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El silencio del bosque.

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La vida … ¿qué significado tiene?

Cada día que pasa me lo pregunto con más intriga. Recuerdo que, en un abrir y cerrar de ojos, puede llegar a su final como la neblina que aparece y desaparece sin dejar rastro de su existencia. Se nota en mi mirada el tormento que no me deja conciliar el sueño cada noche. Aunque han pasado los años, no puedo olvidar las caras de las personas moribundas que aparecen en mis sueños pidiendo que las salve, que no las deje morir. Si no fuera por mi cobardía, mi egoísmo y mi desesperación por sobrevivir, tal vez en ese momento podría haberlas salvado…Podría haberlo salvado…

Me persigue el recuerdo de su muerte. Me remuerde la conciencia el hecho de que no logré hacer nada por salvarle. Y solo sigo caminando por el recuerdo de su sonrisa.

"Ojalá lo hubiera salvado"
Suspiro al pensar en su rostro, que, a pesar de estar borroso en mi mente, sigue allí, tenuemente guardado. El mismo recuerdo me atormenta, me persigue a cada paso que doy y logra encontrarme en cada lugar al que me dirijo.

Sin embargo, no es momento de lamentarme por muertos del pasado.
Antes que nada, quiero que conozcas un poco de lo que pasó en este mundo. Quiero que sepas qué fue lo que cambió el contraste feliz de mi vida; tan cotidiana, tan tranquila, tan … común. 

A una desesperación que me sumergió en la miseria, que me obligó a sobrevivir en este mundo destruido por la humanidad, arrastrándome al pozo del rencor y alimentando mi deseo de venganza hacia una sociedad que destruyó a su propio planeta.

Mi nombre es Lismer y les contaré cómo todo se fue a la mierda.

Por la codicia de la humanidad, el cielo se abrió y consumió todo a su paso. El sol quemó la vida en la Tierra llevándose consigo la vegetación, los animales y la vitalidad del mundo.

A su paso llego  la hambruna y la desolación, todo a la vez, arrasando todo lo bello a su paso. Muchos lo llamaron: "EL DÍA DEL JUICIO"

Ya han pasado tres años desde esa tragedia que azotó a la humanidad; sin embargo, no hay mucho que haya cambiado. La humanidad sigue siendo la misma de siempre; pretenciosa, egoísta y rebosante de maldad. Las personas ahora se matan por cosas que en el viejo mundo desechaban como si no valieran nada. Ahora son tesoros que valen más que la vida de un niño.

“¡Estúpida codicia!" - Dije en voz baja -

"¿Acaso ha traído algo bueno al mundo?"

Seguí murmurando mientras intentaba cazar un conejo para la cena, y así no pasar otra noche sin nada en el estómago.

Por lo menos no todos los animales han mutado todavía - Pensé para mis adentros mientras ajustaba bien mi arco y apuntaba con mi flecha al punto exacto donde se encontraba el animal

Al menos quedan algunos que se pueden comer sin riesgo de ser infectado.

Respiré profundo quedándome lo más quieta posible para que el conejo no se asustara y saliera corriendo a su madriguera, entrecerré un ojo y después de un medio segundo,
Respiré profundo, quedándome lo más quieta posible para que el conejo no se asustara y saliera corriendo a su madriguera. Entrecerré un ojo y, después de medio segundo, solté la flecha.

Al momento siguiente, se escuchó un chillido corto y seco: el último sonido que dio mi futura cena antes de ser atravesada. Corrí hasta el animal para tomarlo e irme, extremadamente feliz.

Verás, no comía carne desde hacía tiempo, por lo que este conejo caía como un regalo del cielo.

"Uff. Por fin algo para comer" – dije sin cuidado.

