El Francés
Nota: Esta historia no es ningún reflejo de los franceses, es una historia basada en un hombre que conoci que coincidetement tiene nacionalidad francesa, y debido a que no se me ocurrio un mejor nombre lo llame "El francés"
A los treinta y cinco años, se encontro con una vida vacia, en una casa al punto del derrumbo, viviendo una vida adolescente detrás de la falda de su madre, tratando de aparentar independencia y fallando, y eso lo lleno de rabia.
La soledad lo engullia, ahorcado y ahogado se veia, despertando en terror, solo pudiendo recurrir al trago y a la droga.
Aunque habian dias que también eran sencillos, casi agradables, donde el trabajo no era un esfuerzo, donde podia dejar correr su pereza y sus ansias de niño, pues cualquier comportamient que necesitara acción, movimiento, tomar responsabilidad, confrontar el dia a dia, lo llenaba de disgusto. Asi que se sentaba y reia desantendiendose de la vida.
Tenía ganas de huir pero el yugo de su madre lo ataba, estar pendiente del hermano pequeño lo inmovilizaba y era tanto el terror, que los dias terminaban conviritiendose en una rutina, y tan monotona era que habian momentos que la misma camiseta decolorada se ponia por una semana con los pantalones que recibieron anteayer un golpe de salsa de spaguetti "Merde"
El lo sabía, lo putrido que era, ninguna parte de la casa emitía luz y la calefacción sin importar que temperatura hubiera hubiera era apagada durante la noche, "C'est chiant" decía, pero la vdd es que como niño asustado quería ocultarse, pero ¿Como esconder su verdadera apariencia?
Asi que, todos los dias la media botella de colonia usaba, le gritaba a la gente que no le daba la razón, haciendo rabietas en medio de la estación del metro y coqueteaba con mujeres una decada menores que el, por que si no lo hacía, sabia que tendría que verse al espejo y afrontar la realidad, aceptar que no tenía nada, mas que su voz muda en la obscuridad, por lo tanto, se recosto en su cama y se puso a contar y hacer planes para obtener dinero facil pues al final del día era lo unico en lo que podía confiar.
