Él despertó, solo y sin conocimiento alguno de dónde estaba. No había nada, todo era oscuro y sombrío. Lo único que lograba ver era la nada misma.
No tenía conocimiento alguno de lo que debía hacer. Siguiendo su instinto, creó un lugar: el universo. Su imaginación creó una piedra; esa piedra era habitable. Gente como él podía habitarla.
Decidió hacer distintas galaxias, diversos sistemas solares, y por último, los planetas. Pero la historia no se trata de todos esos, sólo nos enfocaremos el uno específico: "La Tierra".
Era un día hermoso. El caminante salió del mar porque, sí, él vivía en el mar.
Al salir decidió caminar por toda la playa, igual que todos los demás días. Era verdaderamente hermoso. El sentir de sus pies con los suaves granos de arena era una experiencia que amaba, pero la amaría más si tan solo pudiera estar con más personas. Estar solo durante 500 años no es una bonita experiencia, puedes volverte loco.
Paseando por la playa, caminó unos metros más hacia adelante y logró observar a lo lejos a una persona, la cual le parecía extrañamente familiar pero no lograba saber por qué. Él tenía conocimiento de que habían más personas, pero jamás había tenido contacto directo con alguien, solo las veía entrar y salir del mar, y era todo.
Él caminó, y dijo - "¿Hola? ¿Te conozco? - en un tono dudoso
La otra persona no contestó al inicio, solo lo miró. Le arrojó una profunda y penetrante mirada. El caminante sentía que ya no podía ver nada más que al ser encontrado frente a él. Su mirada propia había sido bloqueada, incapaz de continuar existiendo en el tiempo. La otra persona tenía su absoluta atención, y todavía no sabía por qué. Pero no sé sintió amenazado, sólo... se sintió llamado, como si de un deber se tratara.
En ese momento, el caminante sintió cómo era transportado a otro lugar. Soltó un fuerte grito, ya que el ser transportado le produjo un enorme dolor en su cabeza y sus ojos, sentía como si estuvieran a punto de serle arrancados.
No entendía qué sucedía, hasta que observó a la otra entidad. Éste lo miraba como si quisiera comunicarse con él. Y lo hizo. Le mostró lo que este lugar era: una brecha entre el Algo y la Nada.
Lo mandó ahí, al plano de la Nada, ya que la única manera de que él pudiera comunicarse con el reino del Algo era con su descendencia. Ni siquiera dejó al caminante procesar la información o decir alguna palabra, tan solo continuó con lo que estaba diciendo. Aun así, el caminante no sentía la necesidad real de hablar; tan solo quería escuchar lo que el otro tenía para decir.
Él le mostró que el Algo estaba en peligro. Él, estando en la Nada, necesitaba regresar al mundo de los vivos para evitar la catástrofe misma de la existencia, y la no existencia también. Para ello requería de la realización de un ritual muy específico, llevado a cabo por la descendencia que siglos atrás había dejado en ese mundo, para ayudarlo a eliminar al causante de su muerte, derivada en una batalla que tenía ya cientos de años...
Necesitaba volver.
El caminante despertó. Estaba muy alterado, su cabeza daba vueltas y apenas podía sentir sus piernas. Estaba de vuelta en la playa, recolectando los fragmentos visuales de lo que acababa de pasar. Se sentía incapaz de describir en dónde había estado apenas hace un momento, pero recordaba perfectamente cada una de las palabras que ese ser había mencionado. O eso sentía en ese momento.
- Quizás... quizás solo fue un sueño - Pensó. Quizás se había desmayado, soñado o alucinado con todo lo ocurrido, y sus constantes jaquecas le habían traído ese insípido dolor de cabeza que le acompañaba constantemente desde hacía al menos cuatro siglos. Quizás había sido solo eso.
Quizás podía volver a su vida, sin preocupaciones. Pero realmente el caminante ya no creía eso. Tal vez porque no lo quería creer después de todo. Quería creer en algo más, en lo que siempre había querido creer durante todos esos años. En algo más grande que él.
