Y ella estaba allí, cubierta de sangre, sufriendo en silencio, callada e inmovil se encontraba aquella que con su belleza había sido capaz de conmover al más frío y ablandar al más duro, y se reía, se reía de su propia estupidez, de confiarle su propio cuerpo a alguien que simplemente no se sació hasta destrozarlo.
Aquella fría habitación con paredes de un gris que quedaba perfectamente con la suciedad de su ropa alguna vez blanca, las cadenas apretaban y la respiración se le cortaba, pero seguía riendo.
¡Oh, cuánto lo había amado!, desde el inicio lo hizo, alguien que con su presencia denotaba la inteligencia de una especie superior ante el resto, el único que tuvo la oportunidad de causar tanto orden como caos en su mente, el único que se suponía iba a cuidarla correctamente, ese fué el primero que le había hecho daño, él la había condenado, a esperar día a día sus pasos fríos y decididos a tomar lo que quisiera y luego volver a irse, todos los día las mismas palabras, 'necesito más' decía calmadamente mientras apagaba cada vez más su vida, pero juró que aquellos pasos que escuchaba a través de las paredes callarían a partir de hoy.
Y lo vió, esos ojos que le dedicaron las miradas más esperanzadoras y amorosas cuando descubría uno de sus secretos, aquellos labios que le dedicaron más de un verso a su hermosura y aquellas manos que en algún momento estuvieron aferradas a la suya, y casi se arrepiente.
'Necesito más', dijo con su mirada fría y su voz dominante, ¿cuándo llegamos a esto?,¿fué mi culpa?,¿debí darle menos?, ¿debí ser mejor?, preguntaba su corazón sin aceptar lo que iba a hacer.
'No tengo más' dijo la muchacha apartando la mirada cargada de lágrimas, si sería la última vez no la vería llorar, no hoy.
'Acaso he preguntado ¿que puedo tomar?, necesito más'
'Ya lo dí todo', dijo con la voz rota.
'Mientes, mientras respires tendrás algo que darme'
Reforzó su agarre en la pequeña tuerca que sacó de uno de los grilletes oxidados, ¿qué tenía que perder ahora?.
'Dijiste que me amabas, ¿recuerdas?, te respondí con el mismo sentimiento burbujeando en mi interior, el mismo burbujeo que siento...' casi no pudo continuar, se estaba ahogando en sangre y lágrimas 'Prometí luchar hasta el final por tí, pero ya no puedo, ya no puedo' dijo entre sollozos mientras lo aceptaba, sería la última vez que lo vería.
'Perdón'
Esas fueron sus últimas palabras antes de clavar aquel tornillo con fuerza sobre su propio cuello ante la mirada de horror de su propia creación, que con fuerza presionó su cuerpo casi sin vida contra el suyo.
Las lágrimas caían, no debió tratarla así, pero su codicia fué más fuerte, después de todo solo quedaría un corto tiempo con su luto antes de seguir a la hermosa joven a la oscuridad de la muerte.
La misma codicia que había hecho que muriera, porque el hombre no vive sin la Naturaleza, pero ella si hubiera vivido sin el hombre.
J.R.A.
