1|El agotamiento

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Isabela:

El agotamiento me está matando, ni siquiera puedo concentrarme en mi clase de Derecho Penal, todo esto se debe a que toda la semana estuve estudiando para Ciencias Políticas.

Perdón, no me presente, soy Isabel Franchesca Reyes, tengo veintidós años. Mi familia tiene una cadena de restaurantes conocida en Caballito. Estudio en la UBA, y por si no se dieron cuenta estudio Abogacía. Y estoy totalmente agotada, no de la carrera, pero no tengo absolutamente nada de tiempo para hacer nada de lo que me gusta.

La verdad es que quizá le diga a Alex de salir a tomar algo o a comer. Si perdón contexto de la situación, Alex es un compañero de la facultad. Él está bastante atrás mío. Y des de hace unas semanas empezamos a hablar y él se me insinuó des del primer día, no me molesta, porque estoy más sola que perro rabioso, y el parece buen pibe así que por el momento se la sigo.

-Isa, ¿Me escuchas? - dice Sofia mi mejor amiga.

A ella la conocí el año pasado porque nos tocó hacer un trabajo practico, ella es rubia de ojos castaños, con un cuerpo promedio, ni mucho frente ni mucha trasera, así que es hermosa. Es simpática y siempre positiva.

-Si, perdón - digo volviendo a la realidad.

Cuando miro a mi alrededor veo que todos están saliendo del salón de clase. Dios me la pase pensando, le tendré que pedir los apuntes a Sofí.

-Bueno vamos - me apresura, junte mis cosas y empezamos a caminar hacia la salida - como te decía antes de que te fueras a las nubes, hoy el innombrable viene a buscar sus cosas a mi departamento - dice hastiada.

Seguro se preguntarán quien es el famoso innombrable, o bueno si se guían un poco por sus palabras quizá ya lo saben, básicamente es su ex, se separaron hace dos días debido a que lo encontró con su "amiguita" en el departamento de mi amiga, o sea que no solo tuvo el descaro de decirle que va a estar trabajando y que la chica era solo una amiga, sino que también se la coge en el departamento que es de mi amiga. Dios ya no existen buenos partidos hoy en día.

-Recuerda, no importa lo que diga, no importa que tantas cosas te prometa, le vas a decir que no. Porque me llego a enterar de que volviste con él y te juro que te tiro del cuarto piso de esta universidad - le advierto, ya que no es la primera vez que se entera de algo así.

Las veces pasadas el gran hijo de puta la ha podido engañar y le dijo sarta de mentiras, ya que ella no tenía las suficientes pruebas como para acusarlo de nada, y ella siempre se excusa que sin pruebas no puede acusarlo, o me dice "será inocente hasta que se demuestre lo contrario", juro que en cualquier momento la mato, junto a él.

-Ya te he dicho que sería inocente hasta que se demuestre lo contrario, y demostró lo contrario así que ahora no lo pienso perdonar - dice obvia.

-No sé porque lo dices tan así, porque esta es la única vez que lo viste en acción, pero hasta que lo comprobaste los cuernos ya no te pasan por la puerta - le digo con un toque de gracia en la voz.

-Hola, chicas - se escuchó una voz gruesa a nuestras espaldas, Alex. Me jiro para tenerlo de frente, y debido a que estaba muy cerca mío yo quedo muy cerca de su pecho, él me saca como una cabeza de altura.

-Hola, Alex - digo dedicándole una sonrisa.

-Hola - dice mi amiga reboleando los ojos. Suerte que Alex no la vio, debido a que solo me mira a mí con una sonrisa coqueta, eso me hace ponerme nerviosa.

-¿Cómo estás? - digo empezando a caminar en medio de mi amiga y el alto chico.

-Bien y ¿vos?, te vi bastante distraída en la clase, ¿paso algo? - pregunta con interés.

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