-¡Mama! ¡Mama! - gritaba el niño
-Hay algo abajo de mi cama - Decía en voz alta y temblando
La madre, al escuchar eso, se levanto rápidamente para saber que le ocurría a su hijo.
- Q-Que pasa cariño
Hay algo abajo... - Decía en voz baja
En aquella momento la madre se agachó y se tumbó en el suelo para ver que era eso que decía el niño, y lo que vio era muy extraño no era nada más ni nada menos que su hijo que tartamudeaba diciendo:
-M-Mamá hay algo arriba de mi cama
En ese momento la madre no supo qué hacer, estaba temblando, en aquel momento lo único que se le ocurría era salir corriendo de aquella habitación, pero sabía que corría el riesgo de que su hijo se esfumara de este mundo, entonces, se levanto lentamente para no hacer ningún movimiento agresivo y se pego lentamente a la puerta y lo último que dijo fue:
-Hijo, ven
Solo se levantó el de arriba, y al poner los pies al suelo noto como unas manos congeladas con garras largos y uñas como cuchillas lo agarraban de los pies hacia abajo.
La madre salto a cojer de los brazos al niño, cuando consiguió que esa monstruosidad se deshaciera de él, cojio a él niño en brazos y se lo llevó fuera de su casa.
Llamó a la policía, y cuando vinieron fueron directos a la habitación del niño y revisaron toda la habitación. La policía y el control de sanidad no encontraron nada fuera de lo normal pero si que encontraron una cosa bastante extraña: bajo la cama habían unas garras que arrañaban bruscamente el suelo.
Esa casa nunca más fue habitada por ningún inquilino más.
