Nuevo México - 1995
El sonido de la goma de mascar siendo masticada sin preocupación y de una manera tan exasperante fue suficiente para que la mujer en la camilla soltara un grito de frustración finalmente haciendo que la enfermera que se encontraba observandola diera un salto de el susto, siendo la primera palabra que la chica habia soltado en toda su estadía en el pabellón de maternidad desde que la habian traido hace unas horas. Era una chica de tan solo 20 años, con un cabello rubio quemado por decoloración intrusiva con los años, casi podía jurar que lograba ver su cuero cabelludo a travez de este, como si por los quimicos se estuviera quedando calva, una pena ya que sin duda se trataba de una chica muy bonita, una nariz perfilada, unos brillantes ojos azules y una boca delicada, podria muy bien tratarse de una modelo, pero claro para hacerlo tenia que perder los 2 kilos que tenia dentro de ella, y al parecer estaba lista para expulsar en cualquier momento. Después del grito empezó a hablar un idioma que no lograba entender, pero entendiendo por su tono y la manera en la que se encontraba suplicando, que era muy probable que se encontrara en una completa agonía. Tenia ordenes especificas no tocarla, solo vigilarla hasta que la doctora regresara, no le dijeron porque, solo que podría ser peligroso, pero que de peligroso tiene una niña asustada con lagrimas en sus ojos.
La manera en la que la llamaba era desesperada, jalando las ataduras en sus brazos y piernas queriendo safarse de esta, la hacia sentir su corazón hundirse, mas sabiendo lo mucho que debería estar sufriendo en ese momento, ella era tan solo unos años mas grande cuando paso por un parto por primera vez. Miro detrás de ella viendo a los guardias de la puerta, esos hombres de uniforme militar pero con medallas nada americanas, con una calavera con tentáculos adornando sus gorros de piel, dándoles mala espina desde el momento en que su superior le había dicho que tendría que cancelar su sesión de terapia esa tarde para cuidar a la desconocida chica. No se miraba que los hombres tuvieran mucha atención en lo que sucedía dentro de la habitación, si no que protegían que nadie entrara a esta, por lo que no notaron cuando se paro de su silla, caminando a la chica que soltaba quejidos de dolor, viendo como se movía con mas fuerza y empezaba a murmurar cosas que no entendía.
Acerco su mano a su frente viendo como se encontraba bañada completamente en sudor, solo para alejarla al instante sintiendo como si de una plancha para cabello se tratase, estaba ardiendo de una manera sobre natural, no sería posible que nadie normal no empezara a formar quemaduras de tercer grado al estar en contacto con su piel.
—Que mierda...— hablo por primera vez en su idioma natal, viendo como la chica se agitaba mas en su cama al escucharla decir palabras en un idioma que no sabia —Te traeré compresas...— al momento que iba a alejarse de la cama sintió como era tomada de la mano con fuerza quemándola al instante.
—¡No!— grito la chica siendo lo único que sabia decir en ingles, la vio soltarla rápidamente mostrando su mano viendo como sus venas se encontraban marcadas de un tono violeta casi sobre natural, como las señales de neon en las calles de bares nocturnos, la vio señalar con la mirada a los guardias afuera de la habitación volviendo a repetir las palabras que sabia —No...— sus dedos indice y anular se juntaron, y le hicieron una señal para que se acercara a ella, dejando a la enfermera con la idea de que quería comunicarse mas con ella, pero sin ser escuchada por los hombres.
