La fantasía

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—¡No podemos hacer esto! Tengo novio, debemos detenernos.

—No te preocupes, estaremos bien mientras tu novio no nos descubra.
Su mano había levantado mi blusa tomándome de la cintura, me apretaba con firmeza mientras acercaba su rostro hacia mi cara, podía sentir su aliento caliente muy cerca de mis labios.

—Detente, no estoy segura de continuar con esto.

—Olvídalo, concéntrate en nosotros y lo que sentimos en este momento.

—¡Oh Dios, esto es una locura, eres alguien tan famoso, estoy segura de que jamás nos volveremos a ver.

—Me da igual mientras disfrutemos el momento.

Me beso para callarme mientras me subía en esa mesa en su sala, sus besos callaron mis palabras, eran tan intensos que despertaban mis deseos, mis pensamientos aún se negaban a entregarle mi cuerpo, pero sus besos y sus manos me habían enloquecido, era una celebridad, era nuestro secreto, sus manos habían desabrochado mi pantalón que había caído en el piso, no dejaba de besarme ni de acariciar mi cuello con tanta pasión, su mano bajo para acariciarme por encima de mi panty, esos dedos dibujaban círculos que me llevaban a sentir miles de sensaciones, estaba muy mojada que todo esfuerzo por detenerlo sé había esfumado, sus dedos traviesos hicieron la tela de mi panty un lado para masturbar directamente mi vagina, un gemido escapo de mis labios mientras él desabrochaba su pantalón y liberaba su pene de su ropa interior.

—Te voy a penetrar.

Pude sentir la cabeza de su pene presionando mis labios vaginales, una presión que contribuía a aumentar mi humedad, pensé en mi novio, me sentí culpable por lo que iba a pasar, pero mis ganas me controlaban, él me penetro mientras me tomaba firme de mis nalgas, sus embestidas comenzaron lentas para hacerse más rápidas y firmes, lo abrazaba mientras él no paraba de embestirme.

—¿Te gusta así?

—Que bien se siente, hazlo más fuerte.

Me había ganado el deseo, solo deseaba que él me penetrara con fuerza, sentirlo completamente dentro de mí, él me complacía penetrándome con un ritmo casi animal, que hacía saltar la mesa donde me había subido, lo abrazaba más fuerte con mis brazos y piernas mientras le suplicaba que no parara y que me diera más fuerte, él era todo deseo, eran tan viril que me mojaba como nunca lo había hecho.

—Creo que me voy a venir, yo no puedo evitarlo.

Dije eso entre susurros mientras sentía como mi vagina comenzaba a estremecerse, suaves contracciones que me hicieron estallar, fue un estallido de placer mientras sentía como mis jugos vaginales eran expulsados de mi cuerpo con tanta presión, que mi mente quedo en blanco por varios minutos, al volver a la realidad estaba acostada en mi cama tratando de normalizar mi agitada respiración, había sido una fantasía tan caliente que había empapado la sobrecama, tendría que cambiarla más adelante, pero por ahora solo quería estar acostada antes de levantarme a cambiarla, era muy sincera al pensar que disfrutaba mucho más mis habituales masturbaciones nocturnas a las veces que tenía sexo con mi novio en su casa.

Había leído esa información en una revista de chicas, ahora comprobaba ese artículo, era mi caso sin dudarlo, sentía mucho placer en mis sesiones de masturbación que practicaba, que en las sesiones de sexo con mi novio, me levante para limpiarme antes de dormir, esa fantasía me había dejado completamente mojada mientras me terminaba de limpiar pensaba que me detenía a realizar todos mis deseos con mi novio, que había cambiado, era como una pared invisible que me detenía cada vez que quería expresar lo que deseaba porque ahora me calentaba demasiado pensar que tengo sexo con alguien más y no con mi novio, porque me cuesta expresar mis deseos. Me fui a dormir, al día siguiente tendría una cita con Alejandro y me distraería de mis pensamientos.

Camino al placer Where stories live. Discover now