Tres son multitud
Capítulo 1: Los ruidos de la calle
— El término de una vida puede dar comienzo a otra nueva, de alguna forma u otra.
No podía soportar mucho más de todo esto, me había acostumbrado de la forma en la que una persona que no disfruta el chocolate comienza a tomarlo cada semana porque su esposa lo prepara muy bien y no tiene el corazón de decirle que no le gusta, al final nunca le termina de gustar pero tampoco se lo dice y poco a poco el chocolate empieza a pasar de forma más fácil, se hace una rutina y algo tan cotidiano que ya no lo piensa, ya no siente el sabor dulce como la primera vez, ya no le importa.
— Y la forma en la que vemos la vida puede distorsionar cada vez que sentimos el dolor de alguien cercano partir, solo debemos recordar que las cosas no son así, todo se resolverá al final.
Era fácil para él decirlo, era su trabajo, al igual que los médicos del hospital, los paramédicos de la ambulancia, los familiares ajenos que apenas y lo conocían o los compañeros de escuela que nunca le habian hablando lo cual no podía existir porque todo el mundo quería hablarle, era ese tipo de persona. La misa terminó con un "amén" conjunto que casi me daban ganas de vomitar y en el momento en que la primer persona comenzó a dejar su asiento yo corrí fuera de ese edificio, bajando las pequeñas escaleras que reúnen a la iglesia con su gran patio, tenía que aceptarlo, el lugar era hermoso pero solo fisicamente. El gran perro a mi lado tardó un poco en entender que estábamos huyendo del lugar y no quería alarmar demasiado.
— No puedes irte corriendo de esa forma, es mal visto. Más algo asi de grande.
La voz de mi madre no me sorprendio en absoluto, no es placentera pero allí está como siempre ha estado en los peores momentos regañando mi comportamiento. El aire sopla más fuerte de lo que debería, claro, es invierno pero los inviernos no eran tan fríos, no hasta ahora. Frente a ambas el cielo comienza a oscurecerse y la gran masa de gente comienza a dispersarse de forma tan rápida que si no fuera por la fecha lo tomaría como alarmante, como si en verdad no les importara en absoluto el chico de sonrisa fresca y cabello despeinado que ya no podia sonreir más. Pero al final de cuentas era víspera de Año Nuevo, había entendido hace mucho que la fecha lo hacia mas difícil para todos, gente que no le interesa y solo espera que termine para correr con sus familias y cenar tres veces lo mismo hasta sentirse mal, y para la gente que le importa demasiado no puede ni siquiera hacer una cena porque el dolor sigue allí, latente.
— ¿Nos vamos?
Mi padre habló antes de posar su pesada mano en mi hombro, trate de que no me afectara pero la alerta estaba allí y mi cuerpo se tenso, no sabía si lo había notado y si lo había hecho si le importaba en lo más mínimo pero sabía que si le importaba, lo había demostrado pero a veces su memoria era muy mala. De todas formas quien lo noto me lamio la mano en señal de que todo estaba bien, le crei. El auto se sintió vacío con solo las tres personas y un gran perro pero otra vez, estaba acostumbrada, después de cuatro años tenía que hacerlo aunque no quisiera porque "el tiempo cura todo", tal vez el tiempo no cura absolutamente nada.
— Necesito que firmes esto para mañana, — mi madre le había pasado una hoja enorme a mi padre tan pronto entrar en la casa. — los abogados ya ven la luz al final del tunel con todo este tema de las cosas de tu hijo.
"Tu hijo" lo decia siempre, no era el hijo de ambos porque a ella le dolia darse cuenta que lo habia perdido asi que desde el incidente lo llamaba " tu hijo" o simplemente Ulises, sabia que era por el dolor pero me provocaba mas dolor a mi escucharla hablar de esa forma pero nunca se lo habia dicho y no lo haria, cada quien vivia su dolor a su manera.
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Tres Son Multitud
Genç KurguJasmine tiene de rutina pasear a su perro mientras atardece por su pequeño vecindario todos los días. Siempre los mismo vecinos la saludan, siempre encuentra el mismo estudio de baile abriendo a la esquina de una tienda, siempre los mismos sonidos...
