C A P Í T U L O
1
Catalina.
—¡Cata!– la voz de mí tía Teffy suena desde la planta baja.
—Ya voy tía– grito en respuesta mientras cargo mis bolsos y bajo hacía la cocina.
Allí se encuentran mí "queridísima" mamá y mí tía.
—No puedo creer que hayas aceptado irte con tu tía solo porque sí.– comienza la discusión mí mamá.
—No fue porque si. Tu hija merece un vida mínimamente digna, no este sufrimiento que le quieres dar.– responde mí tía tajante.
—¡¿En serio vas a creerle a esta mosquita muerta?!– habla mí madre.
—Te recuerdo que hace menos de 5 horas intentaron abusar de ella.– le reprocha mi tía. Un escalofrío recorre mí cuerpo de solo recordar lo que casi sucede.
5 horas antes.
—Bien, ellos son mí amigos.- mamá entra a la casa junto con tres hombres gigantes.
No me sorprende en lo absoluto. Mamá es prepago, o mejor conocida como prostituta.
Fue mamá joven, papá la abandonó. Así que la mejor manera, según ella, de sobrevivir sería trabajando en las calles.
-—Se llaman, Roco, Marcos y Claudio.- los presenta.
La ignoro completamente dirigiendome a mí habitación.
Escucho la música, risas y como destapan las botellas de cerveza.
Intentando ignorar a mí mamá cierro los ojos quedando completamente dormida.
Hasta que el sonido de alguien intentando entrar a mí habitación me despierta.
Corro a buscar a mí teléfono e immediatamente le envío unos veinte mensajes a mí tía. Es la única persona que me puede ayudar ahora.
—Niña, tu madre está ocupada pero yo pagué por adelantado. Necesito cobrarme.– suena la voz de alguno de esos asquerosos a través de la puerta.
Vuelve a intentar abrir sin conseguirlo y ahí es cuando decido escaparme por la pequeña ventana de mí habitación.
Corro hasta la casa de mí vecina, Marta.
—Hola bonita, ¿Qué haces aquí tan tarde?– pregunta al verme.
Marta es una señora un poco mayor, la cuál vive sola ya que todos sus nietos e hijos viven en otro país. Por eso siempre tuvo un trato de abuela conmigo.
—¿Puedo quedarme aquí unas horas?
—Claro que sí cariño, el tiempo que quieras.– me sonríe y se hace un lado permitiéndome entrar. —Te traeré algo más abrigado, y luego te haré un té.
Cierra la puerta cuando yo entro.
Me voy directo al pequeño sillón.
Su casa, como el resto de las casas del vecindario, es pequeña y humilde. Pero tiene una calidad y cariño que la mía no tiene.
Actualidad.
—Ella ya tenía que ayudar a pagar las cosas de la casa.– se defiende mí mamá.
—¿Pagar qué? Ni comida tienes en ese refrigerador.– mí tía abre la puerta de casa. —Te espero en el auto.
—¿En serio te irás?– pregunta mamá cuando ve mis intenciones de salir detrás de mí tía.
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Entrelazados.
Storie d'amoreNicolás carga con muchas cosas en su vida; Sus hoteles, sus clubes, sus pesados mejores amigos, su cargosa hermana menor, el legado de su padre y sus propios problemas mentales. Luego de una noche y varias copas, llegarán dos nuevos problemas; Cata...
