1. Obra de Arte

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"Rómpele el corazón a un artista y con el creará su mejor obra"

Para mí yo de 16 años que amaba la poesía y pasaba el mayor tiempo sumergida en páginas de libros.

Obra de Estrellas

—Yo veo belleza donde no la hay —fue lo que aquel chico murmuró, al cuadro de arte

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—Yo veo belleza donde no la hay —fue lo que aquel chico murmuró, al cuadro de arte.
Yo no entendía lo que veía, aunque lo intentaba, me había parecido una simple pintura.
—¿Siempre eres así de raro? —pregunté algo nerviosa, sin comprender porque el observaba con tanto detenimiento aquella pintura.
—Pigmea, hay cosas que nunca entenderías —mencionó sacando su teléfono, mientras se limpiaba una lagrima.
¿Pigmea?
—Al que nunca entenderé es a ti —me atreví a responderle con un poco de burla, pero él ni siquiera reacciono, se limitó a asentir.
—Correcto —al final dijo a secas y se dirigió a la salida.
El chico llamo a alguien en su teléfono y salió de la galería de arte.
Me quedé inmóvil, todo en él me daba una extraña curiosidad. Busqué entre todas las personas a dónde había ido, pero ya no lo encontré. Me gire para seguir caminando, era sábado y estaba en la escuela, si, leíste bien, sábado y escuela en la misma oración. Resulta que era voluntaria en la exposición de arte, cosa que solo podían hacer los de último año. Mientras ayudaba en la exposición, pude ver pinturas que representaban el amor y eso me hizo pensar en la única referencia que yo tenía del amor: Los libros.

Siempre me había imaginado que tendría una gran historia de amor como la que estaba escrita en aquellas páginas. Y que viviría una historia como en las que el chico se subía por tu ventana, o la del chico capaz de detener todo un vuelo solo para decirte que lo perdones. Algo como el chico que te escribe una canción, una película, que te construye un edificio. Vale si, puede que lo haya estado idealizando, pero a veces no era tan malo dejar jugar a la imaginación.

