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«Ao no Exorcist no es de mi autoría, sólo juego con los personajes de Kazue Kato».

«Comisión para Mari, muchas gracias y me alegra que te guste».

«Crossover con un manga shojo llamado Beast Master».

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in regresaba de su nuevo trabajo, aún no creía que realmente tuviera uno fijo, pero lo logró, rascó su nariz con el dedo orgulloso porque además su jefe le dijo que tenía mano para hacer el mejor pan cuando agarrara mucha más experiencia y eso muy bien que podría presumírselo al viejo y a Yukio.

Caminaba por las calles oscuras sin preocupación alguna, al llegar a un parque abierto, sólo unas pequeñas barras de colores separaban la banqueta del inicio de este. Un sitio normal y común, pero el ruido proveniente de alguna parte del sitio le llamó la atención, provocando que se pusiera serio porque por alguna razón percibió algo distinto en el lugar, fijo su mirada tratando de encontrar alguna muestra de esos bichitos llamados coal tar como según recuerda que se llamaban, los que apenas lograba percibir lentamente ya que seguía acostumbrándose a sus nuevas habilidades. Los arbustos más cercanos a él se movieron y estuvo por ponerse en guardia cuando un gato gris salió de entre las hojas verdes, suspirando y riendo porque había estado demasiado alerta por algo tan simple como un felino.

Se agachó e intento llamar al pequeño animal, pero este lo miró a una distancia prudente y luego lo ignoró, ese fue el momento que otra sombra salió de entre los arbustos sorprendiéndole puesto que era una persona que corría en dirección del gato para cubrirlo con su cuerpo, el gato tan pronto lo vio correr se le acercó y se ocultó detrás.

Rin miró a la dirección que tanto como el animal y el humano miraban, algo más surgir de ese sitio y tal cual lo había visto antes en su primer encuentro con los demonios pudo ver a una persona con la misma malformación demoníaca que se intentó abalanzar sobre los dos en el suelo, rápidamente se arrojó sobre el poseído para que perdiera el equilibrio y la concentración en los dos. En ese instante no tenía la menor idea de cómo llegar a hacer un buen exorcismo y tampoco creí buena idea sacar la espada que le dio el viejo en ese sitio tan cerca de casa, el padre sólo le estaba enseñando lo primordial hasta ese momento, por lo tanto corrió hasta el sujeto en el suelo, lo tomó de la muñeca para llevarlo hasta su hogar en la iglesia y poder ayudarle.

Cuando estaban a dos calles de la iglesia pudo ver una figura reconocible frente suyo, le dio la esperanza de poder seguir corriendo porque la persona poseída estaba pisándole los talones, tan pronto estuvieron a la misma distancia Shiro se encargó de exorcizarlo tan rápido que Rin se volvió a asombrar por la facilidad que lo hacía parecer.

—¿Por qué te seguía un poseído, Rin? —Preguntó luego de revisar el cuerpo inerte en el suelo y verificar que estaba bien aparte de estar débil e inconsciente.

—¡No pienses que ya me metí en problemas! Venía de camino cuando en el parque cercano apareció y quería atacar a…

Entonces recordó a la persona que estuvo arrastrando hasta ese momento. Le dio la cara y estaba un poco encorvado cargando el gato con una mano, su rostro casi por completo cubierto por sus cabellos negros. Sólo un ojo se podía ver y parecía perplejo o hasta confundido.

—¿Estás bien? —Preguntó Rin al acercarse un poco mejor al chico que podría ser más joven qué el o quizás tendrían la misma edad, no podría saberlo bien.

Leo parpadeó confundido un par de veces y luego fijo su mirada en el chico que lo sacó del parque y de esa persona agresiva a la cual estaba decidido atacar si era necesario, no entendió muy bien las situación, pero estaba seguro que esa persona inconsciente en el suelo en algún punto había dejado de actuar como un humano, parecía más un animal en estado salvaje hambriento.

—Sí —Contestó al final alzando al gatito con sus dos manos—. También él lo está. Gracias.

Era una de las pocas veces que alguien le agradecía por sus acciones que sintió una ligera vergüenza que cubrió llevando su dedo a la nariz e inflando un poco su pecho.

—De nada.

Shiro levantó a la persona del suelo, la llevaría a la iglesia.

—Vamos —Dicho eso avanzó, al principio Leo creyó que sólo le decía al chico, pero Rin le hizo señas que le siguiera y sin poder evitarlo, como una polilla a la luz le siguió.

Esa noche no fue una fría en la que la pasaría con algún animal haciéndole compañía, en realidad disfrutó de una cena bastante agradable y risas de muchos más humanos con los que no solía interactuar dado que huían de él, sin duda le generó un extraño sentimiento.

—Si deseas comer más, pídemelo —dijo Rin sentado a un lado y dejando un pequeño plato al gatito que ya no le huía a Rin, el cual creyó que ahora era manso porque la persona que lo estaba cuidando ya no mostraba estar a la defensiva como en el parque.

—¿Cuál es tu nombre, yo soy Rin Okumura? —Metió una cuchara de comida a su boca.

Leo bajo la mirada tímido, asombrado que la otra persona no se asustará por su apariencia o cuando sus miradas se encontraban.

—Leo.

Rin rió.

—Queda contigo, ¿sabes?

Eso confundió al otro chico.

—Suena ligero, pero salvaje.

Rin sólo decía cosas sin sentido, pero al menos hizo que el ambiente se relajara porque había estado notando que algunos miembros de la iglesia miraban con extrañeza o preocupación la apariencia del chico a quién ayudo quizás porque daba cierto aspecto tenebroso, no entendía por qué le veían de esa forma ¿O quizás sólo creían que eran similares? ¿Lo eran?

Seguido Leo le acompaño con una risa sincera.

—Gracias.

Y de nuevo Rin sintió vergüenza porque le volvieron a agradecer.














Disfrute también escribir este fanfic.

Leí hace tiempo ese manga, me trajo bastante recuerdos.

Adoro a Rin y escribir de él, me emociona mucho. ☺️💕

Espero disfruten mucho esto.

Larga vida y prosperidad. ~

AgradecimientoStories to obsess over. Discover now