Me llamo Martín Alejandro García Aguilera, o solo Martín. Tengo 17 años, estoy en mi último año, 4to medio, y bueno, estando en Chile mi vida ha sido bastante incómoda. La gente aquí dice no ser homofóbica, pero realmente si lo es, sobre todo los adolescentes, y no lo digo como si me creyera la gran cosa, soy un adolescente también, pero nunca he actuado como muchos de los de aquí. El grupo, obviamente, de los nombrados "fifas" son la peor parte, no puedo hacer nada sin que alguno de ellos se burle de mi, haga comentarios fuera de lugar o incluso me amenazan con golpearme... Bueno, golpearme de peores maneras, porque algunos de ellos si me ha agredido.
Lo se, todo esto te hace pensar "¿Por qué no los acusas o denuncias?" Bueno, ya lo hice, más de una vez, pero los directores, inspectores e incluso mis padres me han respondido con "Es que no puedes ser irrespetuoso con la gente que no es como tu". Si tu, lector, pasaste por lo mismo que yo, primeramente lo lamento, segundo, sabrás que uno al no ser heterosexual no tiene mucho derecho a pedir un trato humano.
Fuera de mis " Tristes historias" tengo algo que tal vez sea peor. Uno de los chicos que me molesta, Cristian, me da una extraña vibra, no sé, es como si algo escondiera, pero no quiero suponer cosas. Este chico es bastante molesto conmigo, con mi forma de ser y sobre todo, es quien más comentarios fuera de lugar ha dicho, siempre me empuja cuando camina junto a mi, me dice "marica" Y sobre todo eso, se rie de mi para hacerme sentir inseguro, no lo soporto, aunque sea... Increíblemente guapo.
No lo negaré, me gusta cuando vamos con el colegio a ver los partidos y el juega, es muy atractivo, sus hombros anchos, su mandíbula marcada, su piel bronceada, sus cejas gruesas y esa sonrisa de lado que hace cuando nota que estoy animando cuando juega, es simplemente abrumador, ¿Es esto síndrome de Estocolmo o qué?.
Una mañana de martes por la tarde, estábamos volviendo a la sala después de educación física, no hice mucho e iba caminando con mi mejor amiga, Cristian pasó junto a nosotros y empujó a mi amiga con fuerza. "Mira, te tocó un hombre, ¿vas a llorar o acaso te gustó?" - dijo el, eso me sacó de mis casillas, si bien me molesta a mi, no quería que atacara a mi amiga, hasta ahora no había sido cruel con ella, a pesar de ser lesbiana, no estaba en su mira, tal vez por el asqueroso fetiche de los hombres heterosexuales. Seguí a Cristian, molesto y a punto de golpear su pronunciada nariz, lo empujé con una fuerza que no sabía que tenía hacia la puerta del baño, no quería armar una escena en los pasillos así que cerré la puerta.
"¿¡Desde cuando tienes a Antonia en la mira, bully de mierda!?" -grité con fuerza.
"¿Quien dijo que esto era tu asunto?"- Preguntó levantando una ceja.
" Mira, que me ataques a mi es una cosa, pero no voy a dejar que la ataques a ella"
"Callate"- dijo esta vez sin gritar, me empujó hacia la pared. "O te callas o te rompo la mandíbula de un golpe"
"Quiero verte intentarlo, apuesto a que no eres capaz de tocarme sin creer que te " Volveré gay" ¿O si, señor masculinidad frágil? A penas puedes sostener esa imagen ridícula de fútbolista promedio, a puesto a que solo nos molestas porque en el fondo no eres más que una gallina, incapaz de tener una personalidad además de fútbol, burlas y apestar a sudor todo el día" - Estaba realmente molesto, no se de donde saqué tantos insultos y velocidad para hablar sin trabarme.
"Mira, maricón de mierda, si sigues-”
"¿Si sigo qué?" Corté. "Vas a volver a golpearme? Ya no me interesa, no sería la primera vez"
Tomó el cuello de mi camisa. "Ya estoy harto de ti y de tus palabras, ya estoy harto de como presumes que te gustan los hombres" - Miró mis labios y luego me soltó, no lo pensé dos veces antes de usar eso en su contra, mostré una media sonrisa.
"¿Estabas mirando mis labios?" - Reí. "Tal vez ese es el problema, estás lo~co por mi y te aterra decirlo, ¿que dirían los cavernícolas de tus amigos si te vieran tan cerca de mi?" - dije acercándome a el, sabiendo lo mucho que provocaba su enojo.
"¡Callate!" -gritó mientras me empujaba contra la pared, tomó mi cuello, se acercó a mis labios y agresivamente me besó... ¡¿QUÉ ACABA DE PASAR!?
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Lo Que Pasó En El Baño
RomanceSer gay en Chile es complicado, sobre todo si eres el chico artista de un colegio de gente de plata. Martín solo quiere vivir tranquilo sus años de escuela, Cristián, el deportista popular que todas admiran, quiere encargarse de que eso no pase, per...
