La maleta aún seguía abierta de par en par encima de mi cama y mi madre y yo metíamos los últimos jerséis ligeramente estresadas. Mi costumbre de no preparar el equipaje con tiempo de sobra nos estaba pasando factura a las dos y, sumado al estrés que ya teníamos encima por toda la situación, no hacía más que aumentar la tensión en el ambiente.
- ¿Ya lo tienes todo preparado? No quiero que te dejes nada importante por meter en la maleta – dijo mi madre con un tono de preocupación, revisando la habitación en busca de cualquier cosa que me pudiese hacer falta durante mi estancia en el extranjero. Iban a ser diez meses, por lo que debía llevar conmigo todo lo que fuese esencial.
- Sí, mamá. Llevo hasta el chaquetón preparado para no congelarme de frío – repliqué en un tono burlón mientras hacía una mueca sacando la lengua. Aunque fuese octubre y aquí en Valencia aún hiciese calor, en Alemania seguramente no sería lo mismo. Con disimulo, miré a mi alrededor para ver si, tal y como ella decía, se me había olvidado cualquiera de las cosas que habíamos apuntado en la lista. Efectivamente, los guantes térmicos me contemplaban silenciosos desde la mesita de noche y, con un gesto rápido y un 'ups', los guardé. Esto se ganó un suspiro de agotamiento por parte de mi madre.
- Ingrid, por favor, tómatelo en serio – replicó con un tono severo, mirándome completamente agotada – Llevo semanas detrás de ti para que termines de prepararlo todo...parece que no quieras irte –.
Su rostro expresaba cierta incertidumbre, como si dudara de si realmente iba a marcharme. Hubo un tiempo en el que medité si el aceptar la beca Erasmus era una buena idea, teniendo en cuenta además todo lo que había sucedido en estos últimos meses: la muerte de mi abuela y el divorcio de mis padres. Era consciente de que mi madre y mi hermano lo estaban pasando mal, que en el fondo querían que me quedase con ellos. Sin embargo, este siempre había sido mi sueño. Estudiar en el extranjero era lo que había deseado desde el instituto y, aunque yo también estaba sufriendo, marcharme ahora iba a ser lo mejor para mí.
- Sí que quiero irme...lo sabes de sobra – suspiré al sentarme al borde de la cama, dedicando unos segundos a mirar el equipaje que me acompañaría al día siguiente al aeropuerto – Es solo que estoy un poco nerviosa –. Apoyé el codo sobre el regazo y puse mi mano bajo mi barbilla, mirando al suelo. Había intentado esconder mi nerviosismo desde que me adjudicaron mi lugar de destino, Marburg, pero al ver el momento de irme tan cerca no pude evitar que mis emociones se desbordaran.
Mi madre se sentó a mi lado y me rodeó los hombros con su brazo para animarme.
- Lo sé, hija. No me imagino cómo debes de sentirte...pero hay una cosa que sé – su tono calmado estaba acompañado de una mirada de comprensión y una sonrisa cálida – que pase lo que pase, todo te irá bien. Eres una chica lista, Ingrid, sabes cuidar de ti misma...Además, es tu momento de disfrutar de lo que la vida tiene que ofrecerte – me apretó suavemente los hombros y se levantó de la cama –.
- Ya...en el fondo me sabe mal dejaros aquí a mi hermano y a ti – levanté la vista para mirar a mi madre, sintiéndome un poco culpable por dejarles en un momento tan crítico - ¿Estás segura de que estaréis bien? –.
- Bueno, tendremos que estarlo, no vamos a obligarte a que renuncies a tu sueño por nosotros...aunque espero que seas consciente de que tendrás que informarnos de si tienes cualquier problema. Si hace falta cojo un avión y me planto en la residencia para ponerlos a todos al orden –.
Su respuesta hizo que empezase a reírme a carcajadas. Mi madre siempre había sido ese tipo de persona que lo da todo por los demás y que no duda en defender a aquellos que son importantes para ella, nos lo llevaba asegurando a mi hermano y a mí desde que tengo memoria. Y no mentía, cada vez que nos hemos metido en algún lío ha salido en nuestra defensa, cuando le hemos contado sobre nuestros males de amores nos ha escuchado...iba a echarla mucho de menos.
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We can do it if we try
RomanceTodo puede funcionar si se le da una oportunidad... ¿no? Ingrid se marcha de Erasmus a Marburg, una pequeña ciudad alemana. Allí vivirá una serie de experiencias que le harán cuestionarse a sí misma y a aquellas personas que están en su vida. Mucha...
