capitulo 1

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Oh, ya veo. Es una elección valiente presumir de su propia inocencia en un asunto desconocido.  prestar suma atención si quiere demostrar que sus valores son tan firmes como cree. Recuerde que un psicópata puede estar escondido bajo la piel de cualquiera.

Pero déjeme darle el contexto de su situación actual. Disculpe la escasa luz, las barras a su alrededor y las manchas en el suelo y la pared. Así suelen ser las celdas policiales.

Usted es físicamente un hombre en este espacio. Es desgarbado, alto, por lo demás, promedio. Un hombre común, contador en una importante empresa. Ha pasado de ser un hombre envidiado por su salario a ser un posible criminal.

Si se parece físicamente al individuo mencionado, no tiene relevancia. A partir de ahora, está atrapado en este cuerpo; solo queda un despojo de lo que este hombre ha sido. Pero que esto no nuble su intuición. Cuando el crimen fue cometido, usted ya estaba en este cuerpo, aunque alegue no recordarlo.

Seguramente, descubrir quién cometió dicho crimen ahora parece un poco más enredado. Permítame tomar la libertad de acceder a un personaje también. Como ha leído, usurparé un cuerpo para mí. Esto le permitirá conocer ciertos detalles y pormenores que pueden llevar a la resolución de este complicado problema en el que está usted involucrado.

Déjeme presentarle una de las versiones que verá de mí, un frenético intento de descubrir si es usted un asesino:

Mi nombre es Fernanda, detective de este caso. Yo descubriré la verdad, y si usted ha cometido las atrocidades de las que se le acusa, juro que haré que los días que le queden de vida sean en una celda oscura pudriéndose. Si no lo es, cosa que no creo, debe decirme todo lo que sabe. ¿Dónde estuvo? Ya sabe, todas esas cosas, y podrá irse a casa.

Ah, perdone, lo olvidé. Tiene una tercera opción: seguir aferrándose a su supuesta falta de memoria, esa que alega desde hace un día. Si lo hace así, yo me encargaré de descubrir la verdad y ponerle donde merezca estar.

Le mostraré una foto de una mujer tendida en el suelo, múltiples heridas, desnuda. ¿No le trae recuerdos? ¿Estuvo usted con ella? ¿Reconoce su rostro?

Usted reconocerá en estas atroces imágenes a Linda, una joven llena de vitalidad y alegría, estudiante de medicina. Linda era amiga de su familia, usted cuidó de Linda cuando era pequeña. Linda aún asistía a las reuniones familiares y estaba a punto de casarse.

Le mostraré otra foto, en otra habitación de la misma casa, sobre la cama yace sin vida el cuerpo de una mujer. Hay una marca roja alrededor de su cuello, está desnuda y tiene varias marcas grisáceas por toda la piel.

Ella era Silvana. Se le nublarán los ojos al entender lo que está pasando. Silvana está muerta. Ella trabajaba en el hotel, a unas cuadras de su casa. Tenía el cabello rojizo, los ojos verdes y unas lindas pecas en las mejillas. Un corazón de oro. Ella era su pareja desde hacía pocos meses.

Usted no lo creerá. Se alejará todo lo posible de la reja, de la detective. Su espalda chocará con la sucia pared. La imagen que se quedará en su mente será insoportable: su rostro angelical desprovisto de toda ternura, su cuerpo desnudo sobre la cama y esa marca en su cuello. No pudo haber sido usted, eso pensará, pero una pequeña duda se instalará en el centro de su pecho.

Sumido en sus pensamientos, no escuchará mis pasos alejándome. No será consciente del temblor de sus manos. Su mente agotada buscará respuestas y la niebla del desconcierto no le dejará ver nada más que aquella imagen. No se dará cuenta del paso del tiempo ni del momento en que sus ojos se cierren, ni de cómo ha llegado a estar tumbado en el suelo en posición fetal. Este será su segundo día en esta pequeña celda, y por primera vez, habrá usted dudado de su inocencia.

INTRIGAS MORTALES: sombras en la Conciencia La tua prossima ossessione. Scoprilo ora