Justo en ese momento, se escuchó algo que me tensó todos los músculos del cuerpo en un instante. Intentando escapar, me escabullí entre unos árboles y, en un abrir y cerrar de ojos, me subí a lo más alto de la copa de uno de ellos para que nadie me viera. En ese momento, me di cuenta de que me faltaba algo…

"¡Mierda! ¡¿El conejo dónde quedó?!" - dije en un grito ahogado, porque sentía que “algo” estaba muy cerca de mí.
Miré por todos lados y nada… el conejo no aparecía. Hasta que toqué mi bolsa y sentí un bulto sobresaliendo de ella. Me invadió alivio al saber que mi cena estaba a salvo, aún así, no podía cantar victoria todavía. “Eso” seguía merodeando ahí abajo, y, no hace falta ser un genio para saber que si me encuentra las cosas no terminarían bien.

*******
Mientras me escondía en la copa del árbol, cuestionaba cómo demonios iba a bajar e irme antes de que lo que sea que esté abajo se diera cuenta de mi presencia, y, en consecuencia, me terminara teniendo de aperitivo o transformándome en mutante...

Porque lamentablemente ¡sí! este mundo de @$#!%@ está lleno de esas cosas llamadas "caminantes"; una especie de zombie mutado por la radiación. Y el triste destino de aquellos que no lograron escapar a las cuevas que se encontraban debajo de la tierra para salvarse y terminaron comiéndose a sus propias familias.

Solo pensar en eso provoca que me llene de rabia y, que mi labio pague las consecuencias. Pérdida en mis pensamientos, siento que “esa cosa” o ese “caminante” se acerca más y vuelvo en mí de inmediato.

"¿Qué carajos es eso? ¿Acaso no me podré comer mi conejo?”

Así, estuve quejándome internamente unos segundos por el hambre tan grande que me invadía y, como si fuera poco, sudando frío por el miedo a ser encontrada. Hasta que por fin la "bestia" apareció. Contrario a mis expectativas, no era una bestia precisamente como pensé, sino dos viajeros que estaban cazando al igual que yo para comer. Un evento raro, pues tenía mucho tiempo sin ver personas no mutadas.

¿Serán de fiar? ¿O los mato de una vez y dejo que los mutantes se los coman? –  Debatía aún para mis adentros cuando noté que se alejaban del bosque
Sin embargo, eso no significaba que podía bajar la guardia; no podía bajar del árbol hasta saber qué era lo que realmente buscaban o estar completamente segura de que se hubieran ido. Aún los seguía observando en silencio cuando de repente mi estómago empezó a gruñir tan fuerte que pensé que me descubrirían.

¡Carajo! ¡El hambre me va a delatar! -  grité internamente

Necesito irme de inmediato de aquí antes de que me-

No había terminado la frase cuando algo me golpeó la parte trasera de la cabeza. Con mi conciencia desvaneciéndose, pensé: ¿No podré comer mi cena?

Cerrando mis ojos, perdí el conocimiento. Mientras me arrastraban por el bosque, hacia un lugar que ni conocía.

****
Imágenes extrañas se presentaban ante mis ojos; era mi pasado, mi mundo feliz...

Me encontraba en el patio trasero de mi casa con mis padres y mi hermano. Estábamos riendo y jugando, mientras una parrilla, de esas que se hacen los domingos en familia, se cocinaba en la esquina. Al ver las escenas, mis ojos se llenaron de lágrimas instantáneamente; me sentí miserable, una impotencia feroz me llenaba al ver cómo mi familia era tan feliz y yo … no la pude salvar.

Justo en ese momento alguien me tocó el hombro y me susurró algo que no logré entender del todo:

“no me busques Lismer, no me encontrarás con vida”

De repente, todo a mi alrededor se apagó, oscuridad absoluta me rodeaba. Yo sabía quién era la persona que me habló. Era Él … ¡El autor! La persona que más amé, e irónicamente a la que más odié … la más buscada de mi parte…

“¡No! ¡Por favor, no te vayas otra vez!” -  Rogué con todas mis fuerzas, rogué, porque sabía que no lo volvería a ver nunca más …

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⏰ Última actualización: 3 days ago ⏰

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