estaban haciendo y se amontonaron en el centro preparándose para comer y organizándose según las indicaciones del "sacerdote mando" mientras este dejaba de lado a aquellos que de verdad no avían movido ni un palo para ayudar en algo, el ya los tenia fichados y los aparto de los demás para castigarlos.

Esa tarde los que comieron fueron por que ayudaron mínimamente en algo y los que no ,que fueron un puñado de adeptos, se quedaron apartados, seles quito de la sombra y su castigo fue quedarse en el sol ardiente sin los sombreros que todos tenían para el sol, parecían estatuas, si se movían Narinder los pondría a hacer lagartijas en el suelo caliente del terreno (si, es como entrenamiento militar común, pero es brutal y sirve para formar disciplina y seguir ordenes de un superior).

(mas actualizaciones de esta en un futuro)


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