Naruko, una niña de una temprana edad, de cabellos rubios y largos, sueltos aunque con una clara señal de haber estado arreglado hace no mucho tiempo, con una camisa blanca de manga corta con un dibujo extraño en el medio, otra prenda que se podría observar muy notablemente era unos pantalones largos aunque no lo suficiente para alcanzar a cubrir sus piernas, de color negro con unas líneas blancas a sus costados, y por último unas sandalias azules un poco más pequeñas de lo que deberían ser para una niña de su edad.
Actualmente, la pequeña niña, se encontraba huyendo, ¿de quién o de qué? ¿De una turba de gente que la estaría persiguiendo para golpearla por saber que motivo? No, hoy no por lo menos. Entonces ¿de qué? Talvez ¿De un animal sediento de sangre, o mejor dicho, de comida fresca, fácil de cazar? Por segunda vez, es un no. Aunque si la pregunta hubiera sido hace algunos días, la respuesta sería diferente.
Simplemente, estaba huyendo de algo que no podría defenderse con golpes al azar o patadas tiradas al aire. Una voz aguda, tanto, que no se podría comparada con ninguna otra voz que ella, a sus cortos años de vida, habría escuchado jamás y tenía la sospecha que nunca lo haría. La voz, la cual no gritaba, una simple voz tranquila, pero por un demonio que era molesta, día y noche, sin parar por ni siquiera por un misero segundo la voz, sé detenía, cosas horribles, que le daban escalofríos de solo repetirlos, las cuales, más de una vez, más por cansancio mental que las palabras en sí, la hicieron llorar en su cama como cuando los 2 primeros años que tomo conciencia y no entendía las palabras de los aldeanos y las palizas de sus cuidadoras.
Lamentablemente, para ella y su estabilidad mental, la voz comenzó hace aproximadamente 1 mes, cuando un extraño viejo de pelo blanco y largo estaba viendo algo en su estómago junto a su abuelo adoptivo no oficial, también conocido como el tercer hokage, según le habían dicho, simplemente era un examen médico por una intoxicación alimentaria que tuvo hace un tiempo por consumir comida en mal estado, cosa que era verdad, aunque el viejo raro, solo toco levemente su abdomen, haciéndola reír un poco, y poco más, no vio ninguna máquina rara que utilizaban en el hospital o la extraña aura verde que los ninjas médicos utilizaban, al principio lo tomo como algo anormal, pero no le dio demasiada importancia, pero ahora con todo esto, estaba segura de que algo le hicieron ese día específico, aunque le dolía desconfiar de su abuelo.
Para suerte para ella, unos días después, gracias a una pequeña carrera contra unos aldeanos, pudo descubrir que el sonido de su corazón al latir, provocaba que la voz se callara por unos valiosos minutos para ella, siendo vital para mantener su estado de ánimo y la razón principal de por qué estaba corriendo por toda la aldea de konoha casi a todas horas, siendo un plus para aquellas noches que apenas tocar la cama caería dormida, además, algo bueno de esto, lo único bueno que pudo sacar de toda su situacion, es que notó que día a día, su resistencia y velocidad corriendo eran mayores, cosa que era de gran ayuda para huir de los aldeanos y mantener su invicta victoria contra los aldeanos y sus "carreras" casi diarias.
Pero, como todo, nada era infinito, cosa que notó cuando sintió que se comenzaba a cansar y cuando se propuso a detenerse para apoyarse en el árbol más cercano, se dio cuenta de algo muy importante, pues... ese árbol no debería de estar en medio de konoha, por lo que extrañada miro a su alrededor, esperando mirar casas y el monumento de los hokages, pero en vez de eso, solo pudo ver árboles y más árboles. Dio un fuerte grito de pánico, cubriéndose la boca rápidamente con ambas manos, al analizar que estaba sola en medio del bosque o eso quería pensar, ya que no sería muy bonita que estuviera acompañara de algún animal salvaje, grande, muy muy grande y con hambre de niña rubia, de solo pensarlo la piel se le ponía de gallina.
Tembló y sintió como sus ojos se empezaban a nublar, pero de un fuerte golpe en el árbol que ella misma hizo con su mano, provocando un fuerte dolor que después tendrá que analizar para asegurarse de que no se clavó nada, pero ayudó para que se tranquilice un poco, ¿Cómo podría estar tan asustada por solo salir un poco de casa? Al final y al cabo, ella, la futura hokage, no se dejaría asustar por algo tan patético, como era perderse en el bosque, sola... sin comida... posiblemente con frío... con animales cerca... poco a poco la moral que habría ganado con el golpe al árbol, se fue tan rápido como había llegado, suspiro con fuerza y con algunas pequeñas lágrimas que estaban por salir de sus ojos, la cuales no lograron caer naturalmente, cuando naruko se los impidió, limpiándosela las lágrimas con las manos, tendría que ser valiente si o sí, nada de andar pensando en cosas negativas o cosas así, por lo que después de unos segundos, con el ánimo en un estado medio, y sin otra opción, comenzó a caminar a una dirección al azar, con paso lento y un poco cansado.
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El hombre de la cueva (Naruko y goku)
FanfictionNaruko, perdida encuentra una cueva que le cambia la vida.
