Dar tu opinión, es decir, la libertad de expresión, es algo a lo cual todos tenemos derecho. Sin embargo, el ser humano se ha esforzado en evitar ésto y que las únicas personas que puedan dar una opinión aceptada, son aquellas con poder, dinero, estatus, fama, entre otras cosas.
Como soy joven mi opinión no vale mucho, y cuando la doy me cuestionan ciertos aspectos. Y lo entiendo, pues no ves todos los días a una joven de dieciséis años cuestionando las acciones del ser humano, y eso es porque no existe el interés. Si existiera el interés—y esto los digo según mis experiencias en la preparatoria—los profesores no estarían tan sorprendidos de esas cosas que dices porque todos los jóvenes lo hacen. Que uno tenga una opinión diferente es una cosa, ahí sí pueden impresionarse. Pero en mi preparatoria los temas políticos se toman a bonche, es decir, a broma, y es muy común escuchar cosas como "Hacen lo que les da la gana", "No tengo idea", "Ese no es nuestro problema", y muchas cosas más que simplemente me hacen pensar que si Rubén Martínez Villena volviera a nacer, moriría de un infarto al ver en esta generación de jóvenes cubanos tanto desinterés y sus rostros pegados a los celulares en vez de a un libro.
Uno opinión que no importa es la de aquellas personas que odias o consideras que sus opiniones no son relevantes. Por supuesto, esto depende de la persona, porque nuestras madres valoran nuestra opinión, pero alguien a quien apenas conoces no; así de simple. Si dices algo debes estar seguro de que habrán personas que te escuchen, critiquen y hagan una contra-opinión sobre aquello que dijiste. Si solo hay personas que considerarán lo que dices como algo vacío, entonces mejor cierra la boca, porque no vale la pena gastar tanta saliva en explicar a aquellos que no te escucharán. Por supuesto, si no te quieres dar por vencido y demostrar realmente que tú opinión vale por mucho, entonces hazlo, porque nadie tiene derecho a detenerte, y si lo hacen, y quieres aún así seguir, tú sigue.
Me atreveré a decir que los menos escuchados son los pueblos dirigidos por tiranos. En Latinoamérica esa situación es común. No sé exactamente la situación de otros países del continente, y como no vivo en ellos no debo opinar, pero en mi país, Cuba, si hablas lo que no debes, lo único que obtendrás será tortura y un largo encierro. En todos los países en los que ha ocurrido una rebelión contra el gobierno ha habido graves consecuencias, y Cuba se mantuvo fuera de esa lista hasta 2021. El 11 de julio de 2021 se inició una rebelión en toda la isla contra el gobierno de Díaz Canel, nuestro actual presidente, y aunque duró muy poco, las consecuencias siguen hoy en día. Y no, no solo hablo de personas que han muerto y su familia y amigos siguen lamentando su muerte. Hubo los conocidos presos políticos, personas que fueron arrestadas por rebelarse pacíficamente y estuvieron desaparecidas por mucho tiempo, y algunos aún lo están. En mi pueblo al menos cuarenta personas fueron presos políticos, y no se vio a ninguna hasta después de tres meses que dos volvieron a casa, pero no eran los mismos; actualmente solo diez de esas casi cuarenta personas han vuelto a casa, pero fue hace un año cuando volvió la última, así que yo me pregunto, ¿qué pasó con los presos políticos que nunca volvieron?
Jóvenes, díganme, ¿qué les dicen sus padres cuando ellos están hablando con otros adultos sobre un tema serio y ustedes dan su opinión? En mi caso me dicen que es un tema de adultos y no debo meterme, además de que me dicen que me marche, y lo único que puedo pensar en esos momentos es en rebelarme y gritar a mis padres, pero no, porque quedaría muy mal parada. Exacto, estoy hablando de expresarnos porque es nuestro derecho y yo ni siquiera soy capaz de ir en contra de mis padres y hablar. La cosa es que finalmente me harté y ya no me quedo callada. Si, desde hace un tiempo me meto en conversaciones de adultos, y a veces no termina bien, pero me siento feliz de haber dado mi punto de vista. No sé ustedes, pero liberarse de esa carga es un gran alivio. Sin embargo, las conversaciones que mantienen en nuestras casas se quedan cortas con las conversaciones de los adultos en otros lugares.
En los barrios es normal escuchar hablar sobre política, en las escuelas sobre el futuro, en la televisión sobre actualidad, en empresas sobre dinero, en organizaciones sobre el mundo, y en el mundo entero el tema central es la propia humanidad. Hay un espacio demasiado amplio de temas, y todos podemos opinar, sobre todo los jóvenes. Nosotros somos el futuro, y si no aprendemos desde ahora a liberarnos y decir lo que pensamos con claridad, en el futuro nos dejaremos doblegar mucho más por aquellos con los bolsillos repletos de fajos de billetes. Las futuras generaciones pensarán que así deben ser las cosas, y llegará un momento en el que los seres humanos serán manipulados hasta tal punto que ya no serán humanos, sino mascotas. ¡Siéntate! ¡Rueda! ¡Cállate! ¿Acaso quieren eso? Estoy segura que no.
La boca se hizo para algo, y para algo se nos ha dado la capacidad de pensar y razonar. Hagan el proceso en la mente basándose en lo que conocen, lo que han escuchado, visto y sentido, y den su opinión. Es nuestro derecho.
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Escritos desde el fin del mundo
Não FicçãoSimplemente doy mi sincera opinión sobre ciertos temas y hablo un poco de vivencias que he tenido referente a ellos. Como no puedo decirlo dando la cara, frente a un auditorio, como lo hacen personas que con el paso de los años se han ganado el resp...
