Antes que nada, mi amor, pon la canción de Chase Atlantic llamada Friends, para que entiendas mejor la vibra, en este fanfic, NO ERES OMEGA, okay.
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El chat estaba encendido, reventando emoticonos y spam de risas.
—“Bro, no dispares ahí” —ella le decía entre carcajadas por la llamada de Discord.
Komanche se reía también, pero sus ojos no estaban en el juego. Estaban en la ventanita de cámara donde ella se acomodaba el cabello.
Llevaban años así: risas compartidas, bromas privadas que nadie más entendía, noches enteras jugando y hablando de cualquier cosa… hasta que, sin darse cuenta, esas charlas se habían vuelto más profundas. Confesiones a las tres de la mañana. Mensajes que empezaban con “oye, ¿estás despierto?” y que usualmente terminan en frases como “no sé qué haría sin ti” “Supongo que eres lo mejor para mi.”
En directo todo parecía un juego, pero fuera de cámara, la tensión era otra cosa.
Él lo sabía. Y en el fondo, ella también.
Esa noche, después del stream, ella le escribió:
—“Sabes que no podemos ser más que amigos, ¿verdad?”
Komanche respondió sin pensarlo:
—“No quiero ser solo tu amigo”.
Hubo silencio en la pantalla. Ni un “ja” para suavizarlo. Ni un emoji.
Diez minutos después, llamaron a su puerta.
Cuando abrió, la vio allí, empapada por la lluvia, con el cabello pegado al rostro y la mirada temblando.
—Esto… puede arruinarlo todo —murmuró ella, con la voz más baja que él había escuchado jamás.
—O puede arreglarlo todo —contestó, antes de dar un paso hacia ella y besarla.
Fue un beso lento, torpe, pero cargado de todo lo que habían callado por años. Ella no lo apartó. Tampoco dijo nada cuando él la abrazó con fuerza, como si temiera que al soltarla, todo fuera a desaparecer.
Cuando se separaron, ella sonrió con esa mezcla de nervios y culpa.
—No sé si esto es un error.
—Yo tampoco —dijo él, pero no la dejó ir.
En la mesa, su teléfono vibró. Un mensaje de un amigo mutuo: “¿Van a contarle al chat?”.
Ella lo miró con una media sonrisa. Él solo levantó una ceja y respondió:
—Que lo adivinen.
La lluvia seguía golpeando las ventanas. Afuera, la noche estaba en silencio.
Adentro, el aire estaba lleno de algo nuevo. Algo que ninguno se atrevió a nombrar
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Just Friends?
General FictionUna amistad construida entre risas, directos y noches en llamada... hasta que una sola frase amenaza con cambiarlo todo. ¿Y si ser "solo amigos" ya no es suficiente?
