El trato

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Luego de devorar un jardín completo y 7 días de preparación, había llegado el momento. La oruga comenzó a romper el capullo con cuidado, saliendo al fin. Con extrema delicadeza extendió poco a poco sus alas que se habían desarrollado tan hermosas como fuertes. Dos alas de un tornasol azul profundo se desplegaron cubriendo todo su cuerpo. Feliz y orgullosa de sus alas fue a mostrarles a las demás mariposas el fruto de su esfuerzo.

- ¡Hola! Acabo de salir del capullo ¿Vieron mis alas? - les dijo dando una pequeña voltereta.
- Hermosas, pero se ven frágiles - dijo envidiosa una de las mariposas mayores cuyas alas eran grandes, pero opacas.
Nada que ver - le dijo confiada - son muy fuertes.
- Demostralo - la reto la mariposa mayor - hace un viaje completo de ida y de vuelta, y vamos a creer en tus palabras.
- Reto aceptado - dijo ingenua, la ahora mariposa.
- ¡Buen viaje! - dijeron todas a la vez.
La mariposa empeñada en demostrar lo que valían sus alas comenzó un largo viaje. Quería que fuera tan extenso como la fuerza de sus alas, por lo que voló más allá de a dónde van las mariposas a migrar. Voló tanto que se chocó con océano. 'No lo voy a poder atravesar por los fuertes vientos, tendré que rodearlo', pensó. Comenzó a rodearlo, lo que era difícil porque la pequeña brisa de la costa era muy fuerte para ella, pero no sé rendía, seguía y seguía.

El tiempo volaba con ella, pasaron días, semanas e incluso, años, y ella seguía. No sé había dado cuenta de todo lo que recorrió hasta que se sintió cansada por primera vez. 'Voy a descansar', pensó, había llegado a una tierra que parecía ser un desierto, solo tenía arena y tierra seca. Logró encontrar una pequeña rama que salía sobre la arena y se posó en ella. Pero de pronto, la rama comenzó a temblar y a elevarse, mostrando su verdadera naturaleza, un esqueleto.

- ¿Cómo es que llegaste hasta acá? - preguntó el esqueleto.
- V-vo-volando - respondió muerta de miedo la mariposa.
- Ya lo sé, por lo que veo tus alas son muy fuertes, no tanto como tú cuerpo. Estás en tus momentos finales - dijo con seguridad el esqueleto.
- ¿Cómo los sabes? - preguntó débil la mariposa.
- Soy la muerte, yo sé cuando una vida se está por extinguir y a la tuya no le queda mucho - dijo con tranquilidad.
La mariposa comenzó a sollozar, había hecho el desafío para nada.

- Si te sirve de consuelo, yo también estoy en mi último aliento.
- Pero...sos la muerte ¿Cómo es que estás en tu último aliento?
- Hasta la muerte tiene su ciclo y yo terminé el mío, solo tengo que esperar, la verdad... no quiero que esto termine - dijo cabizbaja la muerte. El fin de la muerte significaba el comienzo de otra muerte.
La mariposa reflexionó, pensó que podía hacer por ella en su último aliento y le propuso una idea descabellada.

- Hagamos un trato - le dijo entusiasta
- ¿Un trato? - preguntó desinteresada la muerte.
- Si, intercambiemos lugares. Yo te doy lo que me queda de vida, a cambio de tu trabajo.
La muerte, nada convencida, reflexionó. El trato era malísimo, pero si ponía buenas condiciones podría funcionar.

- Bueno, pero con dos condiciones, porque si intercambiamos lugares no tendría sentido, seguiríamos en más últimas. Así que la primera condición será que renazcamos con vidas nuevas - dijo está vez con una sonrisa.
- Muy bien - dijo asintiendo la mariposa - ¿y la otra condición?
- Que conservemos nuestra forma original, sin ofender, pero no quiero ser una frágil mariposa, quiero ser mortal.
- Sin ofender, pero tampoco quiero ser un esqueleto aterrador - le contesto la mariposa temblando.
Rieron a la vez dando cierre a su pacto, la muerte alzó su otra mano esquelética y encerró a la mariposa cuyas alas comenzaron a brillar.

La mariposa despertó en el desierto sin cansancio y con las alas intactas. Testaruda revoloteó las alas y comenzó de nuevo un viaje, pero está vez de regreso.

La muerte volvió a su vida anterior, volvió a ser mortal cuyos ojos eran de azul profundo. Tomó una bocanada de aire fresco y divisó a lo lejos una mariposa azul. Riendo por lo bajo le dijo a la persona que estaba a su lado.

- A veces la muerte viene de formas muy extrañas.

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