Cuando al fin acabe mi turno. Me fui al puesto donde estaban vendiendo chicharrones, pedí unos con chamoy y limón. Amaba comer esto, aunque mi padre se enojara cuando me los comía. Pero en mi defensa, el ahora no está aquí. Ya me los estaban dando cuando entre tantas personas escuché un grito que reconocí al instante.
—¡Heiden! Estás aquí. Llevo buscándote un rato, a qué no adivinas que le pasó a Alex.
Esa era Alison, o mejor dicho mi mejor amiga, Ali.
—¿Qué pasó?—pregunté desconcertada por el grito que hizo que todos nos voltearan a ver.
No me gustaba llamar la atención de los demás pero con Ali, lo complicado era no llamar la atención.
Sus ojos cafés estaban brillando y conocía esa mirada, la mirada del "tengo algo que contarte" una burla real porque siempre arrugaba así los ojos.
Ali y yo nos conocimos de una manera muy graciosa, ella iba por las escaleras el primer día de clases del último año de secundaria, arrastraba una mochila con rueditas, se resbaló, se cayó encima de un chico y ambos se lastimaron. Yo me quedé ayudando a recoger las cosas que llevaba en su mochila, pues ella no la había cerrado bien provocando que todo se le saliera, al final no dejamos de hablar desde ese día. Y el chico y ella se odiaron a primera vista. O eso dijo ella.
—Alexia... Alex... Se acaba de desmallar —me dijo con la voz entrecortada.
—Pero ¿cómo? —pregunte sorprendida.
—No... No sé, ven —se agacho para acostarse en el suelo.
—Primero, cálmate, parece que corriste un maratón —le dije mientras me aguantaba la risa, dándole mi mano para que se levantara.
—Ohh corrí más de lo que he corrido en mi vida —me respondió intentando retomar su respiración.
—¿Cómo te cansas? si eres una chica que según hace mucho ejercicio.
—Nooo... —negó con la cabeza —nadar no es lo mismo que correr como loca hacia el otro lado de la escuela y más con un chisme tan jugoso.
—Más con una sudadera como esa.
Sudadera que le llegaba hasta las rodillas.
La acompañe a sentarnos en una banca y me levanté para comprarle agua, la diferencia de estar en un sábado en la escuela, era que no había mucha gente en la tiendita.
—Bueno ya suéltalo —le dije mientras le daba una botella de agua.
—Gracias —hizo una pausa dramática, como a ella le gustaba hacer, para tomar agua —verás, yo estaba esperándote a que terminara la muestra de pinturas, cuando me llegó un mensaje de Key, me dijo que Alex estaba acalorada y que si le podía ayudar. Bueno, resulta que fui con ella al baño, ese que queda cerca de los salones de primero, ya sabes hasta el otro lado, el punto es que al llegar me quedé congelada Alex se había desmayado. Tuvimos que llamar a los profesores y se la acaban de llevar al hospital. Espera ahí va lo mejor, se rumorea que está embarazada.
—No inventes, ¿embarazada?
—Si, y yo dije tengo que decirle esto a Heiden y ya me vez a mí corriendo hasta aquí.
—¿Por qué no me mandaste mensaje? —ella se me quedó viendo y ambas nos empezamos a reír para ser sincera no entendía dónde ella y yo teníamos la cabeza.
—¿Y de quién crees que es el hijo? —le pregunte intentando involucrarme en el mero chisme.
—A ver no se confirma que lo este, pero si lo estuviera, es obvio que de su novio no, la verdad es que no sé —sabía que solo eran rumores, era inevitable que los rumores corrieran por todo el colegio. Ali siguió hablando después de tomar agua—¿cuál de sus novios? esa es la verdadera pregunta.
—No te pases.
Adoraba a Alexia, ante todo la amistad, cuando llegue al colegio fue la persona que me presento a medio mundo. Y es verdad que cada semana me presentaba a un chico nuevo con el que salía, pero nunca le prestaba demasiada atención.
Cuando me acabe mi chicharrón, terminé diciendo que lo de Alex no era más que un simple chisme, pero a mí amiga Ali le encantaban los chismes. Y ¿a quién no?, supongo. Íbamos a quedarnos con su tía a comer esa tarde, su tía nos empezó a hacer preguntas de cómo nos había ido, respondimos que había sido algo aburrido, pero que teníamos los puntos. Subimos a su cuarto, ella se sentó frente a su computador y yo me senté en su cama.
—Ya no te pregunté qué tal la exposición.
—Aburrida, como era de esperarse. Aunque ocurrió algo raro. Vi a un chico llorar por una pintura.
—¿Por una pintura? Pero si esas pinturas están hechas por estudiantes de años pasados.
—Lo sé, fue extraño como la veía, yo no pude entender. Y me acerque a él y me dijo que hay cosas que es mejor no entender.
—Que loco tipo.
—Un poco.
—Cambiando de tema, ¿qué te vas a poner para la fiesta?
—Ohh la fiesta... Ya se me había olvidado.
La verdad es que no se me había olvidado, solo no quería ir.
—Oye Liv no hizo la fiesta para que no vayamos, anda.
Liv era la sobrina de la directora de la preparatoria y su madre era líder de la sociedad de padres de familia, no habría quien no la conociera. Y su madre la dejaba organizar grandes fiestas.
Sabía que no podía negarme, sino seguiría insistiendo. Después buscaría una excusa para no ir.
—Lo intentaré.
Ali hizo una enorme sonrisa.
—Perfecto, así conocerás a alguien y yo ganaré esa apuesta que hicimos hace seis meses.
—¿Qué apuesta?
—¿Cómo no te acuerdas? Si fuiste tú la de la idea —me quedé meditando unos segundos hasta que caí en la respuesta.
—La apuesta claro, ah, cómo se me olvidan las cosas.
Ali y yo habíamos apostado que la primera en tener pareja invitaría a la otra a ir al cine con todo pagado, pero era claro que sería ella quien ganaría.
—Diablos, si tan solo consiguiera novio y tú lo olvidas ya estaría echo todo a mi favor.
La mire, su comentario me hacía mucha gracia, porque era verdad, soy mala para recordar esas cosas.
Después de platicar un poco más, terminar de comer y ver una película de terror de esas que tanto le gustan a Ali, llegó el momento de regresarme a mi casa, aunque mi padre se puso a hablar con su tía, así que estuve ahí un rato más, no sé qué tanto se dijeron, pero al subirme al coche mi padre me dijo que la tía de Ali nos llevaría al festival de Halloween, la misma que estaba organizando Liv. Y sería la primera fiesta sin supervisión de adultos. Increíble, ahora estaba obligada a ir a la fiesta. Esperaba dar algún pretexto para no ir, uno con el que no tuviera que socializar, pero ya tenía el permiso de mi padre, así que ya no había vuelta a atrás, no sería tan fácil poner un pretexto. Pero solo es una fiesta, ¿qué podría pasar?

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