Antes del todo

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Nota de autor: Los personajes pertenecen a la obra literaria de Neil Gaiman; Good Omens, todos los derechos quedan reservados.

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Tiempo después de la caída, previo al jardín de Edén.

Crowley aun estaba triste, había pasado un tiempo desde que cayó junto a Lucifer y el resto; Desde aquel día se arrepentía mucho de haberse juntado con aquellos ángeles que actualmente eran demonios. A Crowley se le dificultaba mucho acostumbrarse a esa nueva vida, porque después de todo, los demonios nunca habían existido antes hasta que Lucifer cayó y junto a él lo siguieron unos cuantos, incluido el pelirrojo.

El infierno estaba dividido, cada sector por así decirse poseía un duque que manejaba todo, Crowley había acabado con Beelzebub, conocido como el señor de las moscas y actualmente uno de los siete duques.

Beelzebub a simple vista era demasiado despreocupado de todo, no le interesaba mucho su propio cargo, pero lo desempeñaba de buena manera, mantenía su lugar a raya con tantos demonios inútiles. Crowley por su parte se sentía como un pez fuera del agua en aquel lugar, extrañaba su lugar en los cielos, extrañaba crear cosas, la idea de ser algo más destructivo no le agradaba en absoluto. Incontables veces el demonio pelirrojo había ido a preguntarle a Beelzebub si había alguna manera de regresar arriba, pero el duque solo le daba una mirada incrédula ante su pregunta como si lo que preguntara fuera una locura.

Cuanto más tiempo pasaba en el infierno, para Crowley todo era tan triste y vacío, incluso se podría decir que aburrido. Beelzebub había tratado de consolarlo alguna que otra vez, pero parecía casi una tontería, ya no era bueno en eso. Si alguna vez tuvieron algo que los hizo ser los ángeles que alguna vez fueron, pues, el señor de las moscas ya lo había perdido, Crowley aún se negaba a perder esa poca luz que le quedaba.

El duque había notado que Crowley estaba más deprimido de lo usual, se había preguntado que podría animarlo un poco, no era como si fueran tan cercanos, pero definitivamente alguna vez se tuvieron algo de confianza.

Mandó a llamar al pelirrojo, en cuanto este estuvo frente suyo intercambiaron una mirada; Crowley se veía como un gato mojado, sus ojos brillaban de forma tenue y su rostro se veía apagado, ya no sonreía y la amargura de la situación y la decisión de Dios había acabado con la esperanza de aquel demonio.

— ¿Me llamaste? — Preguntó el pelirrojo sin mucho ánimo.

— Sí, lo hice. — Hubo un pequeño silencio. — Quería mostrarte algo.

— ¿Qué es? — Beelzebub extendió su mano; Crowley le miro confundido.

— Tómala, te llevaré allí.

Crowley desconfió por un momento antes de tomar la mano del duque; Beelzebub le hizo cerrar los ojos por un momento y cuando le advirtió que ya podría abrirlos, se hallaba frente a un verdadero espectáculo.

Frente a ambos, se veía la vía láctea brillando tan hermosa como Crowley recordaba, sus ojos brillaron ante aquella vista, por primera vez en mucho tiempo su sonrisa se asomó en su rostro y sus ojos se iluminaron, compartió una mirada con Beelzebub que no dejaba de mirarlo en silencio.

— Es... es hermoso. — Dijo con entusiasmo el pelirrojo.

— Lo sé. — Dijo encogiéndose de hombros el duque.

Crowley no sabía cómo agradecerle por ese regalo y esa oportunidad, después de tanto parecía que el sol brillaba para él; su mano rozó la del azabache por la cercanía de ambos. Los dos demonios intercambiaron una mirada; Beelzebub rápidamente miro hacia otra parte y Crowley hizo lo mismo viendo nuevamente las estrellas que los rodeaban. Se dieron una mirada de reojo sin saber que decirse.

— Gracias. — Dijo después de un rato el demonio de ojos amarillos.

— No hay de qué. — Respondió.

Hubo otro pequeño roce entre sus manos, Beelzebub dudó, pero Crowley no lo hizo, al contrario, entrelazó su mano con la del duque y disfruto una vez más del espectáculo de estrellas frente a él.

Durante su primer tiempo antes de Adan y Eva, antes del mismísimo jardín de Edén, Crowley y Beelzebub tuvieron su pequeña cercanía, quizás esa había sido una buena razón por la cual en aquel tiempo Crowley era un buen demonio, sin embargo, Beelzebub jamás admitiría tener sentimientos tan a la ligera y solo lo mantendría cerca, después de todo, cuando un demonio quiere algo su única opción es mantenerlo cerca, muy cerca.





~ Fin ~


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⏰ Last updated: Sep 24, 2023 ⏰

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