Con un poco de duda pero sintiendo pena por la chica, se agacho sobre la cama, acercando su oído a sus labios, esperando que revelara su identidad, o pidiera auxilio de alguna manera, pero lo único que recibió fue un tremendo dolor, siendo que la chica se encontraba mordiendo el lóbulo de su oreja, haciéndola soltar un gran grito de dolor, lo suficiente para que los guardias centraran su atención adentro y llegaran a auxiliarla, con los medicos extranjeros que la habían traído, la alejaron de la chica sintiendo como sangre manchaba su uniforme blanco, uno de los guardias se iba a acercar a golpearla para noquearla, pero el doctor mayor se lo impidió, acercándose con una jeringa a ella, viéndola retorcerse en su cama no queriendo ser inyectada, pero finalmente siendo apuñalada en el cuello con la jeringa viéndola perder el conocimiento poco a poco, hasta abrir sus labios y dejar salir el pedazo de su cuerpo que le había arrancado.
Sintió como era tomada por uno de los guardias y sacada de la habitación, pero su estado de shock siendo mas grande no teniendo en cuenta donde era llevada, solo sintiendo que algo le faltaba, algo que nunca supo que tenia pero ya no estaba atado a su cuerpo, tanto fue su estado que no tomo importancia cuando una discusión empezó a suceder a su lado, una joven doctora se encontraba discutiendo con el guardia, al parecer sobre donde seria llevada, para luego el guardia rendirse y aventarla a la joven chica siendo atrapada por ella no dejando que cayera al suelo, levantando la mirada por primera vez viendo a una chica de ojos verdes y facciones casi europeas mirarla con pena, viendo como su rostro estaba manchado de sangre ocultando sus altos pómulos.
Vio el piso del pabellón de emergencias que se encontraba vació por una extraña razón, así como el resto del hospital, siendo algo común en la pequeña clínica privada en la que trabajaba, pero nunca hasta ese nivel de ser las únicas dos personas dentro de la gran sala ella y la doctora, quien se encontraba limpiando su herida y su rostro.
—Lamento esto, pensé que no se portaría así tomando en cuenta su situación— murmuro cerca de ella queriendo formar una conversación, pero viendo como la enfermera seguía con la mirada perdida en el vacío, dentro de sus pensamientos —Me llamo Maddy, ¿Y tu?
—Dolores— contesto haciendo que la chica mirara el gafete en su pecho viendo un nombre diferente en este —La gente blanca prefiere llamarme Dolly
—Como mujeres parecemos mas amigables si usamos nuestro nombre en diminutivo— le contesto viendo como esta solo asentía, pero seguía perdida dentro de su cabeza —Vamos a cambiarte esa ropa, ven— después de que el vendaje en su rostro estuvo listo la tomo de la mano, guiándola por los pasillos hasta los vestuarios del personal, leyendo las placas sobre estos viendo el que tenia su nombre, abriéndolo y viendo dentro de este, sacando una muda de ropa pero notando la puerta de este estando decorado, viendo fotos de niños en esta —¿Son tus hijos?— esa palabra hizo que saliera de su trance poniéndole atención por primera vez, acercándose a ver las fotos de las que hablaba, tomando una de ellas en sus manos, y acercándola a su pecho, queriendo tener a sus pequeños en sus brazos, con uno solo tenia que esperar unas horas, pero con el otro, toda su vida hasta que se pudieran volver a encontrar.
—Creí que moriría cuando vi tanta sangre— se dejo caer en las bancas junto a ellas abrazando con fuerza la foto contra su pecho —Por primera vez en mucho tiempo, no quise morir, por mi Drake— alejo la foto de su pecho viendo la sonrisa sin dientes de su hijo, para luego ver a el niño a su lado —Por mas que extrañe a mi Aaron— la joven doctora suspiro sintiendo una presión en su pecho dejándose caer a su lado, pasando su brazo por los hombros de la enfermera sintiendo la pena que sentía dentro de ella —¿Que le pasara a esa pobre niña y a la criatura que carga dentro de ella?
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ALPHA [PETER PARKER]
Fanfiction"Soy un héroe solitario, tratando de pelear mis batallas" "A la vida le gusta soplar vientos fríos, algunas veces congela mi sombra" "A la mitad de esta oscuridad, sacrifico mi ego" "No hay espacio para el egoísm...
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