Parte 1

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Cómo olvidar aquel 3 de marzo de 2016, día en el que tuve que ir a un colegio nuevo. Sabía que me iba a costar, pero enfrenté este nuevo reto. Tenía solo 12 años. Deseaba mucho no vivir lo mismo que pasé en la primaria. Empezaba la secundaria, así que la quería recordar como una de las mejores etapas. Tuve que entrar a mi nuevo salón.

- Hola. ¿Cómo te llamas? -Me preguntó una chica-

- Hola. Me llamo Gabriela, ¿tú? 

- Soy Milagros. Mira, nos vamos a llevar muy bien, ¿ok? -Me dijo eso cuando apenas nos estábamos conociendo-

- Eso espero -dije riendo un poco-

Llegó el recreo y estuve con Milagros todo el tiempo. Me invitó una galleta. Realmente me sorprendí por su acción. Sentí que sí seríamos buenas amigas.

- Ah, por fin es salida -dije emocionada-

- Sí, ya por fin -me respondió riendo-

Llegué a mi casa feliz porque ya había hecho una amiga. Quería que ya fuese el día siguiente. Agregué a Milagros a mi Facebook y todo muy bonito. Tanto que anhelaba que fuese el siguiente día, llegó.

- Hola, Milagros -dije amablemente-

- Hola, Gabriela. ¿Qué tal? -Me preguntó alegre-

- Todo bien. Estoy tratando de adaptarme al colegio. Soy nueva, ya sabes -respondí-

- Sí, entiendo. Te vas a acostumbras, vas a ver -me dijo de manera positiva-

Los dos primeros días solo era para presentarnos y conocer un poco el colegio. Antes de la salida, nos dieron una evaluación. Nos dijeron que era para ver cuánto sabíamos. No tuve problemas y resolví la evaluación que, a decir verdad, me asustó un poco.

- ¿Cómo te fue? -Le pregunté a Milagros-

- Ahm, más o menos -dijo riendo-. ¿A ti?

- Siento que me fue bien, pero igual tengo miedo -respondí algo nerviosa-

Llegué a casa, me puse a revisar mis redes sociales y esperaba a que fuese lunes para saber los resultados de la evaluación.

Llegó lunes. Me dirigí a mi salón, pero el tutor me detuvo.

- Revisa si tu nombre está en esta lista. Si no está, significa que estás en otro salón -me dijo el tutor-

Me puse a revisar la lista y mi apellido no estaba. Me sentí un poco triste y me despedí de Milagros, quien todavía continuaba en el salón. Mientras buscaba mi apellido, me topé con una tutora, a la que le expliqué lo sucedido. Me pidió amablamente mi apellido para saber en qué salón estaba.

- Hija, si tu apellido no figura en ningún salón, regresas al que estabas -me dijo alegre-

- Está bien, tutora -respondí de manera calmada, cruzando los dedos-

Por dentro estaba anhelando regresar al primer salón que pisé, pero la tutora me dio una respuesta.

- Ah, hija, estás en mi salón. Pasa -me avisó de manera sonriente-

- Ok. Gracias, tutora -respondí-

Cuando me tocó ingresar al nuevo salón, sentí una vibra diferente a la que sentí cuando pisé mi primer salón. Vi rostros nuevos. Ya me había acostumbrado a los de mi otro salón. Ese día, nos tocó presentarnos.

Antes de que fuese mi turno, una chica se presentó y, para mi mala suerte, su nombre era igual al mío. No me quedó otra alternativa que usar mi primer nombre: Ángela. Algo que no mencioné, fue que durante toda la primaria, me llamaban Gabriela. Me acostumbré tanto que quería que en secundaria me llamaran igual, pero desde ese momento, tuve que hacerme conocida como Ángela.

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⏰ Última actualización: Aug 06, 2023 ⏰

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