Ningún ser humano corriente vivía por más de un siglo, y ciertamente no con la misma apariencia física. Él siempre supo que tenía algo raro en sí. Esta podía ser la explicación a todos sus problemas; no la solución, pero para él una sola razón de ser le bastaba.
Sus pensamientos de la posible ilusión desaparecieron rápidamente al comprobar lo que se encontraba en su mano derecha. Era un dispositivo, el cual hacía un momento no tenía, aparentemente similar a una brújula convencional. Un dispositivo que aquel ser le había acabado de entregar hace unos momentos.
El caminante observó el aparato cuidadosamente. A pesar de sus vagos conocimientos del mundo exterior a su pequeño rincón de mar, tenía una idea de lo que era una brújula: un objeto pequeño que sencillamente muestra los puntos cardinales, norte, sur, este y oeste. El dispositivo que se encontraba en su mano tenía un circulo en el medio, y un disco exterior. El caminante inmediatamente notó las inscripciones de los puntos cardinales en el disco exterior. Estando de rodillas, decidió levantarse y dar un par vueltas para comprobar su hipótesis y, efectivamente, el disco se movía junto con él, apuntando la pequeña flecha roja siempre al norte.
- Igual que una brújula normal - pensó. Lo raro es que esa no parecía ser su única función. En el centro del aparato, había tres flechas, cada una apuntando a una dirección que aparentemente no tenía sentido o correlación con las otras flechas. A pesar de ello, estas flechas se movían con el resto de la brújula; siempre apuntaban en la misma dirección así como la flecha roja del disco exterior siempre apuntaba hacia el norte.
El caminante se encontraba confundido. Sus jaquecas le impedían recordar la última parte del discurso del ser, como si de un sueño se tratara. No recordaba bien el inicio ni el final, solo la parte central del evento ocurrido. Se dio cuenta que no recordaba perfectamente todas las palabras dichas por ese ente así como creía.
Posicionó el dispositivo en el suelo de la playa, con cuidado de que no se llenara de arena. Se sentó al lado y observó el aparato. Su percepción del tiempo dejó de funcionar por un momento, pues la verdad es que el caminante ya no supo decir durante cuánto tiempo estuvo mirando la brújula.
- Apenas había amanecido cuando salí a caminar - pensó, mientras veía que el cielo estaba próximo al atardecer. Después de horas de análisis sin conclusión ni pista alguna, la desvaneciente luz del sol le hizo percatarse de algo en la brújula, algo en lo que no había pensado bien antes. Cada una de las tres fechas centrales tenía un color distinto. - Amarillo... verde... y, ¿arcoíris? - Cada una apuntaba en una dirección, y se movían si él trataba de mover la brújula.
- Se mueven junto a los puntos cardinales... están apuntando a algo que está en esas direcciones, ¿Pero qué podría ser...? - Apenas murmuró esas palabras para sí, recordó finalmente lo que el ser le había dicho. Como el vago recuerdo de un sueño haciéndose presente, era indudable.
- ... Y finalmente, para que puedas realizar esta misión, te daré esto. Úsalo para encontrar a tus hermanas. Necesito de toda mi descendencia entera para poder realizar el ritual. Mucha suerte, hijo mío.
- Padre - Dijo el caminante. Al fin tenía esa breve idea que tanto había pedido siempre de quién era él. Al fin era suya, y no la iba a soltar.
De un momento a otro, recordó que tenía un padre y hermanos - Tengo hermanos - dijo con gran ilusión en su voz - o hermanas al parecer.
No podía creer lo que le había dicho su padre: él tenía una familia.
Finalmente, él dejaría de estar solo.
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Los Ex-nihilos
Fanfiction"¿Sabes lo que es un ex-nihilo? Permíteme explicarte. Un ex-nihilo es algo que surge de la nada. Estos 6 personajes surgieron de la nada, ellos son los ex-nihilos". Esta es una historia extremadamente random y admitiblemente muy pelela, pero la hice...
