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Capítulo uno: Camino de tu corazón...

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"¡Joy! ¡Joy! ¡Joy!"

Se escuchaba al púbico aclamar a su artista favorita para que saliera al escenario. Un público eufórico esperando lo que sería el show más ansiado del año.

"¡Joy! ¡Joy! ¡Joy!"

Repetían personas sin parar, como si esa súplica lograra mágicamente que la chica del momento saliera unos minutos antes para complacerlos. Pero de pronto, todo pareciera que así fue. Las luces se apagaron de repente, y así como se fueron, sólo un destello se escapaba del escenario, iluminando una figura femenina. Todo el público chiflaba, brincaba y gritaba emocionado porque lo que ansiaban ver, por fin se mostraba ante ellos. Una luz más clara para los ojos apareció iluminando todo el escenario convirtiendo a la silueta en una hermosa rubia de pelo largo y ondulado, con una piel blanca que se escondía debajo de un conjunto conformado por una playera de tirantes y unos jeans, zapatillas tenis y un collarín de color negro, así como brazaletes dorados y delgados en ambos brazos y un sin fin de pulseras brillantes en sus muñecas.

Y una tonada sonó. ¿El ritmo? Parecía algo así como un ritmo latino, uno de esos en donde el dembow se hace presente e incitan a bailar a su par.

La gente gritaba a todo lo que daba mientras la rubia cantaba y bailaba haciendo serpenteos lentos y suaves con su cuerpo.

—¡Ves! ¡Te lo dije! Te dije que este ritmo pegaría. Esa loquita me debe una.

—¡Eres un genio! ¡El público está eufórico!.

—Con mi inteligencia y la voz de "Joy", nada puede fallar esta vez.

—Ojalá. ¡Mira a todo ese público! ¡Están vueltos locos por su música!.

Es lo que dos hombres discutían escondidos detrás del escenario viendo cómo se desarrollaba el show y cómo los asistentes respondían a este. Y es cierto lo que hablaban: las personas que asistieron brincaban, gritaban y bailaban muy eufóricos.

—¿Hermano? — un joven contestaba su teléfono en medio de la gente bulliciosa del concierto.

—¡Mokuba! ¿En dónde estás? ¿Por qué se oye mucho ruído?

—Hermano... te dije que asistiría a un concierto. Te lo volví a repetir hoy en el desayuno.

-Yo no recuerdo haberte dado permiso.

-Seto..., como que ya estoy grandecito, ¿no?. Sé cuidarme solo. Sólo que termine me voy enseguida para la casa.

-¡Niño, te espera el sermón de tu vida!

-Si, si.... luego me regañas.

"Biiip". Un joven pelinegro de 16 años, colgó su celular y lo guardó en el bolsillo de su pantalón, volviendo a dirigir su atención al show.

—¡Niño malcriado! Me colgó... pero ya verá...: no tendrá permiso para vacacionar en verano. — dijo al aire un mal humorado castaño de ojos azules como el zafiro y una mirada taladrante, recargándose más en su asiento de piel y achicando sus ojos.

"Riiing, Riiing". Sonó un teléfono que estaba cerca, el castaño se encontraba en una oficina en la comodidad de su hogar, aunque su rostro enojado y amargado dijera que ese lugar no era tan cómodo.

—¿Diga?

—Señor Kaiba...

—Vaya..., hasta que se aparecen. ¿Qué información me tienen?.

—No mucho señor, pero creemos que ya localizamos a la persona que busca.

—¡¿Creen?!.

—Si. Aunque..., no estamos muy seguros. Aún quedan algunas sospechas por comprobar.

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⏰ Last updated: Jul 10, 2023 ⏰

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