Era la mañana de un sábado de primavera. Ese día había salido el sol, por lo que Wang Yibo se ató fuerte los cordones de sus zapatillas deportivas y decidió salir a correr. Cuando el tiempo se lo permitía, esa era una de sus rutinas de fin de semana. Desde muy joven había adquirido hábitos deportivos. Y es que un buen bailarín, siempre tiene que estar en forma. Por semana pasaba las tardes encerrado en la pequeña academia de danza, la cual gestionaba desde hacía unos meses con su mejor amigo, Li Wenhan. El fin de semana era el momento de hacer ejercicio al aire libre.
- ¡Abue! Salgo a correr un rato.
- ¡Vale, cariño! Ve con cuidado.
Yibo salió de su casa y se dirigió, con trote ligero, a un parque cercano. Dos horas después, a su regreso, pudo ver como salían dos amigas de su abuela por la puerta de su edificio.
- ¿Cómo dices esas cosas? - dijo una de ellas.
- No pregunté nada raro - contestó la otra -. Yibo ya es todo un hombre. Con 25 años debería pensar en su futuro. Buscar una esposa y tener hijos. Aparte, es un chico apuesto. Debería dejar de ser un niño, salir de esa academia de baile, encontrar un trabajo como es debido y madurar. Así, con la actitud que tiene ahora, no va a haber mujer que lo quiera.
- ¿Es que acaso no te enteraste?
- ¿De qué?
- Que despistada eres. ¡Si lo sabe todo el barrio! A Yibo no le gustan las mujeres, es de esos...
- ¿Qué dices? ¡No me lo puedo creer!
- Sí, mujer. Parece increíble, pero es verdad. Le gustan los hombres...
- ¡Ay, pobre señora Wang! Después de perder a su hijo y a su nuera, hacerse cargo de un niño pequeño y perder a su marido... No se merece tanta desgracia en su vida.
Aunque estaba acostumbrado a escuchar los murmullos de la gente, esas palabras le hacían daño. Hace unos años, un antiguo compañero suyo de la secundaria lo sedujo y, cuando Yibo le confesó sus sentimientos, pensando que eran mutuos, sólo recibió por parte de él burlas e insultos. Hizo que se corriera la voz y, desde aquella, todo el mundo lo miraba como si fuera un bicho raro y asqueroso. Nadie le decía las cosas a la cara, sin embargo, sabía que todo el mundo pensaba eso de él.
Yibo se sentó en las escaleras del portal, se acurrucó en un rincón, escondió su cara entre sus brazos y dejó que las lágrimas salieran.
"¿Qué hice mal? ¿Qué es lo que está mal en mí para que la gente no me acepte? ¿A caso que me gusten los hombres es un delito? ¿Por qué todos me desprecian?"
Bueno, no todos.
- Yibo, ¿qué haces que no entras? ¿Ha pasado algo?
Era Chen Niwa, su vecina y amiga de la infancia. Se habían criado juntos desde muy niños. Ella era una de las pocas personas que lo aceptaban tal y como era, a parte de su abuela y de Wenhan.
- ¡Yibo! ¿Estás llorando?
Yibo alzó la mirada. Niwa estaba saliendo del portal del edificio. Llevaba el uniforme de la tienda en la que trabajaba.
- ¿Se han vuelto a meter contigo de nuevo? Dime, ¿a quién le tengo que dar una paliza esta vez? ¿Quién se ha atrevido a meterse con mi hermano?
- No te preocupes, Niwa. No ha pasado nada - contestó Yibo mientras se limpiaba las lágrimas con la manga de su chaqueta.
- A mí no me engañas.
- Tienen razón, Niwa. Soy un bicho raro, una desgracia para mi abuela.
- ¡Tonterías! Eres su amado nieto. Nunca serás una desgracia para ella. Mírate. Eres un chico guapo, alto, atractivo, bueno, simpático, educado, cariñoso...
DU LIEST GERADE
Danza de Amor
Fanfiction• Historia +18 (contiene escenas de sexo explícito, muy explícito y muy picantes) • Versátil • Mpreg • Sinopsis: Wang Yibo es un talentoso bailarín apasionado de la danza y las carreras de moto GP. Es profesor en una academia de danza, junto con su...
