Desde hace algún tiempo mi amo Arthur no ha salido de su alcoba, por lo que me limitado hacer los quehaceres de la mansión como es costumbre, limpiar el polvo de todo el lugar, las ventanas, trapear, todo lo referente a quehaceres domésticos se refiere.
Pero no he de negar que se siente un poco más de tranquilidad en la sala, al amo Arthur le gustaba tener varias invitadas, que no hacían otra cosa más que ensuciar y manchar las paredes de la mansión.
Sin embargo en este último tiempo todo ha sido silencio absoluto, mas no obstante ese silencio comienza a preocuparme.
Subo las escaleras en dirección a la alcoba del amo, el cual se encuentra cerrada su puerta, aun así toco tres veces como es costumbre y de igual forma no recibo respuesta por lo que aclarándome la voz llamo:
-Joven Arthur?.
Nada
-Mi señor?
Nada, un silencio absoluto.
-Vengo a recordarle que voy a enviarle su desayuno por el ascensor de la comida, por favor no regrese el plato lleno de nuevo mi señor.
Nada.
Así me retiro, procedo a bajar la escalera y a dirigirme a la cocina, donde cogiendo el plato del desayuno lo llevo al ascensor de la comida, que no es más que un pequeño compartimiento pegado a la pared el cual sube directo al cuarto del amo.
Al bajar el compartimento noto que el plato del día de ayer sigue ahí, por lo que lo retiro y pongo el nuevo, cierro el compartimento y lo subo.
Realmente me aterra pensar en el estado físico en que se debe encontrar el amo Arthur, no obstante no puedo hacer mucho porque según una orden directa de él, no debía abrir ese cuarto bajo ningún concepto, si no me mandaría con los nahuales a que me comieran vivo.
Sé que esto último es una exageración de mi Amo, pero entiendo el temor que siente, de hecho hace algún tiempo en algunas de sus jergas se había topado con un señor encapuchado el cual a pesar de todo el alboroto que había allí, solo lo observaba a él con total tranquilidad.
Esto por supuesto llamo la atención de mi amo, por lo que acercándose a la extraña figura le replico:
-¿Acaso le debo dinero?
Esta entidad no le respondió.
-Vaya, sujeto de muchas palabras ehhh.- siguió mi Amo en tono bromista.
La entidad ni se inmuto.
-Bueno supondré que te comieron la lengua los ratones....con permiso.- mi Amo procedió a alejarse de él, cuando de pronto la entidad sujeto su brazo con fuerza.
Mi Amo asustado volteo, pero recuperando la compostura dijo:
-Quien lo diría, así que no estaba muerto.
La entidad sin mirarlo a la cara pronuncio una única palabra la cual marcaria a mi Amo desde entonces:
-Morirás.
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Después de eso mi Amo, entro en desesperación y volviendo a la mansión esa noche, despidió a todos los criados y sirvientes que en ella habitaban, exceptuándome a mí.
Tapizo todas las ventanas, incluso mando a poner más cerrojos a la puerta, aunque por supuesto todo eso tuve que hacerlo yo, posterior a eso se encerró en su cuarto y con un grito histérico replico:
-NO VAYAS A ENTRAR LUCIUS, POR NADA DEL MUNDO LO HAGAS, SI NO QUIERES QUE TE LANCE A LOS NAHUALES.
Ha pasado 1 mes desde aquel acontecimiento, el tiempo límite que había establecido yo para ver si su miedo y locura de una vez cesarían, pero viendo las circunstancias eso no ocurrirá ni hoy... ni nunca.
Por lo que me siento en el sillón a esperar la noche.
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Cuando el reloj marco las 12 en punto, me levante y subí las escaleras, con las llaves de la habitación del amo en la mano.
A cada escalón que subía estos crujían con un tormentoso ruido, que resonaba en toda la casa, y por algún extraño motivo mi espalda sentía un cosquilleo de un mal presentimiento, pero aun así con paso decidido seguí.
Ya frente a su habitación introduje las llaves una por una, con total cuidado y convicción, esperando al menos algún reproche o sermón del amo....pero no escuche ruido alguno.
Faltando una última cerradura exclamo:
-AMO ARTHUR!
Nada.
Introduzco las llaves
-Esto lo hago por su bien!
Nada
Giro las llaves
-Para que de una vez por todas, ya no tenga miedo! y deje de lado esta paranoia y locura!
Abro la puerta.
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Oscuridad.
Oscuridad, es lo único que logro ver en la habitación del amo, ninguna vela se encuentra prendida en toda esa penumbra.
-Amo?.- llamo en la oscuridad.
Nada.
-Amo?
Nada.
-Vamos mi Señor....dígame algo...
Nada.
-Dios....
Rápidamente busco unos cerillos en mi bolsillo, saco uno y en el farol de la pared más cercana lo prendo e ilumino la habitación.
Pero lo que veo en ese momento me deja consternado.
En donde debería encontrarse la cama del amo, lo único que veo es a una criatura horripilante, cuernos de toro, patas de cabra, unas alas de murciélago sentado de espaldas a mi....eso no era humano.
De pronto el ser se levanta y con una voz espectral dice:
-No moriré Lucius....no moriré...
FIN.
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Arthur
Mystery / ThrillerLa entidad sin mirarlo a la cara pronuncio una única palabra la cual marcaria a mi Amo desde entonces: -Morirás.
